14/6/12

Herbert Marcuse / La libertad puede convertirse en un poderoso instrumento de dominación

Foto: Herbert Marcuse
La civilización industrial contemporánea demuestra que ha llegado a una etapa en que la “sociedad libre” no se puede definir en los términos tradicionales de libertades económicas, políticas e intelectuales. La libertad económica significaría libertad de la economía, de estar controlado por fuerzas y relaciones económicas, liberación de la lucha diaria por la existencia. La libertad política significaría la liberación de los individuos de una política sobre la que no ejercen ningún control efectivo. La libertad intelectual significaría la restauración del pensamiento individual, absorbido ahora por la comunicación y el adoctrinamiento de masas.

La forma más efectiva y duradera de la guerra contra la liberación es la implantación de necesidades intelectuales que perpetuán formas anticuadas de la lucha por la existencia. Se puede distinguir entre necesidades falsas y verdaderas. Falsas son aquellas que intereses sociales particulares imponen al individuo para su represión: las necesidades que perpetuán el esfuerzo, la agresividad, la miseria y la injusticia.

La mayor parte de las necesidades predominantes de descansar, divertirse, comportarse y consumir de acuerdo con los anuncios, de amar y odiar lo que otros aman y odian, pertenecen a esta categoría de falsas necesidades.

No importa hasta qué punto se hayan convertido en algo propio del individuo, no importa que se identifique con ellas y se encuentre a sí mismo en su satisfacción. Siguen siendo productos de una sociedad cuyos intereses dominantes requieren la represión.

Bajo el gobierno de una totalidad represiva, la libertad puede convertirse en un poderoso instrumento de dominación. Escoger libremente entre una amplia variedad de bienes y servicios no significa libertad si esos bienes y servicios sostienen controles sociales y alienación.

"El hombre unidimensional" - Herbert Marcuse, fragmento.

Sobre Alain Badiou o la lucha por lo atemporal

Julio Cáceda Adrianzen

Últimamente ando leyendo muchos escritos del filósofo contemporáneo Alain Badiou. En la actualidad, es uno de los grandes referentes filosóficos. A mí me llama mucho la atención la tarea que se propone realizar: Refundar los conceptos de ser, sujeto y verdad. En la contemporaneidad, ya no es posible hablar de verdad, sino de lenguaje, todo es intersubjetivo y no es posible un acceso al ser de las cosas, sino a solo como las percibimos a partir de nuestro pensamiento. Contra ello, Badiou se revela. Cree que es posible acceder a un verdad eterna, que no todo es lenguaje y que puede haber una ciencia del ser en tanto ser, una ontología de lo múltiple. No pienso entrar en detalle sobre él, no es el objetivo de este escrito. Aquí pienso presentar solo algunas citas, que sirven para la reflexión.

Antes, quisiera hacer una breve reflexión acerca de pensar en torno a lo planteado por un filosofo. Si entendemos a la filosofía, por esa búsqueda incansable del fundamento, de una "verdad" o principio que permita dar sentido a nuestro existir, la confrontación con un filosofo, es la confrontación con lo universal. Incluso, reconociendo que es una verdad situada en un tiempo-contexto, es la manifestación de este universal por medio del espíritu de un tiempo; es como esa verdad cobra sentido en un tiempo determinado. Por lo tanto, la reflexión de hoy será acerca de la proposición de un fundamento para nuestro tiempo, la Contemporaneidad.

Michel Onfray / Política del rebelde

Con el pensamiento integral característico que conjunta ética, estética y política, Michel Onfray presenta este Tratado de resistencia e insumisión. Describe la realidad social como el infierno de Dante, aunque dividido en menos círculos: condenados, réprobos y explotados, donde prácticamente todos los habitantes del planeta ocupamos un lugar, con la alta posibilidad de cambiar de círculo e incluso conocer los tres, por lo general hacia lo más profundo.

Esta cartografía infernal, ya en sí subversiva por eludir ilusiones capitalistas de supuesta libertad y privilegios (adquiridos o prometidos) de ciertos sectores, por ver la realidad como es en términos sociales y contra la amnesia dominante, antecede a sus propuestas, de las cuales distingo las siguientes.

1) El individuo como ser irreductible, que remite a un cuerpo y es capaz de ejercer una política subversiva, no enajenada por rechazar ser Hombre (con sus implicaciones eurocéntrica, adulta y masculina excluyentes), sujeto (que está sujeto a determinadas leyes y que puede actuar sólo en esos límites impuestos u "otorgados") y persona (máscara del individuo). El individuo es lo que las ideologías quieren controlar, e individuos son los que se organizan para rebelarse, por interés suyo y de otros individuos, más allá de conceptos gregaristas negadores de individuos en aras de una mayoría abstracta o de un rebaño manipulable, como pueblo, raza, género, etc.

Apuntes sobre las Notas críticas al “Ensayo Popular de Sociología” elaboradas por Antonio Gramsci - IX

José Antonio Gómez Di Vincenzo

Especial para Gramscimanía
En esta oportunidad nos concentraremos en el análisis del tratamiento que Gramsci da a dos cuestiones relacionadas con el desarrollo científico-tecnológico: ciencia e instrumentos científicos y el instrumento técnico.

Gramsci va a cuestionar  la relación fuerte, “como causa y efecto”, entre el desarrollo de los instrumentos científicos y el progreso de la ciencia que Bujárin postula en el Ensayo Popular. Sostiene que esto se da como consecuencia lógica del modo en que en el manual se concibe la función del “instrumento de producción y de trabajo”. Dicho fundamento parte de la concepción loriana que sustituyó arbitrariamente la expresión “fuerzas productivas” o “relaciones de producción” por “instrumento técnico”.