17/12/12

La desaparición de la Sociedad Civil / Sobre Hegel, Gramsci, Deleuze & Foucault

Michael Hardt

Michael Hardt
El concepto de sociedad civil ha gozado últimamente de renovado interés, no solamente en Europa occidental o en Norte América, donde existe una larga y gloriosa tradición a sostén de las posiciones políticas más variadas, sino aquí y allá en el mundo; particularmente en aquellos países en Asia y en Europa oriental que están viviendo la transición del socialismo al capitalismo, tal como en los regímenes postautoritarios y postdictatoriales en América latina. 

Lo que natura no da, Gramsci no lo presta

Max Larraín

Cuando Palmiro Togliatti leyó por primera vez los Quaderni de Gramsci, probablemente experimentó una sensación parecida a la que sintió el primer erudito que tuvo en sus manos los Rollos del Mar Muerto. Las notas habían permanecido inéditas por mucho tiempo. Casi nadie sabía de estos escritos de Gramsci, quién había conocido la Revolución de Octubre muy de cerca y al poco tiempo se había distanciado de ésta y del stalinismo que la siguió.

El Secretario del Partido Comunista Italiano vio en estos escritos la obra de un gran teórico e inmediatamente se propuso la tarea de publicarlos. Sin embargo, no fue hasta el año 1947 que estos escritos vieron la luz; diez años después de la muerte de su autor. El forzado aislamiento de Gramsci de la práctica política pudo tener como consecuencia la agudización de su intuición, para ver con mayor realidad la dirección que tomaba el capitalismo.

Hegemonía y bloque social en Bolivia

Fernando Calderón

Resulta paradójico pensar a Gramsci en Bolivia, sobre todo si uno considera que éste es un país con una crónica inestabilidad institucional y una práctica política dominante basada en la «guerra de movimiento». Es difícil de explicar por qué algunos intelectuales recogieron las ideas gramscianas de cultura nacional popular, bloque histórico y hegemonía, pero lo hicieron. 

Aunque claro está que si uno piensa que en un país como Bolivia, pleno de pluralidades culturales, con una sociedad civil relativamente fuerte y creativa (Central Obrera Boliviana, comités cívicos, confederaciones de campesinos, etc.) y con una de las experiencias revolucionarias más fantásticas de este siglo, resultan también particularmente útiles los pensamientos gramscianos sobre culturas subalternas, la cuestión meridional, el cesarismo, la revolución pasiva y la política de posiciones y, muy especialmente, sobre la dirección ética y cultural de la sociedad, pero ni los intelectuales, ni menos aún los políticos, lo hicieron.