29/8/12

Un esbozo de guión cinematográfico [para aproximarse a Marx] de Francisco Fernández-Buey

Salvador López Arnal

Para Neus Porta. In memoriam et ad honorem

Especial para Gramscimanía
El cine era una de las grandes pasiones de Francisco Fernández Buey. Habrá que hablar de ello en alguna ocasión. En una de sus grandes conferencias, una que impartió en Barcelona sobre el comunismo del pasado siglo, nos regaló un guión –inolvidable- que tomaba como motivo la maleta perdida de Lukács, otro de sus referentes filosóficos.

Otra de sus pasiones (y preocupaciones) –prueba nítida de donde tenía ubicados sus pies: en tierra, en tierra firme cuando era necesario- era revisar la tradición marxista para que ésta tuviera continuidad entre los más jóvenes, entre personas de otras generaciones que no habían tenido, que no habían podido tener por edad sus vivencias.

El prisma del Lenguaje

Luis Roca Jusmet

Especial para Gramscimanía
Quizás la palabra imprescindible sea excesiva, pero en todo caso sí me parece que es un libro necesario para salir de la confusión en que estamos sumergidos la mayoría respecto a lo que dicen hoy los lingüistas sobre la relación entre el lenguaje, el pensamiento y el mundo. Políticamente comprobamos cómo se utiliza tanto el relativismo como el universalismo lingüístico para justificar las propias posiciones. Los nacionalistas quieren sostener la identidad política que reivindican sobre una identidad cultural que en la mayoría de los casos remite a la lengua. De esta manera, dicen que cada pueblo tiene una cultura propia que viene determinada fundamentalmente por una lengua propia y que ésta genera un mundo propio, una manera específica de concebir el mundo. Sus críticos afirman que hoy los lingüistas defienden que la lengua es simplemente un instrumento y que sus bases, siguiendo el innatismo de Chomsky, son universales entre todos los humanos. Al mismo tiempo, estos planteamientos sobre el relativismo/universalismo lingüístico tienen mucho calado filosófico. 

Guy Deutscher
De hecho, el lenguaje, sobre todo como manera de acceder a lo real, ha sido uno de los temas estrellas de la segunda mitad del siglo XX, y todavía continúa. De Wittgenstein y Heidegger llegamos al famoso giro lingüístico enunciado por Rorty, a partir del cual justifica una teoría convencionalista de la verdad. Igualmente, todos los estructuralistas, post-estructuralistas y post-modernistas han teorizado sobre el tema. Por todas estas razones me parece muy importante que un lingüista consistente y abierto coja el toro por los cuernos e intente concretar, con todos sus matices, qué es lo que puede sostener desde la ciencia lingüística sobre el problema.