9/6/12

Gramsci para Uruguay / Con la inteligencia o con la voluntad

Esteban Valenti

"Odio a los indiferentes también por esto: porque me fastidia su lloriqueo de eternos inocentes. Pido cuentas a cada uno de ellos: cómo han acometido la tarea que la vida les ha puesto y les pone diariamente, qué han hecho, y especialmente, qué no han hecho. Y me siento en el derecho de ser inexorable y en la obligación de no derrochar mi piedad, de no compartir con ellos mis lágrimas": Antonio Gramsci

La famosa frase de Antonio Gramsci sobre el optimismo y el pesimismo, fue, durante la historia de la izquierda, de las ideas socialistas y comunistas sufrió un profundo desbalance. Hemos siempre enfatizado el optimismo de la voluntad.

Es cierto que Grasmci definió al marxismo como la filosofía de la praxis y si recordamos las circunstancias de su vida, de su obra realizada mayormente en la cárcel fascista, esa visión optimista sobre el destino de las sociedades humanas, de la posibilidad de transformarlas a través del optimismo de la voluntad podría inducirnos a sobredimensionar solo una parte de su visión dialéctica.

Marx & Freud / La resistencia al olvido

Rescatan la obra de Marx del “basurero de la historia”, quien había escrito que "… todo lo sólido se desvanece en el aire, todo lo sagrado es profanado”

Alain Badiou y Elisabeth Roudinesco, han considerado oportuno hacer un llamamiento en favor del psicoanálisis, que ha sido blanco de durísimos ataques

Hubo unos años, los que siguieron a la caída del muro de Berlín y el desplome, como fichas de dominó, de los regímenes comunistas, en que el marxismo y el propio Karl Marx parecían haber quedado arrumbados para siempre. Se habló entonces del "basurero de la historia" y en ciertas tertulias radiofónicas, individuos que no habían leído en su día una sola línea de El Capital, se dedicaron al fácil deporte de descalificar a su autor, no con argumentos serios, lo que habría sido totalmente aceptable, sino vertiendo sobre el autor y su legado las más gratuitas descalificaciones. Pero Marx podría decir hoy lo que dijo en su día Mark Twain en carta al New York Journal después de que ese diario publicara su necrológica: "Las noticias sobre mi muerte han sido bastante exageradas". Resulta que en la última Feria del Libro de Madrid, uno de los éxitos de venta fue precisamente una reedición de El Manifiesto Comunista, publicado en 1848, año revolucionario por excelencia, en el que Karl Marx y Friedrich Engels explicaban la historia de la sociedad como "la historia de la lucha de clases".

Michel Onfray + Maximilien Le Roy = Nietzsche

A lo largo de los últimos cincuenta años, el lenguaje del cómic ha ido eliminando cualquier tipo de barrera que pudiera existir en su camino, desde sus inicios como historieta cómica y breve de prensa, hasta su puesta de largo con la creación de la novela gráfica por Will Eisner en 1978 (aunque esta autoría conlleva cierta polémica), y su máximo esplendor en obras como Maus o V de Vendetta.

Ahora, dando un paso más en otra línea, nos encontramos con la extraordinaria obra gráfica Nietzsche, donde se recorre, de manera resumida y con gran acierto, la entrelazada vida y obra del filósofo, quizá, más sorprendente, controvertido y moderno que haya existido jamás.

Este comicbook nos adentra en la principal línea argumental del pensamiento de Nietzsche y nos hace partícipes del origen de las ideas que desarrollaron su  filosofía, a la vez que nos presenta con acierto a los personajes clave que influyeron, de una forma u otra, en su obra a través de las distintas etapas de su vida. De esta manera, nos convertimos en observadores de los principales acontecimientos que marcaron el carácter y la obra de Nietzsche: el encuentro entusiasmado con el trabajo de Schopenhauer, la amistad y ruptura con Richard y Cósima Wagner, la colaboración de Peter Gast, la ambigua relación con su manipuladora y oportunista hermana, la influencia claustrofóbica de su madre, el loco enamoramiento de Lou Andreas Salomé, con quien intenta infructuosamente una relación triangular junto a Paul Rée, la afiliación al consumo de opio, los burdeles y las prostitutas y la temprana sífilis,  que le irá minando la salud hasta adentrarse en la más oscura locura en los últimos años de su vida, tras el paso por el manicomio en Jena.

Michel Onfray ajusta cuentas con su pasado y para Sigmund Freud, se acabó la fiesta

Sigmund Freud  Andre Carrilho
Jorge Alcalde

Michel Onfray es un filósofo francés progre educado a la manera ortodoxa de educar filósofos franceses progres. Él mismo lo explica mejor que nadie: "En mi revoltijo de libros del primer curso del Liceo, allá por 1973, algunos realmente malos, hubo tres flechazos filosóficos: El Anticristo de Nietzsche, El Manifiesto del Partido Comunista de Marx y Tres ensayos sobre teoría sexual de Freud".

De ese modo, como buen filósofo francés progre, se había pertrechado, en medio del despuntar de su adolescencia, de una arsenal suficiente para "saltar en pedazos la moral católica, socavar la maquinaria capitalista y volatilizar el complejo sexual judeocristiano". El cristianismo ya no era una fatalidad, el capitalismo no era un destino inevitable y el sexo podía contemplarse desde la perspectiva anatómica de un científico desposeído de complejos morales. El niño que había "sentido en la nuca el aliento de la bestia cristiana", el hijo mísero de padre obrero y madre doméstica, condenado a confesar al cura párroco el pecado de su incipiente vida sexual, descubrió en Nietzsche, Marx y Freud a tres amigos de farra.

Como todo filósofo francés progre que se precie, no tardó en hacer apostolado. Ganada su plaza de maestro, trató de compartir con sus alumnos las ventajas intelectuales de la iluminación. Descubrió en el laboratorio del aula que Freud "lavaba con agua lustral años de mugre mental". Sus páginas abolían el eros nocturno en el que aquellos adolescentes se ahogaban.