5/6/12

Para conocer a una revolución desconocida

¿Por qué leer un libro sobre una revolución perdida en un pequeño país de Oriente del que prácticamente nadie sabe nada? Buena pregunta. Quizás merezca la pena leerlo porque dicho país esté cercado por dos de las futuras potencias mundiales en “guerra fría”: India y China. Quizás también porque los vigilantes EUA estén jugando allí sus bazas para no permitir que la gigantesca China les arrebate el papel de potencia hegemónica internacional. O también pudiera ser porque allí se produjo, pese al silencio de los grandes medios de comunicación, una aplastante victoria de las fuerzas comunistas en las últimas elecciones que permitió que actualmente un partido maoísta encabece un gobierno de coalición dentro de un sistema pluripartidista. Justo después de que nos repitieran, por activa y por pasiva, que “comunismo” y “lucha de clases” eran fenómenos de un pasado remoto y en todo caso alejados (cuando no enfrentados) a la esencia de la democracia.

El presente trabajo de Jon Illescas narra la historia viva de la revolución nepalí y reflexiona sobre conceptos que a veces damos por sentados como democracia, soberanía, justicia y libertad. Estamos convencidos que no solo resultará de gran interés para aquellos estudiosos de las relaciones internacionales y la historia contemporánea, sino también se nos presenta como una poderosa herramienta de aprendizaje para todos aquellos que desde sus pequeñas trincheras de activismo y militancia diaria, quieren entender el mundo para poder transformarlo en uno más justo y democrático. Algo que en los tiempos que corren, donde el sistema capitalista nos está infligiendo una gran crisis que tiene su reflejo en cientos de millones de dramas individuales, se nos antoja de vital importancia y urgencia para todos. El valor del presente volumen radica pues en ser al mismo tiempo: rigurosa fuente para investigadores y estudiantes a la par que inspiradora herramienta para aquellos ciudadanos que desean ver un poco de luz al final de túnel. Siempre que tengan, claro está, la valentía para recorrerlo.