5/8/12

Jacques Rancière está de la parte de los sin parte

Foto:  Jacques Rancière
Iñaki Urdanibia Sarasola

La traducción de un par de libros del filósofo francés, Jacques Rancière, bien puede servir para acercarse a la obra de uno de los más destacados pensadores políticos de la actualidad.

Jacques Rancière fue alumno  y estrecho colaborador de Louis Althusser con quien participó en alguna de sus obras claves como “Leer el Capital”, después se alejó del “saber ventrílocuo” del maestro y comenzó su andadura en solitario, apostando por los de abajo; recurrió para ello a los archivos de la revolución para retomar la voz del pueblo, el clamor de los protagonistas de las luchas revolucionarias. En tal orden de cosas promovió colectivos y revistas, “Révoltes logiques”, que daban cuenta de la historia popular contada por sus propios protagonistas, por los de abajo. Hoy en día es considerado  como  uno de los intelectuales más innovadores en la esfera del pensamiento comunista, junto a Alain Badiou,  Slavoj Žižek o Terry Eagleton.

Walter Benjamín / Se reedita el "Diario de Moscú"

El "Diario de Moscú", del pensador alemán Walter Benjamin, acaba de ser reeditado después de años de estar inhallable o encontrarse, por casualidad o suerte, entre trastos de ropavejeros o librerías antiguas. La edición, muy cuidada, es una escrupulosa anotación del viaje (y acaso de la decepción) de Benjamin de su paso por la URSS entre diciembre de 1926 y febrero de 1927, sobre la necesidad, confesada por Benjamin, de viajar a Moscú para decidir si se incorporaría o no al Partido Comunista Alemán, motivada por su amistad con Bertold Brecht.
 
Benjamin nació en Berlín en 1892, estudió Filosofía en Berlín, Friburgo, Munich y Berna, y en 1920, cuando el antisemitismo ya era consistente en Alemania, se radicó en Berlín para trabajar como crítico literario, editor y traductor, además de productor de sus propios textos. En 1933, como consecuencia de la llegada de Hitler a la cancillería del Reich, Benjamin se refugió en Francia, donde se concentró en una obra sobre Charles Baudelaire, que no llegó a terminar y que se publicó, fragmentariamente, como "Baudelaire: un poeta lírico en la era del gran capitalismo"; además de otra cantidad de textos de influencia inmediata y posterior.

En 1940, cuando los nazis ocuparon Francia, el escritor intentó huir por la zona de los Pirineos, pero por problemas en su pasaporte Benjamin no pudo pasar a España y se suicidó en un hotel de la localidad de Port-Bou. En "Diario..." escribe (sobre la revolución de 1917): "Los movimientos de izquierda, que tan útiles habían resultado a lo largo del comunismo en tiempos de guerra, pasaron a ser absolutamente dejados de lado".

Las aventuras de Karl Marx contra el barón Münchhausen

Michael Löwy

Prólogo e introducción del libro “Les aventures de Karl Marx contre le baron de Münchhausen. Introduction à une sociologie critique de la connaissance”, editado por Syllepse, París. 2012

Michael Löwy
Este libro lo publicó por primera vez en Francia la editorial Anthropos, en 1985, con el título de “Paysages de la vérité. Introduction à une sociologie critique de la connaissance”. Al no haber suscitado mucho interés, ya no hubo ninguna reedición posterior. Después se publicó en Brasil en la década de 1990 con el título de “As aventuras de Karl Marx contra o Barão de Münchhausen. Introdução à uma sociología critica do conhecimento”, donde fue, en cambio, un gran éxito y ha sido objeto de una decena de reediciones. ¿A qué se debió la diferencia? ¿Al toque de humor del título brasileño? ¿O tal vez a la mayor vitalidad de la cultura marxista en Brasil? Sea como fuere, quiero dar las gracias a la editorial Syllepse por aceptar publicarlo de nuevo en francés.

Una breve explicación sobre el título, que hace referencia a una de las aventuras más famosas del barón Münchhausen. Después de caer con su caballo en un pantano peligroso, se hunde rápidamente y solo se salva de una muerte cierta gracias a una maniobra inaudita: tirando de sus propios cabellos, se saca, junto con su caballo, de las arenas movedizas… Como veremos más adelante, esta anécdota servirá de alegoría para caracterizar el enfoque positivista que consiste en extraerse del cenagal de los prejuicios, de las ideologías y de las nociones preconcebidas mediante un esfuerzo de “objetividad”.

Jacques Rancière y Las distancias de cine / Metafísica del movimiento

Eduardo D. Benítez

Acaso el gran filósofo Jacques Rancière no haga más que concebir su constelación de ideas sobre un mismo y único eje: la compleja relación entre estética y política. Por lo menos, eso parecen indicar las publicaciones locales que contribuyeron en los últimos años a gestar algo parecido a un "boom Rancière": El espectador emancipado (Manantial), La palabra muda (Eterna Cadencia), El malestar en la estética (Capital Intelectual). Y el caso de Las distancias del cine, su último opúsculo editado en argentina que aquí glosamos, no es ajeno a este proceso; en él puede apreciarse la refinada manera con que Rancière logra conjugar en su discurso reflexiones sobre estética, historia y política.

Haciendo hincapié en la imposibilidad de concebir conceptualizaciones totalizadoras acerca del cine, el pensador francés propone abordar al arte de la imagen en movimiento como un objeto heterogéneo enraizado en un complejo juego de distancias que se resumen en tres fugas relacionales: el cine y el arte, el cine y la política, el cine y la teoría.  Hay un espesor  de incunable amor por los films en el pensamiento que Rancière despliega aquí, que sazona una cinefilia fundacional con una rigurosa parada filosófica. Él mismo apunta en el prólogo del libro: “no saber qué amamos y por qué lo amamos es, se dice, lo característico de la pasión. También es el camino de cierta sabiduría. Para rendir cuenta de sus amores, la cinefilia no hacía más que apoyarse en una fenomenología bastante tosca de la puesta en escena como instauración de una relación con el mundo.