1/6/12

Europa y los griegos

Slavoj Žižek @ Lust
Slavoj Žižek

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Imaginemos una escena de una película distópica que represente a nuestra sociedad en un futuro próximo. Al atardecer, guardias de uniforme patrullan por céntricas calles medio vacías, a la caza de inmigrantes, delincuentes y vagabundos. A los que se encuentran los tratan con brutalidad. Lo que parece una fantástica imagen de Hollywood es una realidad en la Grecia actual. Por la noche, vigilantes con camisetas negras del movimiento neofascista Amanecer Dorado, el mismo que niega el Holocausto  -el que obtuvo un 7 por ciento de los votos en las últimas elecciones y contó con el apoyo, se dice, del 50 por ciento de la policía de Atenas-, han estado patrullando la calle y golpeando a todos los inmigrantes que se encontraban: afganos, pakistaníes, argelinos. Así que esta es la manera en que Europa es defendida en la primavera de 2012.

El problema de la defensa de la civilización europea frente a la amenaza de los inmigrantes es que la ferocidad de la defensa es más amenazante para la “civilización” que cualquier número de musulmanes. Con amigos defensores como estos, Europa no necesita enemigos. Hace cien años, G.K .Chesterton expuso el punto muerto en que se hallaban los críticos de la religión: “Los hombres que empiezan a luchar contra la iglesia por el bien de la libertad y la humanidad terminan por abandonar la libertad y la humanidad, aunque solo sea para seguir luchando contra la iglesia… Los secularistas no han destruido las cosas divinas, sino las cosas seculares, si les sirve de consuelo”.

Apuntes sobre las Notas críticas al “Ensayo Popular de Sociología” elaboradas por Antonio Gramsci - VIII

José Antonio Gómez Di Vincenzo

Especial para Gramscimanía
En esta ocasión nos concentraremos en el estudio del parágrafo titulado “cuestiones de nomenclatura y de contenido”. Aquí, Gramsci analiza la cuestión de los conceptos que utilizan los intelectuales para dar cuenta de sus posiciones filosóficas.

Gramsci introduce la idea de los “intelectuales como categoría social cristalizada” la que define como aquella pléyade de intelectuales que “se concibe a sí misma como una continuidad ininterrumpida en la historia y, por tanto, independiente de la lucha de los grupos, y no como expresión de un proceso dialéctico por el cual todo grupo social dominante elabora su propia categoría de intelectuales”. (p. 42) Sostiene que una de las principales características de este tipo de intelectuales es la de vincularse ideológicamente con los intelectuales que los precedieron históricamente mediante el uso de las mismas categorías conceptuales o como él las llama “nomenclatura de conceptos”. No habría pues, producción de nuevos conceptos.

Sexta carta a las izquierdas

Boaventura de Sousa Santos

Históricamente, las izquierdas se dividieron en torno a los modelos de socialismo y sus vías de realización. Puesto que el socialismo no forma parte, por ahora, de la agenda política (incluso en América Latina la discusión sobre el socialismo del siglo XXI pierde fuerza), las izquierdas parecen dividirse en torno a los modelos de capitalismo. A primera vista, esta división tiene poco sentido porque, por un lado, actualmente hay un modelo global de capitalismo, desde hace tiempo hegemónico, dominado por la lógica del capital financiero, basado en la búsqueda del máximo beneficio en el menor tiempo posible, sean cuales sean los costes sociales o el grado de destrucción de la naturaleza. Por otro lado, la disputa en torno a los modelos de capitalismo debería ser más una controversia abierta entre las derechas que entre las izquierdas. Sin embargo, no es así. A pesar de su globalidad, las características del modelo de capitalismo dominante varían en distintos países y regiones del mundo y las izquierdas tienen un interés vital en discutirlas, no sólo porque están en juego las condiciones de vida, aquí y ahora, de las clases populares, que son el soporte político de las izquierdas, sino también porque la lucha por horizontes poscapitalistas (a los que algunas izquierdas no han renunciado) dependerá mucho del capitalismo real del que se parta.

Crisis capitalista y polarización de clase / El ascenso de la ultraderecha en Europa

Paula Schaller

Especial para Gramscimanía
A mediados de los años 30’, Trotsky, analizando la degradación de la democracia parlamentaria en la Europa de entreguerras y el ascenso de Hitler al poder, planteó que “Si hacemos una analogía con la electricidad, podemos definir a la democracia como un sistema de cortacorrientes y fusibles destinado a amortiguar los violentos choques generados por las luchas nacionales o sociales. La historia de la humanidad no conoce otra época como ésta, tan cargada de antagonismos. La sobrecarga corriente se manifiesta en distintos puntos del sistema europeo. Bajo la excesiva tensión de los antagonismos de clase e internacionales, los cortacorrientes de la democracia se funden o se rompen. Esta es la esencia del corto circuito de la dictadura.” Si en la actual situación internacional todavía no podemos hablar de antagonismos de clase e inter-estatales de semejante envergadura (que, pocos años después de que Trotsky escribiera esto, llevarían al estallido de la Segunda Guerra Mundial, previa derrota de la revolución española y desvío del ascenso revolucionario en Francia), vemos que la histórica crisis capitalista con epicentro en Europa ya empezó a profundizar las tendencias a la polarización social y política, con el fortalecimiento de grupos de extrema-derecha que, con discursos xenófobos contra los inmigrantes, soberanistas contra la Unión Europea y populistas contra las “elites políticas”, ganan adhesión entre sectores de la pequeño-burguesía arruinada y franjas de los trabajadores. De hecho, como se plantea acá el electorado tradicional del Frente Nacional habría cambiado su composición social, siendo ahora en un 40 % de extracción obrera.