21/11/12

El deseo y el placer / No deben responder a un mandato de la sociedad de consumo porque conducen al desastre

El banquete de Platón [Fragmento] 
 Giambattista Gigola, ca. 1790
Luis Roca Jusmet

Especial para Gramscimanía
Diótima, en el Banquete de Platón, dice que el deseo es hijo de la abundancia y de la carencia. 

Esto quiere decir que no queremos nunca lo que tenemos sino lo que no tenemos. El hombre satisfecho sería un hombre sin deseo. Pero la abundancia estaría en el empuje vital del deseo, que nos impulsa a vivir y a querer. 

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El deseo nos desborda, nos arranca de la apatía. Esto mismo decía Aristóteles, que consideraba que era la imagen la que impulsa el deseo, la imagen de un placer por venir. Epicuro defiende un deseo natural frente al artificial y un deseo que no nos haga depender del otro. la amistad contra el amor. Su placer es un placer homoestático, tranquilo. Los estoicos plantean eliminar el deseo y el placer en nombre del deber, de la ley moral.

El mapa de Europa y la venganza de la geografía

Robert Kaplan

La idea de Europa, en la mente de los occidentales de hoy en día, es un concepto intelectual -humanismo liberal con una base geográfica- que surgió a través de siglos de progreso material e intelectual, además de como reacción a los devastadores conflictos militares en anteriores épocas históricas. El último conflicto de este tipo fue la Segunda Guerra Mundial, que dio lugar a una decisión de fusionar elementos de la soberanía entre Estados democráticos con el fin de poner en marcha una tendencia pacificadora.

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Por desgracia, esta gran narrativa está siendo asaltada ahora por las fuerzas subyacentes de la historia y la geografía. Las divisiones económicas que vemos hoy en la Unión Europea, que se manifiestan en la crisis de la deuda del continente y las presiones sobre el euro, tienen sus raíces, al menos parcialmente, en unas contradicciones que se extienden muy atrás en el pasado europeo y en su lucha existencial para lidiar con la realidad de su inmutable estructura geográfica. Este es el legado -un tanto determinista y rara vez reconocido- que Europa todavía tiene que superar y que, por tanto, requiere una descripción detallada.

Gramsci y la Sociedad Civil / Génesis y contenido conceptual

Antonio Gramsci 
✆ Stefania Morgante
Sabine Kebir

No carece de importancia aclarar la relación que existe entre el concepto de «società civile» de Gramsci y el de «bürgerliche Gesellschaft»* de Hegel y Marx, ya que hasta el presente se ha interpretado el primero como una traducción al italiano del concepto marxista. Las conocidas diferencias de significado fueron a menudo entendidas como una prueba de la heterodoxia, de la permanente herejía del pensamiento gramsciano[i]

Uno

La formación del concepto de «bürgerliche Gesellschaft» o «sociedad civil» como definición de aquellas formas de vida social de los hombres que están más allá de las formas de vida reguladas por las funciones del Estado, es decir, que tienen carácter privado, se remonta a Adam Ferguson (1723-1816) («civil society») y fue utilizado también en ese sentido por A. Smith.

Catorce preguntas sobre la vida y la moral en la Unión Soviética

Leon Trotsky   Bob Row
Leon Trotsky

En Estados Unidos se discute a menudo el problema del reconocimiento de la Unión Soviética [1]. Naturalmente, el reconocimiento diplomático no implica que cada una de las partes aprueba la política de la otra. Hasta ahora el no reconocimiento de la república soviética se basó fundamentalmente en razones de carácter moral. Las preguntas que me planteó el director de Liberty se refieren a ese tipo de temas.

1. ¿El estado soviético transforma a los hombres en robots?

¿Por qué? Eso es lo que yo pregunto. Los ideólogos del sistema patriarcal como Tolstoi o Ruskin dicen que la civilización industrial convierte al campesino libre y al artesano en tristes autómatas. En estas últimas décadas se lanzó esta acusación fundamentalmente contra el sistema industrial de Norteamérica (taylorismo, fordismo).