20/5/12

Un Marx desconocido / La Deutsche Ideologie - VII: Stalin & Marx

Stalin y las Musas
@ Vitaly Komar y Alexander Melamid, de 1981-82
 [Tempera y óleo sobre tela]
Nicolás González Varela

“Stalin es el 18 Brumario de la revolución”: Saguidulin, dirigente bochevique, 1937

“Tu espíritu, Stalin, es más luminoso que el Sol”: Zozulia, poeta ruso, 1937

“Stalin, y no añado nada más. Todo está contenido en ese nombre inmenso. Todo: el partido, la patria, el amor, la inmortalidad. Todo”: Prokofiev, poeta ruso, 1936

Especial para Gramscimanía
Excursus / La relación de Stalin con la herencia literaria de Marx: Ya hemos dicho que el Manuskripte maldito tenía poco valor salvo, como ya lo señalamos, como anticuariado, cantera de materiales inconexos y pieza nostálgica. Tanto en la URSS como en el mundo cultural de la socialdemocracia europea si bien se reconocía el valor genealógico de Die deutsche Ideologie, en el fondo se la pasaba de alto en su contenido completo, en su valencia política y filosófica, centrándose exclusivamente en el texto canonizado ad autoritas por Engels, exclusivamente las tesis sobre Feuerbach y poco más. Increíblemente, en este punto coincidían tanto los revisionistas de la socialdemocracia alemana (tanto en el ala izquierda, Mehring; como en el ala derecha, Bernstein) como la nueva ortodoxia stalinista cristalizada en el Dia Mat, auténtica ciencia de la legitimación. Existe una inveterada tradición de hagiógrafos e incluso los críticos de Stalin en considerarlo un homo faber, una eminencia gris, un animal maquiavélico, con una razón instrumental y una naturaleza poco dotada para la grand Theorie. ¿Stalin era la encarnación del desdén absoluto de las ideas y del empirismo permanente? En la Unión Soviética existió un tiempo donde el nombre de Stalin se había situado no sólo junto al de Lenin, sino un poco más adelante que el de Engels y Marx.

Teoría de la Ideología de Slavoj Žižek

Luis Roca Jusmet

Especial para Gramscimanía
Una de las preocupaciones de Slavoj Žižek es elaborar un concepto de ideología que supere las limitaciones de las formulaciones elaboradas hasta el momento. Partiendo de una formación althusseariana encuentra en la lectura de Hegel y de Lacan una ampliación de horizontes y una constatación de las limitaciones de esta perspectiva. Estas consisten básicamente en las consecuencias de un planteamiento de Althusser en el que este no se da cuenta que la ciencia, no se escapa del dominio de la ideología.

Video:
Slavoj Žižek / Los retretes y la ideología
Para Žižek la ciencia teórica de la que habla Althusser (en la que incluye el materialismo histórico y el psicoanálisis) es otra ideología, un supuesto saber. No existe un Otro simbólico con una consistencia propia, un lugar de la Verdad desde el que discriminar la ciencia de la ficción (ideología). Todo saber es autoreferencial y es supuesto desde sí mismo. No se trata de caer en un relativismo, ya que siempre elegimos un saber (y hay que hacerlo ) pero es una decisión teórica sin garantías. Y un campo interesante desde el que analizar toda ideología es el de la fantasía.

Giorgio Agamben / La importancia de los términos

Foto: Giorgio Agamben
Giorgio Agamben (Roma, 1942), filósofo italiano, doctorado en la Universidad de Roma con una tesis sobre el pensamiento político de Simone Weil. Fue alumno de Martin Heidegger entre 1966 y 1968. Es profesor de Filosofía en la Universidad de Verona, Italia, en el Collège International de Philosophie de París y en la Universidad de Macerata en Italia; profesor de Iconografía en el Instituto universitario de Venecia. Ha tenido a su cargo la edición de la versión italiana de la obra de Walter Benjamin.

Giorgio Agamben es actualmente una de las principales figuras de la filosofía italiana y en la teoría política radical , y en los últimos años, su obra ha tenido un profundo impacto en los medios académicos contemporáneos y en una serie de disciplinas en el mundo intelectual angloamericano.

Søren Kierkegaard y el escándalo

Søren Kierkegaard 
@ David Levine
María del Carmen Rodríguez
“En un pasaje de su República Platón dice, como se sabe, que sólo se puede llegar rectamente a algo cuando acceden al gobierno los que no tienen deseo de ello. Su idea es que, suponiendo que haya idoneidad, el no deseo de gobernar es una buena garantía de que se gobernará verdadera y competentemente, mientras que quien sólo tiene afán de gobernar se convierte con demasiada facilidad o bien en alguien que malversa su poder para tiranizar o bien en alguien a quien el deseo de gobernar coloca en una oculta relación de dependencia respecto de aquellos sobre quienes tiene que gobernar, de modo tal que su gobierno en realidad se convierte en una ilusión."
Con esta alusión al poder y a una verdad política cuya actualidad no requiere comentarios comienza El Instante nº 1, el primer número de la revista que Søren Kierkegaard publicó entre mayo y septiembre de 1855, momento en que lo sorprendieron la enfermedad y la muerte, cuando aún no había concluido el décimo número. Los números de esa revista constituyen hoy un libro, traducido por primera vez al español, directamente del danés, por Andrés Albertsen (pastor de la Iglesia Dinamarquesa de Buenos Aires), en colaboración con el equipo de la "Biblioteca Kierkegaard", y publicado por la editorial Trotta (Madrid).

Alain Badiou está atento ante El despertar de la historia

En "El despertar de la historia", el filósofo francés Alain Badiou, analiza las revueltas en el norte de África y el movimiento de los indignados en España, Estados Unidos y Gran Bretaña, situando el fenómeno en el escenario de un capital-parlamentarismo que da señales de agotamiento.

"El momento actual es el del comienzo de un levantamiento popular mundial contra el retroceso (de los derechos, de la democracia, etcétera). Entiendo que nos encontramos en un 'tiempo de revuelta', por el que se está produciendo un despertar de la Historia contra la repetición de lo peor", dice el autor de "Lógica de los mundos".

El nuevo libro de Badiou será publicado por el sello "Clave Intelectual", y es la reflexión de un año económicamente catastrófico para los países centrales, que ha provocado una reacción en cadena, también como respuesta al intervencionismo militarista de esos países en el norte de África. En el primer capítulo, el francés escribe: "Si tenemos en cuenta que para la opinión corriente, el marxismo consiste en conceder un papel preponderante a la economía y a las contradicciones sociales que implica, ¿quién no es marxista hoy en día?".