2/7/12

Gramsci / Los inventos de un teórico liberal

Antonio Gramsci ✆ Piero Ciuffo
L'Ordine Nuovo, 1921
Rehén del fascismo y abandonado en la cárcel por los comunistas porque había tomado distancias del marxismo. Los inventos de un perfil teórico inexistente, en un libro del historiador Franco Lo Piparo.

Guido Liguori

Un nuevo libro sobre Gramsci escrito por Franco Lo Piparo ha despertado interés. Lo Piparo es conocido entre los estudiosos gramscianos por un libro de 1979 en el que destacó la importancia que habían tenido los estudios juveniles de lingüística por el comunista sardo. Una contribución de gran importancia, aunque no fue acogida por muchos, la tesis del autor según la cual tales estudios habían sido el fundamento de la originalidad de Gramsci, descartando otras fuentes (ante todo el debate en la Internacional Comunista) sino al lugar de las mismas: Gramsci sin Lenin, en resumen.

El  ‘dietrofront’ de Benedetto Croce

En años recientes Lo Piparo se ha ocupado de los influjos que Gramsci habría ejercitado, con la mediación de Piero Sraffa, sobre el segundo Wittgenstein, hipótesis fascinante sobre la cual se anuncia un trabajo más amplio. Sale por el momento un pequeño volumen de Lo Piparo, titulado I due carceri di Gramsci: La prigione fascista e il labirinto comunista [Las dos cárceles de Gramsci: La prisión fascista y el laberinto comunista] (Donzelli, pp. 144, euro 16), destinado a discutir sobre un lado diverso: el de la hipótesis, que en algunos autores se ha convertido en afirmación polémica (y a veces levemente propagandística), según la cual la originalidad de su pensamiento habría llevado a Gramsci a abandonar el PCI y la teoría y de la praxis marxista y comunista. Fue Benedetto Croce el primero a tentar la operación de contraponer a Gramsci con los comunistas, escribiendo en 1947, frente a las Cartas: “Como hombre de pensamiento, él fue uno de los nuestros”, es decir un liberal. Pero muchos –no solo Lo Piparo– olvidan de agregar que el año siguiente, a la salida de los “Cuadernos”, don Benedetto admitió de haberse equivocado, escribiendo que Gramsci era –lamentablemente desde su punto de vista– un verdadero comunista y marxista. Obviamente el corte de Lo Piparo es aquel del exégeta que analiza los escritos. Sin embargo se deja llevar por las “ansias ideológicas” que reprocha a los intérpretes que (como Croce, valdría decir) están convencidos que el pensamiento gramsciano se sitúa, también en modo original, en el ámbito del marxismo y el comunismo. Veamos algunos ejemplos.

Stalin y la Leyenda Negra

Se realizan algunos comentarios inspirados en el magnífico libro de Doménico Losurdo Stalin. Historia y crítica de una leyenda negra. Ed.El Viejo Topo, 2011.

Estas líneas no son tanto una reseña del magnífico libro de Doménico Losurdo como unas reflexiones en torno a lo que el libro y el propio Stalin significa. Resumiré mi tesis de modo conciso: sin Stalin, las izquierdas somos imbéciles. Imbecillis -”sin bastón” en latín, llamaban los romanos a esas personas que sin tener bastón tenían que ir apoyándose en otras personas para ir andando. Una especie de lacra social que por no tener asidero iban fastidiando los andares del prójimo. Stalin y la URSS son el bastón racional sin que el que las izquierdas pueden comenzar a pensar. Y esto por varios motivos.

El primero, y casi de puro evidente, es que la racionalidad para un materialista tiene que ver con la cristalización de instituciones surgidas mediante la praxis histórica. Por consiguiente, antes de esas cristalizaciones poco se puede plantear. O dicho de otra manera: antes de que existiese el socialismo real poco se podía decir -con sentido- sobre el socialismo. Esto Marx lo sabía y por eso era reticente a las fórmulas sobre el futuro socialista aunque tomó buena nota de la Comuna de París como primer experimento. Por tanto, es la experiencia socialista real y efectiva la que actúa como material para pensar el propio socialismo y sin ese material tenemos muchas papeletas para caer en el delirio subjetivista o el nihilismo izquierdista. Particularmente fuerte es ese idealismo platónico que tiene una Idea de Socialismo tan pura y sublime que cualquier concreción histórica de la Idea le parece vana e irreal.