30/6/12

Los silencios y sufrimientos de un detenido atormentado / Gramsci: Vigilado Especial

Rossana Rossanda 

Omar Montilla
Las difíciles relaciones y la comunicación con el partido comunista después de su arresto, el papel de enlace de Piero Sraffa y Tatiana Schucht, el régimen carcelario duro, la rígida censura impuesta por el fascismo. Y la elección, con los “Cuadernos” de iniciar un trabajo teórico para sustraer al marxismo de la vulgata en la cual había caído. 

Con “Vita e pensieri di Antonio Gramsci, 1926-1937”, Giuseppe Vacca, después de veinte años de investigación por parte suya y de otros estudiosos, concluye en una biografía signada por los acontecimientos del Partido Comunista de Italia (Pcd’I), del partido comunista ruso (Vkp), y de la Internacional Comunista de la mitad de los años ’20 hasta la segunda guerra mundial. Esta es una biografía que ha surgido lentamente y cuyas zonas de oscuridad corresponden a silencios y sufrimientos de un detenido atormentado por la duda de haber sido condenado/abandonado, bien por su propio partido, bien por sus seres más queridos. Algunas de estas zonas oscuras perduran en archivos rusos, aun inaccesibles, pero Vacca esboza perímetro y espesor con un cuidado que, cuando llegarán los documentos faltantes, saldrá confirmado, pienso, el recorrido que él propone.

La escritura carcelaria ha dado lugar a un psicodrama cifrado: Antonio Gramsci & Aldo Moro

Sergio Luzzatto

Omar Montilla / Especial para Gramscimanía
En el siglo XIX, en Italia, y por lo menos en dos ocasiones, los escritos carcelarios se han convertido, más que en una correspondencia del prisionero con su familia, variadamente integrada, de anotaciones, crónicas y reflexiones políticas. Por lo menos en dos ocasiones, la escritura carcelaria ha dado lugar a un psicodrama cifrado, donde la puesta en juego no era solamente la salvación física del prisionero: era también la naturaleza de su legado civil. Así sucedió también durante la primavera de 1978, en el caso de Aldo Moro, secuestrado por las Brigadas Rojas; y así sucedió también entre el final de los años 20 y el inicio de los 30, en el caso de Antonio Gramsci, detenido  por el régimen fascista. En una edición de las cartas de Aldo Moro (Einaudi), Miguel Gotor ha demostrado cuánto las cartas de una cárcel puedan hablar –a pesar de la evidencia de una censura, y por lo tanto la necesidad de una autocensura- si se lee con un máximo de escrupulosidad filológica y de sensibilidad historiográfica. La escrupulosidad filológica ha servido a Gotor para descifrar encriptaciones de Aldo Moro, los mensajes ocultos del presidente de la Democracia Cristiana en el interior de sus cartas de la “cárcel de pueblo”.