25/8/12

Volver a leer a Gramsci

Francisco Fernández-Buey

Desde la aparición de la edición crítica de los Quaderni del carcere preparada por Valentino Gerratana (Einaudi, Turín, 1975) han visto la luz en Italia muchas piezas inéditas del epistolario de Gramsci y de Julia y Tatiana Schucht, su mujer y su cuñada (que fue la persona que más cerca estuvo de Gramsci entre 1927 y 1937), así como un considerable número de documentos que aclaran aspectos poco conocidos de la biografía del pensador sardo y permiten interpretar mejor ciertos pasos oscuros de los cuadernos que escribió en las cárceles musolinianas. Entre estos últimos documentos, lo más importante para el conocimiento preciso de lo que fue la evolución de Antonio Gramsci durante los años de la cárcel es la correspondencia entre Piero Sraffa y Tatiana Schucht, que fue publicada en 1991.

Por otra parte, y en relación con esta documentación nueva, los estudios gramscianos han crecido exponencialmente en todo el mundo. En el último tercio del siglo XX Gramsci dejó de ser "la moda" en que quiso convertirle cierto politicismo de la década de los setenta y pasó a ser estudiado como un clásico del pensamiento político.

Murió Francisco Fernández-Buey / Centró su ocupación en la filosofía de la cultura, en la línea marcada por Gramsci

Foto: Francisco Fernández-Buey
Paco Fernández-Buey (Palencia, 1943-Barcelona, 2012) ha muerto en Barcelona víctima de un cáncer. Hace unos años ya había sufrido la enfermedad, a la que combatió con tanta voluntad como ponía en casi todo. Cuando se le reprodujo tuvo una primera fase en la que confiaba en una nueva victoria. No ha sido así. Hace unas semanas confesaba su agotamiento, en parte, por la lucha contra los dolores que le distraían de otras ocupaciones.

Empezó su actividad docente en la Universidad de Barcelona en 1972. Eran tiempos extraños. Él impartía un curso para estudiantes de los cursos tercero a quinto. El objeto central de la enseñanza era la obra del filósofo italiano Antonio Gramsci, pero la asignatura se llamaba algo así como Teoría y Sociedad, no fuera a ser que las autoridades se inquietaran. Y se inquietaban mucho. El propio Fernández-Buey les resultaba inquietante. Las autoridades eran, sobre todo, las políticas, las académicas habían empezado a cambiar gracias, también, a una generación de estudiantes a la que pertenecía el propio Paco Fernández-Buey.