16/5/12

Comentarios a las Nueve Lecciones sobre Economía y Política en el marxismo de J.M. Aricó

Foto: José María Aricó
Los presentes comentarios fueron formulados por su autor en el transcurso de varias semanas en la publicación digital “Los Galos de Asterix”, de la ciudad de Buenos Aires. Esperamos hasta el último comentario que nos fue remitido hoy mismo, para presentarlos en un solo bloque y facilitar así su mejor comprensión y discusión.
Juan Dal Maso
I. Sobre el materialismo de Marx

Especial para Gramscimanía
Estoy leyendo con gran interés el libro Nueve Lecciones sobre economía y política en el marxismo, editado por Horacio Crespo, que nos permite profundizar en la concepción teórica del referente de los gramscianos argentinos, cuya estrategia criticamos en un viejo artículo. Por la dispersión que me caracteriza, voy leyendo a paso de tortuga (como le gustaba construir el socialismo a Bujarin) así que me propuse hacer un post por cada una de las "lecciones", tomando los temas que a mi entender más se destacan, para continuar las reflexiones planteadas.

En el caso de la primera lección, me parece destacable cómo plantea las relaciones de Marx con Hegel y las características del materialismo de Marx. Me parece un mérito la forma en que Aricó traza una relación entre la crítica de Hegel a la sociedad burguesa y la realizada por Marx, partiendo de que el gran idealista alemán hacía una crítica inconsecuente pero tomaba de la economía política inglesa el trabajo como una categoría central, que aparece en la dialéctica del amo y el esclavo como condición de posibilidad de la emancipación de éste último.

Razonamiento altamente especulativo sobre el concepto de Democracia

Alain Badiou

Para Badiou la palabra "democracia" pertenece a lo que llama la opinión autoritaria, pues para el conocido y polémico filósofo francés todo lo que es consensual es sospechoso. Por ello, a pesar de que se da por sentado que la humanidad aspire a la democracia, y toda subjetividad que se suponga no demócrata sea considerada patológica, la tarea de la filosofía es realmente la de exponer una política a su evaluación. No en el sentido del buen Estado, ni tampoco en el sentido de la idea del comunismo genérico, sino intrínsecamente, es decir, por ella misma.

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La palabra "democracia" es hoy el principal elemento organizador del consenso. Se pretende reunir bajo esta palabra tanto el derrumbe de los Estados socialistas como el supuesto bienestar de nuestros países o las cruzadas humanitarias del Occidente. De hecho, la palabra "democracia" pertenece a lo que llamaré la opinión autoritaria. Está de cierta forma prohibido no ser demócrata. Con mayor precisión: se da por sentado que la humanidad aspire a la democracia, y toda subjetividad que se suponga no demócrata es considerada patológica. En el mejor de los casos, ella implica una paciente reeducación; en el peor, significa el derecho de injerencia de los legionarios y paracaidistas demócratas.

El estatuto filosófico del poema después de Heidegger

Martin Heidegger
@ Luca del Baldo
Alain Badiou

Publicado en “Penser après Heidegger”, L’Harmant, Paris, 1992 / Traducción de Carlos Torres en Imago Agenda, nº 29, mayo 1999.

Cuando Parménides coloca su poema bajo la invocación de la diosa, y cuando lo comienza por la imagen de una cabalgata iniciática, es preciso reconocer lo que no es, que esto no es aún filosofía. Pues toda verdad que acepta su dependencia con relación el relato y con la revelación está aún detenida en el Misterio, por lo cual podemos decir que la filosofía sólo existe al querer desgarrar el velo.

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La forma poética en Parménides es esencial, cubre con su autoridad la conservación del discurso en la proximidad de lo sacro. Ahora bien, la filosofía sólo puede comenzar por una desacralización: instaura un régimen del discurso que es su propia y terrena legitimación. La filosofía exige que la autoridad misteriosa y sagrada de la dicción profunda sea interrumpida por la laicidad argumentativa.

Filosofía, Ética y Política

Foto: Alain Badiou
Alain Badiou

Alain Badiou es un reconocido filosofo francés, discípulo de Louis Althusser. Actualmente es profesor en la Universidad de París VIII. Entre sus libros se destacan: Teoría del Sujeto, El ser y el acontecimiento, ¿Se puede pensar la política?, Manifiesto por la filosofía, Condiciones y Rapsodia por el teatro. Sus reflexiones intentan sacar las consecuencias que para la política y la teoría del Estado tienen las principales innovaciones teóricas de la época: La matematización del infinito (Cantor), el nuevo pensamiento del Sujeto (Lacan) y la deconstrucción filosófica (Heidegger).

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Desde Platón hasta nuestros días hay una palabra que resume la preocupación del filósofo ante la política, esta palabra es «justicia». La pregunta que el filósofo le hace a la política es la siguiente: ¿puede existir una política justa? ¿Una política que le haga justicia al pensamiento? Entonces, tenemos que partir de lo siguiente: la injusticia es clara, la justicia es oscura, pues el que sufre la injusticia es su testigo irrecusable, pero ¿quién será el testigo de la justicia? Hay un efecto de la injusticia, un sufrimiento, una rebelión. Por el contrario, nada marca a la justicia, la que no se presenta ni como espectáculo, ni como sentimiento.

Nietzsche / Filosofía y antifilosofía

Friedrich Nietzsche @ Antonio Mejías
Alain Badiou

¿Cuál es el verdadero centro del pensamiento de Nietzsche? O dicho de otra manera: ¿A qué denomina Nietzsche “filosofía”? Según mi opinión, es esencial comprender que para Nietzsche, lo que él llama “filosofía” no es una interpretación, ni un análisis, ni una teoría. Puesto que cuando la filosofía es interpretación, análisis o teoría, no es más que una variante de la religión. Pasa a estar dominada por la figura nihilista del sacerdote. En el Anticristo, Nietzsche declara que el filósofo es el “criminal de los criminales”. Esta declaración debe ser tomada en serio.

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Nietzsche no es un filósofo, es un antifilósofo. Y esta expresión posee un sentido preciso: puesto que Nietzsche le opone al nihilismo especulativo de la filosofía, la necesidad totalmente afirmativa de un acto. El rol que Nietzsche se atribuye no es el de agregar una filosofía a las otras. Su rol es el de anunciar y de producir un acto sin precedentes, un acto que, de hecho, va a destruir a la filosofía.

Anunciar el acto y también producirlo: esto quiere decir que el antifilósofo Nietzsche se adelanta a sí mismo. Y es exactamente lo que él dice en el canto de Zaratustra que se titula: “De la virtud empequeñecedora”. Allí Zaratustra se presenta como aquél que se precede a sí mismo: Soy mi propio precursor en medio de este pueblo, el canto del gallo que anuncia mi venida en las callejuelas oscuras.

Pasolini ve lo que desaparece mientras otros ven el progreso

Pier Paolo Pasolini @ Quico Rivas
Orlando Santana

[..]  Hay efemérides para tiempos difíciles. La del nacimiento de Pier Paolo Pasolini constituye una valiosa oportunidad para encarar el presente con lucidez y poesía. En el Café d’Espacio, todo un fermento de sociedad civil, Davide Payser conversa sobre el legado de este poeta y cineasta visceral. La visión de la tradición como impulso y referente de esa "revolución antropológica" reivindicada por Pasolini, permite que el diálogo de cabida al proceso de cambio político y social experimentado en Bolivia tras la llegada al poder de Evo Morales. La conversación también da pie a compartir el testimonio de uno de esos isleños cuya mirada está hecha de idas y venidas, de distancias y cercanías.

¿Aún tiene sentido ser comunista, tal como Pasolini lo entendía?

Hay que entender que Pasolini vivió y escribió en una época en la que el partido comunista era una fuerza real, grande. El partido comunista italiano fue el más grande de Europa occidental. Ahora, la idea de comunismo que Pasolini defiende se basa en los principios universales de la ética, en la compasión; en principios perfectamente asumibles hoy en día.

Gramsci en España / Administradores y políticos

Daniel Molina Jiménez

Es imposible para cualquier persona dedicada al estudio de la política, de la sociedad o de la economía, dejar de destacar la obra de Antonio Gramsci. Y es imposible, no solo porque en sí misma tenga importancia, sino por el valor intelectual que tuvo el pensador italiano al elaborar una teoría política del marxismo como ha puesto de manifiesto con notoria admiración Hobsbawm en Cómo cambiar el mundo. En este libro, de lectura algo reiterativa, pero con algunas interesantes ideas, el viejo marxista británico insiste en la insuficiencia de lo político como algo de lo que siempre adoleció Marx en sus análisis (aunque sea incuestionable la importancia del modelo base-superestructura o el análisis que tiene que ver con la economía política: El capital). Hobsbawm se refiere a lo político como elemento condicionante del cambio social, no tanto al análisis de las estructuras políticas.

Plutonomía y precariado / El declive de la economía estadounidense

Noam Chomsky

El movimiento “Ocupemos” ha experimentado un desarrollo estimulante. Hasta donde mi memoria alcanza, no ha habido nunca nada parecido. Si consigue reforzar sus lazos y las asociaciones que se han creado en estos meses a lo largo del oscuro periodo que se avecina –no habrá victoria rápida– podría protagonizar un momento decisivo en la historia de los Estados Unidos.

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La singularidad de este movimiento no debería sorprender. Después de todo, vivimos una época inédita, que arranca en 1970 y que ha supuesto un auténtico punto de inflexión en la historia de los Estados Unidos. Durante siglos, desde sus inicios como país, fueron una sociedad en desarrollo. Que no lo fueran siempre en la dirección correcta es otra historia. Pero en términos generales, el progreso supuso riqueza, industrialización, desarrollo y esperanza. Existía una expectativa más o menos amplia de que esto seguiría siendo así. Y lo fue, incluso en los tiempos más oscuros.