13/6/12

Gilles Deleuze se pregunta: ¿Qué es el acto de creación?

También yo quisiera hacer preguntas. Y hacérselas a ustedes y a mí mismo. Estas preguntas serían del GÉNERO: ¿qué es exactamente lo que hacen cuando hacen cine? Y yo, ¿qué es exactamente lo que hago cuando hago, o espero hacer filosofía?

Conferencia dada por el filósofo francés Gilles Deleuze en la cátedra de los martes de la fundación FEMIS (La Escuela Superior de Oficios de Imagen y Sonido) el 15 de mayo de 1987.

¿Es que hay algo para decirse en función de esto?
 
Entonces, claro, eso va muy mal en ustedes, pero va también muy mal en mí (risas), y no es solamente esto lo que habría para decirse - - también yo podría hacer la pregunta de otra manera: ¿qué es tener una idea en cine? Si uno hace cine o si quiere hacerlo ¿qué es tener una idea? Quizás eso que uno dice "¡Ahí está, tengo un idea!" Mientras que casi todo el mundo sabe que bien que tener una idea es un acontecimiento raro, que ocurre raramente, que tener una idea es una especie de fiesta. Pero no es corriente. Y por otro lado, tener una idea, no es algo general. Una idea está ya en tal autor, en tal dominio. Quiero decir que una idea, es ya una idea en pintura, es ya una idea en novela, ya una idea en filosofía, como una idea en ciencia. Y evidentemente no es lo mismo.
 
 Si quieren, a las ideas hay que tratarlas como espacios potenciales, las ideas son potenciales, pero potenciales ya comprometidos y ligados en un modo de expresión determinado. Y es inseparable del modo de expresión determinado. Es inseparable del modo de expresión, así como no puedo decir: "tengo una idea en general". En función de las técnicas que conozco, puedo tener una idea en un determinado campo, una idea en cine o en bien distinto, una idea en filosofía.

El orden mundial tras la bancarrota

¿... y después qué?  Joep Bertrams
La manía de las privatizaciones ha llegado a su fin. Ya no es el mercado, sino la política quien es competente para promover el bien común. Una conversación con el filósofo Jürgen Habermas realizada por el diario alemán Die Zeit

Die Zeit: Herr Habermas: el sistema financiero internacional ha co­lapsado y se cierne ahora la amenaza de una crisis económica mundial. ¿Qué encuentra usted más preocupante en esto?

Leer o descargar, PDF
Jürgen Habermas: Lo que más me inquieta es la indignante injusticia de que sean los sectores sociales más vulnerables los que resulten mayormente afectados con la socialización de los costos del fracaso del sistema. Ala masa de aquellos que, de todos modos, no se cuentan entre los ganadores de la globalización, se les pasa la cuenta de cobro por las consecuencias económicas reales de una predecible disfunción del sistema financiero. Y esto no a la manera de los tenedores de acciones, en forma de dinero, sino en la “moneda dura” de su existencia cotidiana. También a una escala global, este hado punitivo recae sobre los países económicamente más débiles. Esto es un escándalo político. Sin embargo, dirigir ahora el dedo acusador a un chivo expiatorio es hipocresía. También los especuladores se comportaron consecuentemente, de acuerdo con una lógica de maxi­mización de la ganancia socialmente reconocida. La política se pone en una posición ridícula cuando moraliza, en lugar de apoyarse en el derecho coercitivo del legislador democrático. Ella y no el capitalismo es la respon­sable por la promoción del bien común.

Sobre la dignidad (y el terror) humanos / Los Cuadernos de Hiroshima

Kenzaburo Oé  Maluko
Reseña de Kenzaburo Oé, Cuadernos de Hiroshima. Anagrama, Barcelona, 2011 (traducción Yoko Ogihara y Fernando Cordobés)
Especial para Gramscimanía


Salvador López Arnal

Agosto de 1963, Kenzaburo Oé [KO] tenía 28 años. Fue entonces cuando el joven y prometedor escritor visitó Hiroshima para escribir un reportaje sobre el desarrollo de la IX Conferencia Mundial contra las bombas atómicas y de hidrógeno: “En el primero de los cuadernos que forman este libro, describo la atmósfera enrarecida de la Conferencia, plagada de amarguras y dificultades” (p. 14) [1]. 

Fueron varios más los viajes realizados por KO entre 1963 y 1965. Sus artículos se recogen en estos Cuadernos de Hiroshima que fueron editados por primera vez en 1965 por Iwanami Shoten y que habían sido publicados en la revista Sekai (Mundo). Para el escritor nipón la gran lección que debemos extraer del drama de Hiroshima:
“es la dignidad del hombre, tanto de los hombres y mujeres que murieron en aquel instante como de los supervivientes que sufrieron el impacto de la radiación en la piel y que durante años padecieron un sufrimiento extremo… Los japoneses, que vivieron la experiencia de la bomba atómica en sus propias carnes, no pueden considerar la energía nuclear en términos de productividad industrial, es decir, no deben intentar extraer de la experiencia trágica de Hiroshima una “receta” de crecimiento” (pp. 216-217).