7/6/12

Con Alain Badiou hay Platón para tod@s

Alain Badiou  Alfredo Srur
El filósofo francés Alain Badiou llegó a Buenos Aires, invitado por la Universidad de San Martín. Dio discursos, una clase magistral, estuvo en un coloquio con docentes y hasta actuó. A los 74 años, con la jovialidad de un militante del Mayo francés, no frenó un segundo. El hombre que reescribió a Platón para que lo entendieran en los barrios periféricos de París, compite con su padre y usa la filosofía como estrategia de seducción.

Verónica Gago

Verónica Gago
Un foco se le acerca. Es la iluminación que un fotógrafo acomoda para retratarlo. El filósofo francés Alain Badiou, antes de su primera conferencia en Buenos Aires, dice: "¿ves?, es la figura misma de la idea: una luz poderosa que nos ilumina". El set fotográfico se convierte en alegoría filosófica. Badiou rinde homenaje a su gran maestro: Platón y su relato de la caverna oscura como sede de la ignorancia de la que hay que huir sobrevuela el campus de la Universidad Nacional de San Martín.

Reflexiones gramscianas sobre el buen sentido y el sentido común

Juan Domingo Sánchez

Es característico de los fines de régimen que el poder establecido actúe de una forma cada vez más  absurda e irracional, como si ya nada le importara el consenso de la población. Es algo que la historia ha contemplado desde la Roma bajoimperial hasta nuestros días con gran regularidad, desde Calígula a Berlusconi. Rara vez un sistema caracterizado por su alta racionalidad ha caído sin antes haberse corrompido progresivamente y acceder a una fase en que el discurso dominante se hiciera insensato, incapaz de producir un mínimo de buen sentido y menos aún de informar el sentido común. Buen sentido y sentido común guardan una estrecha relación, pero no son términos idénticos. El buen sentido es una facultad de juicio sobre la realidad que no necesita mediaciones conceptuales complejas. El buen sentido no descubre verdades, pero sí es capaz de reconocerlas. El buen sentido impide cometer errores absurdos. El buen sentido no se puede compartir porque está siempre ya compartido. Decía Descartes con cierta ironía que el buen sentido ("le bon sens") es la cosa mejor repartida del mundo pues nadie se queja de tener menos buen sentido que otro. El sentido común es otra cosa. El sentido común es lo que nos hace pensar como los demás, mantener una identidad o al menos una cercanía de criterios dentro de una sociedad, de tal modo que los mecanismos básicos de cooperación y comunicación, aunque también las instituciones de la dominación y la explotación cuando estas existen, puedan funcionar adecuadamente. El sentido común puede ser torvo, oscuro y fanático cuando el régimen social imperante se caracteriza por la dominación de uno o de unos pocos, también puede ser generoso y abierto a la diferencia, si está determinado prevalentemente por la cooperación entre iguales.