4/9/12

Acerca de la [im]posibilidad de un diccionario sobre Derrida

Comentario a Morgan Wortham, Simon. The Derrida Dictionary, Continuum, Londres/Nueva York, 2010.

Pablo Cerone

Los diccionarios son artefactos literarios complejos. Generalmente se espera de ellos que, empleando un mínimo de recursos, brinden el máximo de información posible de la manera más diáfana y contundente que se pueda concebir. De ese modo el diccionario es percibido como un instrumento al que se recurre para evacuar dudas rápidamente, prosiguiendo con la tarea interrumpida una vez finalizada la consulta. Es decir, según las convenciones, los diccionarios son textos sobre los que casi no es lícito demorarse, y frente a los cuales no se suele cuestionar la certeza de sus enunciaciones: la velocidad que permiten y la autoridad que emanan son los rasgos más distintivos que los diccionarios poseen.

El Che Guevara como mito

Che Guevara  Patrick Clemence
Francisco Fernández-Buey

Ni que decir tiene que Ernesto Guevara no se consideraba un mito. Tampoco le habría gustado que la gente hablara de él con esa palabra. Si se le hubiera preguntado al respecto probablemente habría contestado como Brecht acerca de las lápidas: "No necesito lápida, pero / si vosotros necesitáis ponerme una / desearía que en ella se leyera: / Hizo propuestas. Nosotros / las aceptamos. / Una inscripción así /nos honraría a todos." O tal vez habría dicho algo parecido a lo que decía hace poco Rossana Rossanda al ponerse a escribir sus recuerdos de comunista del siglo XX: "Los mitos son una proyección ajena con la que no tengo nada que ver. No estoy honrosamente clavada en una lápida, fuera del mundo y del tiempo. Sigo metida tanto en el uno como en el otro". Bastaría con cambiar los tiempos de los verbos.

Nadie en su sano juicio pretende ser un mito o convertirse en mito. Y de la vida y la obra de Guevara se podrán decir muchas cosas, a favor o en contra, pero no se podrá decir que el hombre no estuviera en su sano juicio. Lo que él quería dar de sí  o dejar a los otros en herencia lo dejó dicho en un poema que escribió a Aleida Mach desde Bolivia y que tituló "Contra viento y marea". Dice así:

La joven Simone Weil y el viejo Karl Marx

Simone Weil  Sally Markell
Mailer Mattié

Conmemoramos el 24 de agosto el sesenta y nueve aniversario de la muerte de Simone Weil a los 34 años de edad, en Ashford, Inglaterra. La actualidad de su pensamiento es incuestionable frente a los múltiples y decisivos acontecimientos globales contemporáneos. Hace más de medio siglo discutió sobre temas que apenas comienzan a tener relevancia en el análisis político y social: cuestiones de primer orden como los límites del crecimiento económico, la sacrosanta idea de progreso heredada del siglo XIX y la crítica al marxismo en relación con la construcción de la sociedad alternativa al capitalismo, entre otras. Su obra, pues, arriba con extraordinaria vigencia a nuestro propio tiempo.

La opresión: una constante histórica en la civilización moderna

Reflexiones sobre las causas de la libertad y de la opresión social1–un meditado discurso sobre la civilización, la cultura y la dignidad humana- es tal vez el libro más complejo de Simone Weil, escrito en 1934 cuando apenas tenía 25 años y enriquecido probablemente por su experiencia como operaria en cadenas de montaje en varias fábricas de París, actividad que dejó honda huella en su corta vida. Su amplio y crítico conocimiento sobre economía política marxista la condujo a despejar allí el camino de dogmas, al revelar los profundos mecanismos sociales –y no sólo económicos- de la opresión en la sociedad moderna.