26/2/13

Gramsci / El objeto de la historia de la filosofía

Griselda Gutiérrez Castañeda
  • "No se pueden separar la filosofía y la historia de la filosofía ni la cultura y la historia de la cultura. En el sentido más inmediato y determinado, no se puede ser filósofo, es decir, tener una concepción críticamente coherente del mundo, sin tener conocimiento de su historicidad, de la fase por ella representada y del hecho de que ella se halla en contradicción con otras concepciones o con elementos de , otras concepciones":  Antonio Gramsci, Cuadernos de la cárcel
No es difícil coincidir con la tesis presente dentro de la producción teórica de toda una serie de autores (Hegel, Marx, Gramsci, Koyre, etcétera), de que dentro del universo epistémico contemporáneo. la historia se ha convertido en el criterio universal de explicación, y la filosofía no tendría porque ser la excepción. Cabe sin embargo destacar un hecho, en el horizonte de la filosofía hacer historia no es una práctica nueva, sino una tarea persistente, cada doctrina, cada sistema filosófico
emergente reconstruye su pasado como forma de contornear su especificidad, su originalidad, es como una necesidad de rumiar su diferencia, su contraposición para no perder consistencia.

Hacer su historia pasa por rasgo constitutivo de ésta, y no menos constitutivo en su manera de hacerla y los móviles que en ello se juega, casos paradigmáticos son Aristóteles y Hegel, sin menoscabo de los que nunca escribieron una historia de la filosofía. Se hace la interpretación desde un dispositivo filosófico dado, de las desventuras del pensamiento que de error tras error adviene a un feliz término, alcanzar la verdad que sus sistemas representan. Resulta así una empresa nada desinteresada, y éste es justamente el punto a destacar, el que el objeto de la historia de la filosofía parece no ser la filosofía misma, como dispositivo discursivo con contenido propio, sino los efectos que el detentar la "Verdad" y el "Saber" producen.

Si ya con Kant se podía reconocer que el ámbito de la filosofía era un campo de batalla entre ideas, con el marxismo y su concepción de la historia como campo de oposición de fuerzas sociales y materiales, no puede menos que asumirse que el pronunciarse sobre el problema del objeto de la historia de la filosofía sólo es posible desde una determinada filosofía y como una toma de posición expresa. De las aportaciones más sugestivas que hace el marxismo para el tema que hoy nos ocupa, es la posibilidad de que a medida que se desarrollen los rudimentos de una teoría materialista de la filosofía, presentes en la obra de los clásicos, se está en condiciones de construir de manera positiva el conocimiento objetivo de su real función dentro del horizonte epistémico y del saber social.