4/6/12

Francis Fukuyama se equivocó / La historia no había terminado…

Francis Fukuyama @ David Levine
Marcelo Colussi

"Defiendo la construcción del Estado como uno de los asuntos de mayor importancia para la comunidad mundial, dado que los Estados débiles o fracasados causan buena parte de los problemas más graves a los que se enfrenta el mundo: la pobreza, el sida, las drogas o el terrorismo". Esta idea jamás podríamos asociarla al pensamiento neoliberal (o "capitalismo salvaje", para decirlo sin atenuantes), el cual se caracteriza por una apología fanática de la libre empresa y del achicamiento/desaparición del Estado.

Pero curiosamente es lo que nos dice Francis Fukuyama en su libro State-Building: Governance and World Order in the 21st. Century, publicado en el año 2004 y llevado al español como Construcción del Estado: gobierno y orden mundial en el siglo XXI.

Fukuyama se hizo famoso la década pasada cuando en 1992 (año del centenario del inicio de la conquista de América, casualmente) pronunció el grito triunfal en su libro El fin de la historia y el último hombre: "la historia ha terminado". Pero en realidad lo dicho por este pseudo-intelectual ni es pensamiento profundo ni encierra ninguna verdad científica. La historia ¡no había terminado! Años después de pronunciar esa frase de victoria (ideológica, visceral), se atempera y reconsidera el papel del Estado.

Paradigmas del Derecho / Reflexión y derechos sociales

Jürgen Habermas 
@ Gabriel Sanz
Daniel Alejandro Dodds Berger

Resumen: Dentro del trabajo más reciente del profesor Jürgen Habermas se destacan sus trabajos en materia jurídica. En específico, su propuesta de un nuevo paradigma del derecho que supere las deficiencias de los modelos formal-burgués y del Estado social. A partir del concepto de paradigma del derecho y de una exposición del desenvolvimiento de estos dos paradigmas y de sus consecuencias, se puede entender el desarrollo evolutivo de los sistemas jurídicos occidentales, como también la contradicción que hoy enfrentan. El paradigma procedimental del derecho y, en relación con este, la propuesta del profesor Gunther Teubner de un derecho reflexivo, será el centro del siguiente trabajo, realizado como una búsqueda de respuestas a estas contradicciones. La reflexión, como punto central de estos desarrollos teóricos, servirá para integrar la problemática de los derechos sociales. Respecto a los cuales, se dará también una breve y provisional aproximación respecto a su situación en los países subdesarrollados, específicamente, en los países latinoamericanos.

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Abstract: In the recent work of Professor Jürgen Habermas highlights its work on legal matters. Specifically, the proposal of a new paradigm of law to overcome the deficiencies of formal law and social state law. Using the concept of paradigm of law and an exhibition of the development of these two paradigms and their consequences, one can understand the evolutionary development of Western legal systems, as well as the contradiction faced today. The procedural paradigm of law and, in connection with this, the proposal of Professor Gunther Teubner a reflexive law, will be the focus of this paper, conducted a search for answers to these contradictions. Reflection, as a central point of these theoretical developments, will serve to integrate the issue of social rights. For which, there also a brief and tentative approach regarding the situation in underdeveloped countries, specifically in Latin America.

Colombia & Venezuela / Identidad, Historia y Geopolítica: Similitud en la diversidad

Julio Rafael Silva Sánchez

“Los sueños son la actividad estética más antigua”: Jorge Luis Borges, Prosa, 1975

Especial para Gramscimanía
Nuestros procesos de maduración como naciones, en los albores del Tercer Milenio, operan como un complejo de relaciones, de cualidades circulares y mutuos reforzamientos, los cuales, en el contexto de la “aldea global”, deben expresarse en un compromiso profundo por parte de ambos países para renovar los esquemas políticos, los programas de acción y las concepciones dominantes en nuestros pueblos, para acceder, sin demasiados traumas, a nuevas formas de organización de la convivencia social y del poder político. Para ello, necesitamos conocer, cada vez más perfectamente, cuáles son nuestras comunes características, nuestros puntos coincidentes de partida, y la situación de nuestros específicos modos de inserción en el proceso cultural, histórico, político y económico del orbe.

Debemos subrayar, en primer lugar que no somos (al menos en principio) el producto de un proyecto histórico anclado sobre culturas nacionales específicas, sino-por el contrario-, somos pueblos, en el extremo norte de América del Sur, entre los cuales se esfumó, al final de su decadencia, el Imperio Español. Inmediatamente después, advino la dispersión, impulsada por las pugnas menores y los celos tribales entre los caudillos vencedores de las guerras de independencia. Tal dispersión fue cultivada con insidia y embeleso por las potencias anglosajonas emergentes, en prosecución de sus intereses, aún cuando ella sigue manteniendo, en lo más hondo de nuestra conciencia popular, los rasgos esenciales de una poderosa cultura, el llamado inequívoco a formidables realidades nacionales y a la conquista de la unidad lamentablemente perdida.