30/8/12

Sigmund Freud & Carl Gustav Jung / Un testimonio sobre la relación de amistad de tipo epistolar

Luis Roca Jusmet

Especial para Gramscimanía
Sigmund Freud y Carl Jung fueron dos personajes fundamentales del siglo XX. Aunque no con la misma intensidad. Freud fue más consistente y tuvo una mayor importancia: fundó uno de los grandes movimientos del siglo, el psicoanálisis. Independientemente del valor teórico y práctico que se le dé, lo cierto es que es fundamental para entender el imaginario de la sociedad europea y americana del siglo XX. No es correcto decir que el psicoanálisis está superado, ya que la polémica continua en los mismos términos que en el momento de su fundación. Este libro es un documento imprescindible para los interesados en cualquiera de las dos biografías. Pero sobre todo para los interesados en el movimiento psicoanalítico. 

La relación entre Freud y Jung es, en todo caso, muy interesante. Precisamente el cine acaba de ponerla en primer plano con la sugestiva película Un método peligroso. Pero lo cierto es que hay un tercer personaje en la película, la psicoanalista rusa que da un tono dramático y amoroso que prácticamente no aparece en la correspondencia que nos ocupa. La correspondencia resulta algo ardua porque está llena de elementos anecdóticos. Pero incluso estos tienen su interés para el público especializado. 

Más allá de lo específico hay que reconocer que es todo un testimonio sobre la relación de amistad de tipo epistolar. La relación es particularmente intensa y se desarrolla básicamente por esta vía. Los encuentros directos de Freud y de Jung son escasos. Curiosamente la ansiedad con que Freud asume la relación, sus expectativas, ponen de manifiesto la dependencia de Freud con respecto a Jung y no al revés. La relación se plantea en unos términos de relación padre-hijo por parte de Jung pero está claro que lo que espera Freud de Jung no es algo filial sino una relación amistosa de una cierta ambigüedad. 

La palabra como exigencia alucinada de lo real / Acercamiento a la obra poética de Miguel Hernández

Miguel Hernández  Kikelín
Julio Rafael Silva Sánchez

Prefacio / Crónica y poesía van de la mano algunas veces

“La memoria en todo tiempo privilegia la esperanza de la vida”: Eugenio Montejo, 2007

Especial para Gramscimanía
Finales de la década del setenta: tardes de sol, cerdo asado y cachapas de maíz tierno con queso de mano, a la sombra de los samanes,  en La Rosaliera, la hermosa finca de José León Tapia, en Barinas. Nuestro anfitrión nos contaría que allí mismo, en aquella mata, cerca del jagüey, estuvieron conversando no hacía mucho, puntuales, cumplidores, expectantes por la dimensión de la invitación que les había cursado: el poeta Alí Lameda, con su parsimonia acostumbrada, Luis Alberto Crespo, dispuesto a montar su nuevo caballo recién llegadito de Carora y José Vicente Abreu, con su elegante pelo e´ guama, regalo de José Agustín Catalá, quien lo había adquirido esa semana en Valencia, donde Otto Schimerr, aquel bondadoso alemán aclimatado en esos predios hacía tantos años.