9/8/12

Anotando a Gramsci / Vale más organizar una cultura crítica que formular una teoría revolucionaria

Antonio Gramsci Pasquale Misuraca
Álvaro Rivera Larios

La cárcel restringió los movimientos físicos de Antonio Gramsci, pero no logró impedir que su pensamiento traspasara los barrotes. Los difíciles días y las interminables noches del ocio carcelario, paradójicamente, le impusieron al dirigente comunista la posibilidad de la contemplación, de la teoría.

El suyo no fue un teorizar cómodo. El objetivo de sus carceleros era el de minar su cuerpo para doblegar su mente. El carácter fragmentario de su pensamiento es una huella de la cárcel y del sufrimiento físico. No hay que olvidarlo: la elegancia de su palabra fue una conquista contra la privación. Pensar, en ese sentido, fue para él una forma de resistir y de esa resistencia nacieron relámpagos. Pero el confinado teórico también saltó por encima de otros muros: los de la ortodoxia comunista representada por Stalin. En la cárcel, el esfuerzo reflexivo de Gramsci entrañaba una doble liberación: burló el silencio que quiso imponerle Mussolini y superó el pensar tutelado, petrificado y mecanicista que ya por entonces había impuesto Stalin.

El perspectivismo filosófico y el retrato espiritual en Gilles Deleuze

Joel Jair Contreras 

La filosofía en Deleuze es una auténtica máquina de pensar que permite concebir lo nuevo y lo aún no-pensado que es la verdadera labor del pensamiento filosófico. La pieza clave de esa máquina es la perspectiva, la manera sui géneris de abordar los conceptos y los problemas desde puntos de inflexión varios, desde latitudes aparentemente inconexas y distantes, puntos de vista, miradas, que se articulan entre ellos como auténticos engranajes. Por eso comparamos el perspectivimo deleuzeno con un calidoscopio o un juego de lentes (telescopios, binoculares, microscopios) para el pensamiento, con los cuales, Deleuze ve y hace ver para comprender lo que sólo es posible hacerlo con ciertas lentes para el alma, usando una analogía spinozista.[1] Y es que lo que hace ver tal dinámica no es una mera invención, sino en cierto modo, una de las infinitas dimensiones de la realidad que se oculta o es contenida en las profundidades de la rugosa realidad, en los pliegues del mundo que ocultan más realidad que la aparente.

La dialéctica del trabajo abstracto, valor y precio

Mario Luciano Robles Báez

Nuestra conceptualización del así llamado ‘problema de la transformación de los valores de las mercancías en precios de producción’ responde a un interpretación particular de la dialéctica de la inversión de Marx, es decir, de la negación de la ley basada en el valor y el plusvalor, que corresponde a la presentación del momento del capital-en-general donde “el precio” es “determinado por el trabajo”, por la ley basada en la libre competencia, que corresponde a la presentación del momento de la multiplicidad del capital donde “el trabajo” es “determinado por el precio” (G.2: 175). Con base en esta inversión, el ‘problema de la transformación’ de Marx es re-conceptuado como un doble movimiento inverso en él que, en el primer movimiento, se transforman los ‘valores’ de las mercancías en ‘precios de producción’ y, en el movimiento inverso, se transforman los ‘precios de producción’ a los ‘valores’ finales y definitivos de las mercancías.

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Como además concebimos que el ‘problema de la transformación’ y el ‘problema de la reducción’ del trabajo están dialécticamente relacionados, sostendremos que es precisamente por medio de la determinación de los ‘precios de producción’ y, por lo tanto, de los ‘valores’ finales de las mercancías en cuanto productos del capital que se resuelve la reducción de los diferentes tiempos de trabajos en sentido fisiológico-abstractos, directos e indirectos, de diferente complejidad e intensidad objetivados en la producción de las mercancías en las diferentes ramas de la producción a tiempos de trabajo social-abstracto puestos o validados socialmente por el capital productivo como un todo en la circulación.