7/2/13

Gramsci en clave latinoamericana

Juan Carlos Portantiero
Juan Carlos Portantiero

Es sabido que en la articulación del pensamiento gramsciano la categoría de nacional-popular juega un papel central y que lo cumple hasta tal medida, que ella podría ser considerada como un punto de cruce en el que confluyen muchos de sus conceptos fundamentales, como el de hegemonía. En los apuntes trazados en los Quaderni, la categoría aparece directamente relacionada con su percepción acerca de la forma desarticulada que asumiera el desarrollo histórico italiano, una de cuyas manifestaciones seria la «función cosmopolita» cumplida por los intelectuales a partir de la ausencia de un proceso colectivo de «reforma intelectual y moral», capaz de superar el divorcio secular entre élites y pueblo-nación.

La traducción política de esa clave interpretativa para la historia italiana remite a un problema metodológico y teórico más general: el de las condiciones para un proceso de transformación social en situaciones de capitalismo atrasado en las que la unificación nacional ha sido tardía e incompleta y la constitución del estado liberal de derecho ha sido producto de una revolución desde arriba, es decir, no de una voluntad revolucionaria o reformista organizada desde abajo, sino de un proceso transformista. Como recuerda con justicia Aricó en estas mismas páginas, quien por primera vez aplicó ese esquema analítico para explicar el desarrollo argentino fue Hector P.Agosti, en dos textos clásicos: Echeverría, de 1951 y Nación y Cultura, de 1959.