26/7/12

Antonio Gramsci y las Clases Subalternas

Antonio Gramsci 
 Simona Ranias
Patricio Gutiérrez Donoso

  • “La filosofía de una época no es la filosofía de tal o cual filosofo, de tal o cual grupo de intelectuales, de tal o cual división de la masa popular; es una combinación de todos estos elementos que culmina en una determinada dirección, y cuya culminación se transforma en norma de acción colectiva, es decir, se vuelve historia concreta y completa (integral). La filosofía de una época histórica no es pues otra cosa que la “historia” de aquella, no es otra cosa que la masa de variaciones que el grupo dirigente ha logrado determinar en la realidad precedente: historia y filosofía son inescindibles en este sentido, formando un “bloque”: Antonio Gramsci
La praxis intelectual y política de Antonio Gramsci [1], forma parte de los “espíritus críticos” del siglo XX que se proyectan como potente fuente reflexiva para el siglo XXI. En él se funde compromiso, lucha, teoría y praxis. Gramsci –escribe Carlos Ossandón- se convirtió en “un revolucionario que se trazó el objetivo de transformar el mundo. Fue, en consecuencia, un hombre de partido y de acción, que escribió una vasta y rica obra, y no un intelectual asimilado a los rituales y clichés del academicismo”.[2]

Sobrevolando [… en 4 intentos] a Louis Althusser / La ciencia es el conocimiento de lo real

Louis Althusser  Hossein Safish
José Antonio Gómez Di Vincenzo

I

Especial para Gramscimanía
El espectro de Louis Althusser (1918 – 1990) sobrevuela los nichos académicos toda vez que allí resuenan las voces de entusiastas (a veces exaltados) docentes y alumnos militantes comprometidos con el denominado “proyecto nacional y popular” y toda vez que en esos clamores reverbera cierta influencia gramsciana, luckacsciana o sartreana. Para fastidiar más que asustar o ahuyentar, los acólitos del genial marxista francés reciclan las críticas que el genio loco esgrimiera contra aquellas versiones del marxismo consideradas historicistas, subjetivistas, humanistas, existencialistas e idealistas o peor aún, representantes de los intereses de la burguesía. Algunos esbirros, menos hábiles para la confrontación teórica, por su parte, atizan el fuego con afrentas, tomando a Althusser como el santo patrono a la hora de establecer una demarcación fuerte entre marxismo científico y charlatanería pero escondiendo, al mismo tiempo, sus cartas y credenciales teóricas. Así, sancionan y clausuran todo debate.

El lenguaje, los idiomas, el sentido común

Antonio Gramsci Antonio Nardo
Antonio Gramsci  

¿En qué consiste exactamente el mérito de lo que suele llamarse "sentido común" o "buen sentido"? (*) No sólo en el hecho de que el sentido común emplea el principio de causalidad, aunque sólo sea implícitamente, sino en el hecho mucho más restringido que, en una serie de juicios, el sentido común identifica la causa exacta y simple al alcance de la mano y no se deja desviar por enredos e incomprensiones seudo profundos, seudo científicos, etc. El sentido común no podía dejar de ser exaltado en los siglos XVII y XVIII, cuando se reaccionó contra el principio de autoridad representado por la Biblia y Aristóteles; se descubrió que en el "sentido común" había cierta dosis de "experimentalismo" y de observación directa de la realidad, aunque sea empírica y limitada. También hoy, ante cosas similares, se manifiesta el mismo juicio sobre el valor del sentido común, si bien la situación ha cambiado y el "sentido común" actual es mucho más limitado en sus íntimos méritos.

Determinada la filosofía como concepción del mundo y no concebida ya la labor filosófica solamente como elaboración `individual" de conceptos sistemáticamente coherentes, sino además, y especialmente, como lucha cultural por transformar la "mentalidad" popular y difundir las innovaciones filosóficas que demuestren ser "históricamente verdaderas" y que, por lo mismo, llegaron a ser histórica y socialmente universales, la cuestión del lenguaje y de los idiomas debe ser puesta "técnicamente" en primer plano. Sería necesario rever las publicaciones de los pragmáticos al respecto (1).

Slavoj Žižek / Vivir en el fin de los tiempos

Slavoj  Žižek Emmanuel Bakarema
Estamos frente al fin del mundo tal como lo conocemos. Slavoj Žižek tiene varias ideas de los motivos. El principal es la proximidad del final del sistema económico que conocemos como capitalismo. Aunque si escuchamos a sus líderes de todo el mundo (especialmente en EE UU) no llegamos a saberlo. Los últimos decenios han sido duros para el capitalismo. Para mantener la expansión que necesita se han otorgado créditos a individuos e instituciones que nunca habrían tenido posibilidades de obtenerlos antes de 1973. Esto ha posibilitado que el poder de compra del consumidor se extienda más allá de la capacidad de ingresos de la mayoría de la gente. Además, muchos servicios que antes eran suministrados por el gobierno han sido privatizados. Este fenómeno incluye algunas escuelas, bibliotecas, y ciertas operaciones militares, policiales y de seguridad. Esta transición ha sido precipitada por la continua disminución de los impuestos para los muy ricos y la reducción de la prioridad de todos los servicios sociales. Naturalmente, las fuerzas armadas siguen devorando la mayoría de los presupuestos nacionales en muchos países, especialmente EE.UU. Este hecho, combinado con la mencionada privatización de algunas operaciones militares, prisiones y funciones policiales, ha creado una situación en la cual los pobres y las llamadas clases medias ven que su futuro se oscurecen mientras los acaudalados cierran filas a escala global para intentar garantizar su eterna dominación.

Žižek en 5 videos
Žižek dice que los ricos son víctimas de sus propias ilusiones. En última instancia la distopía que crea el capitalismo monopolista extenderá su sombra sobre todo el mundo. Desocupados, empleados, propietarios, directores ejecutivos y financistas. El momento de la masa crítica está próximo. A los amos del capital les quedan pocas o ninguna carta que jugar. Es seguro que probarán algunos trucos que han utilizado en el pasado en lo que finalmente serán intentos inútiles de reconstruir el planeta capitalista, pero los hechos son obvios. Cada vez hay menos mercados que crear para luego explotarlos. La compra y venta de crédito y deuda con más crédito y deuda sólo pueden engañar al que lleva la batuta por un tiempo limitado. La hora de pagar las consecuencias se acerca.