27/2/13

El proceso de aprendizaje de Marx / En contra de corregir a Marx con Hegel

Karl Marx & Hegel
✆ David Levine 
Wolfgang Fritz Haug
  • “No tengo nada que decir. Sólo que mostrar.” Walter Benjamin, El Libro de los Pasajes
De los suabos se dice que sólo se vuelven “listos” pasada la cuarentena. Si hubiera que dar crédito a cierta literatura, con Karl Marx pasaría justo lo contrario. Poco después de cumplir los cuarenta, se dice, su inteligencia teórica empezó a decaer. Son principalmente las interpretaciones de orientación hegeliana de la crítica de la economía política las que consideran por norma retrocesos los progresos que hizo Marx desde los Grundrisse, pasando por la primera (1867) y segunda (1872) ediciones del libro I del Capital hasta su traducción al francés (1872-1875) y culminando en las Notas marginales sobre Wagner, pues de hecho todo esto fueron pasos que conducían más allá de la dialéctica especulativa de Hegel. Se afirma que, al popularizarlo, Marx debilitó el núcleo teórico de su pensamiento (véase Hoff 2004, 21-27). Particularmente Hans-Georg Backhaus ve –como antes que él, si bien de manera menos sumaria, Iring Fetscher- sobre todo en las reelaboraciones de la segunda edición
del libro I de El Capital una “vulgarización de su teoría del valor procurada por Marx mismo” (1997, 297). Asimismo, Backhaus transfiere al propio Marx una distinción que éste aplicó a Adam Smith, de suerte que Marx se desdoblaría en una parte “lógica, esotérica” y otra parte “historicista, exotérica” (1997, 294; análogamente Kurz 2000). La segunda parece que se relaciona con el Marx comprometido con el movimiento obrero, y sería el llamado “marxismo de movimiento obrero”, Arbeiterbewegungsmarxismus, como se suele decir con cierto desdén. En cualquier caso, desde el hundimiento del socialismo de estado de procedencia soviética en Europa, estos enfoques se han asociado, con agresividad creciente, al rechazo de todo tipo de marxismo.

Lo que está en juego aquí, además de la epistemología de la crítica de la economía política, es el concepto de dialéctica. Para el lector riguroso es indudable que Marx llevó a cabo un cambio de paradigma no sólo en las Tesis sobre Feuerbach y, junto con Friedrich Engels, en La ideología alemana, sino también entre la Contribución a la crítica de la economía política de 1859 y su último fragmento dedicado a los fundamentos teóricos, las Notas marginales sobre Wagner.2 Cierto es que Marx no efectuó estos desplazamientos con el aplomo de una ruptura declarada y puntual. Los cambios, más bien, se realizaron en diferentes momentos y en diferentes planos de la concepción del método, a manera de impulsos no sincrónicos y no sujetos a una reflexión sistemática; “produciendo una nueva versión”, como señala Jacques Bidet, “sólo para paliar la insuficiencia de la versión anterior en relación al proyecto que alentaba” (2004, 10). En conjunto, no es exagerado hablar de un cambio de paradigma que no es ni decaimiento ni popularización falseadora, sino más bien la innovación esencial debido a la cual la obra de Marx sigue siendo todavía hoy “contemporánea”, porque puede entenderse no como dogma sino como un proyecto teórico-práctico abierto y, de hecho, como aportación crucial para la comprensión teórica del emergente capitalismo de alta tecnología.

Si fuera verdad que Marx, que investigó toda su vida, siguió un proceso de aprendizaje, sería del máximo interés, para quienes lo tomamos hoy como referencia, adquirir la mayor claridad al respecto. La primera regla de una clarificación en esta materia es: nos interesa ante todo lo que hace Marx como crítico de la economía política y sólo en segundo término lo que dice acerca de lo que hace. El Marx operativo pasa por delante del declarativo.