16/7/12

Aspectos del pensamiento de Hegel y Marx en relación con la ciencia de la historia

Karl Marx y G.F. Hegel 
 David Levine
Juan Mora Rubio

Cierta tradición filosófica considero la obra de Hegel como la culminación de un desenvolvimiento gradual de la filosofía clásica alemana. El propio esquema que Hegel elabora del desarrollo de la Idea en sus Lecciones sobre historia de la filosofía y su actitud de colocarse como discípulo de su amigo Schelling dio lugar a esta interpretación. Así, Kant abrió el camino para el moralismo subjetivo de Fichte, quien partió de la oposición no resuelta del Yo y del No-Yo que se expresa a lo largo de una Tesis que es negada por su respectiva Antítesis. En esta forma se fue creando pacientemente el idealismo subjetivo que se proyecta en filosofía de la acción moral.

Schelling, por su parte, superando a Fichte, más bien interpreto el absoluto como una filosofía de la naturaleza cuyo punto más alto está marcado por la identidad del Yo y el No-Yo, dando lugar a un idealismo objetivo expresado en la contemplación estética. Y a Hegel le corresponde el idealismo absoluto, igualmente objetivo, que retiene en su seno la dialéctica de la reflexión propia de Fichte pero que se resuelve en una síntesis concreta entre razón y naturaleza.

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El encuentro de los trabajos juveniles de Hegel escritos durante los penosos años en que trabajo como preceptor en Tubinga 1800) y que fueron publicados por Nohl en 1907, cambiaron esta interpretación. Estudios efectuados por Dilthey de estos manuscritos antes de la publicación de Nohl nos revelaron un Hegel profundamente preocupado' por desentrañar lo concreto que hay en la vida de los pueblos y no por cuestiones estrictamente filosóficas. Así, buscaba el espíritu del judaísmo y cristianismo primitivos.

Gramsci y la acumulación de fuerzas en Uruguay

Esteban Valenti

Para limar los filos y las puntas de un pensador, de una concepción, hay mucha experiencia acumulada, lo más común es reducirlo a un icono, y encerrarlo en su propio corral de ideas precocidas. Antonio Gramsci es una de las víctimas predilectas de ese método. La izquierda uruguaya tiene una influencia gramsciana mucho más allá de lo que nosotros mismos estamos dispuestos a reconocer. Hablamos en prosa, como el personaje de Moliere y no lo sabemos, o no lo hacemos explícito. No es ningún pecado, es la influencia universal de un pensador original y único, seguramente uno de los mayores pensadores del siglo pasado.

La acumulación de fuerzas es un concepto que es aceptado por la gran mayoría de la izquierda uruguaya como la definición de una estrategia y una táctica que le permitió a la izquierda alcanzar el gobierno nacional, luego de una larga travesía por el desierto. Incluyendo la dictadura y la larga batalla democrática.

El violin de Becho
Alfredo Zitarrosa
Gramsci muchas veces está encerrado en el corral de la “guerra de posiciones”, del “intelectual orgánico”, del papel de la supraestructura en la construcción del socialismo. Voy a atreverme. Para mi, el mayor aporte de Gramsci a las ideas socialistas, al pensamiento de izquierda es su definición de que la base de una revolución, su fuerza motora no es la economía, o el cambio económico, sino el hombre, el ser humano. Esta afirmación contiene todas las contradicciones que le dan fuerza y enorme valor al pensamiento de Gramsci, esas dos grandes vertientes que asoman a cada instante, su marxismo y su veta libertaria.

Crisis de palabras / La libertad se asocia con el poder y la servidumbre con la impotencia

Alphaville ✆ Gwenola Carrere
Luis Roca Jusmet

Especial para Gramscimanía
Es éste el título ["Crisis de palabras"] de un breve artículo de un pequeño libro editado por Acuarela y A. Machado, de Madrid. Es un libro barato, exquisito, bien escrito, bien traducido (por Álvaro García-Ormachea) y con una ilustraciones de Acacio Puig muy buenas, muy personales. El editor y prologuista es Amador Fernández-Savater, que es uno de los mejores promotores del pensamiento crítico radical que hay en nuestro país.

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Pero lo mejor del libro es lo que dice y quién lo dice. Empezaré por lo segundo. Está escrito por Daniel Blanchard. Es un escritor y un hombre muy interesante, que cuenta ya con 78 años. No lo conozco personalmente pero por lo que desprende en los artículos y entrevistas puedo captar en él cualidades que aprecio: sentimiento de humanidad, inteligencia crítica, sensibilidad, compromiso ético y político. Se le nota libertad de espíritu, criterio propio y una búsqueda incesante de emancipación, tanto singular como común. Lo que significa para mí lo que acabo de decir es que es una persona que no se conforma, que conlleva una inquietud creativa, que quiere potenciar sus capacidades hasta el límite. En lo común busca lo que nos vincula a los otros y es capaz de conmoverse con el dolor ajeno. Personalmente lo asocio más a gente como Deleuze o como Rancière que al mismo Castoriadis, con el que está directamente vinculado. Pero no puedo dejar de pensar en un viejo filósofo al que no cita, el Spinoza que asocia la libertad con el poder y la servidumbre con la impotencia. Poder sobre uno mismo, sobre la propia vida, y no poder sobre el otro. Como decía Deleuze el poder sobre el otro es el nivel más bajo del poder como autonomía: quien necesita dominar al otro muestra impotencia. Es también el tema de Foucault, que quiere resolver finalmente diciendo que el poder sobre uno mismo, que a veces es poder puntual sobre el otro no tiene nada que ver con el dominio, que es jerarquía establecida y negación del poder del otro. Tenemos detrás de esta problemática la gran confusión introducida por Nietzsche al identificar poder y dominio.

El origen de la explotación capitalista

Karl Marx ✆ Solveig Wiig
Marta Harnecker

1. En este Cuaderno de Educación Popular1 nos proponemos estudiar el mecanismo fundamental que explica por qué en la sociedad capitalista existe un pequeño grupo de personas que posee muchas riquezas y goza de una vida fácil, mientras una parte importante de las y los trabajadores vive en una situación muy difícil.

2. Ya dijimos en el Cuaderno anterior que descubrir las verdaderas causas de la explotación capitalista no es una tarea fácil. Ese trabajo fue realizado en el Siglo XIX por un científico alemán llamado Carlos Marx. Este investigador escribió varios volúmenes sobre el tema en su obra maestra que tituló justamente: El Capital.

3. A partir de los aportes de Marx, los trabajadores y pueblos del mundo pueden conocer esas causas y prepararse mejor para luchar contra ese sistema tan inhumano y perverso. Este texto está basado en sus ideas.

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4. Lo que expondremos no es una cosa sencilla, tiene muchos matices y, por desgracia, muchas exposiciones pedagógicas simplifican excesivamente las cosas y se prestan para que los lectores no lleguen realmente a comprender aspectos esenciales de la argumentación de Marx. Por ello, hemos decidido avanzar paso a paso, desde lo más simple a lo más complejo y lo haremos a partir de preguntas que iremos respondiendo. Sería interesante que quienes estudien este material en forma colectiva vayan deteniéndose en las preguntas y traten de responderlas antes de seguir la lectura. Por otra parte, quisiéramos aclarar que habrá temas que no podremos abordar en este Cuaderno y que serán temas de otro u otros Cuadernos.