14/5/12

Relaciones entre Ciencia, Religión y Sentido Común

Antonio Gramsci

La religión y el sentido común no pueden constituir un orden intelectual porque no pueden reducirse a unidad y coherencia ni siquiera en la conciencia individual, por no hablar ya de la conciencia colectiva: no pueden reducirse a unidad y coherencia "libremente", porque "autoritariamente" sí que lo podrían, como de hecho ha ocurrido en el pasado dentro de ciertos límites. El problema de la religión entendido no en el sentido confesional, sino en el sentido laico de unidad de fe entre una concepción del mundo y una norma de conducta acorde: pero, ¿por qué llamar a esa unidad de fe "religión", en vez de llamarla "ideología" o incluso "política"?

No existe en realidad la filosofía en general: existen diversas filosofías o concepciones del mundo, y siempre se practica una elección entre ellas. ¿Cómo se produce esa elección? ¿Es un hecho meramente intelectual o es más complejo? ¿Y no ocurre a menudo que entre el hecho intelectual y la norma de conducta se produce una contradicción? ¿Cuál será entonces la real concepción del mundo? ¿La lógicamente afirmada como hecho intelectual o la que se desprende de la actividad real de cada cual, la implícita en su obrar? Y, puesto que el obrar es siempre un hacer político, ¿no podrá decirse que la filosofía real de cada cual está enteramente contenida en su política?

El declive del Imperio Americano, el movimiento #Occupy y la Primavera Árabe

Noam Chomsky
@ Pancho
Noam Chomsky entrevistado por Joshua Holland

Durante el último año, el movimiento #Occupy emergió de manera espontánea en ciudades y pueblos a lo ancho y largo del país, y desplazó de manera radical el discurso al hacer temblar a la élite económica con un populismo desafiante. Según Noam Chomsky, fue “la primera gran respuesta pública a treinta años de guerra de clases”. En su nuevo libro, Occupy, Chomsky se centra en las principales cuestiones, preguntas y demandas que están empujando a la gente corriente a protestar. ¿Cómo hemos llegado hasta este punto? ¿Cómo está influenciando esa élite del 1% las vidas del 99% restante? ¿De qué manera podemos separar el dinero de la política? ¿Cual sería el aspecto de unas elecciones genuinamente democráticas?
Joshua Holland: Me gustaría preguntarle para empezar sobre las tendencias que están moldeando nuestro discurso político. He leído muchos de sus libros, y de estos aquel que me influyó de mayor manera fue Manufacturing consent (Fabricando el consenso). Usted escribió en colaboración este libro a finales de los años 80 y desde entonces hemos presenciado algunos  importantes cambios. Los medios dominantes se han consolidado considerablemente, y al mismo tiempo hemos visto la proliferación de otro tipo de medios. Contamos con medios de comunicación alternativos – tanto en internet como es el caso de AlterNet – así como diferentes medios sociales. Mirando a estas tendencias, me pregunto si opina que el abanico de lo que se considera un discurso aceptable y políticamente correcto ha crecido o, por el contrario, ha menguado.

Apuntes sobre las Notas críticas al “Ensayo Popular de Sociología” elaboradas por Antonio Gramsci - VII

Antonio Gramsci @ Feddo Neurg
José Antonio Gómez Di Vincenzo

Especial para Gramscimanía
En esta oportunidad trataremos el modo en el que Gramsci se encarga de analizar cómo se toman como objeto las filosofías del pasado para la crítica en el Ensayo Popular y en particular, cómo se tratan conceptos filosóficos como el de inmanencia.

Gramsci sostiene que Bujarin en su manual trata toda la filosofía del pasado como un “delirio y una locura”. Esto, para el marxista italiano, constituye un grosero error, un antihistoricismo y un residuo de metafísica. Porque supone que existe un pensamiento dogmático que trasciende las épocas y que sirve de molde a partir del cual juzgar todos los sistemas filosóficos pasados. En síntesis, el antihistoricismo es una posición metafísica. El hecho de que los sistemas filosóficos pasados hayan sido superados no constituye en sí una prueba de que no hayan sido válidos en su contexto histórico. Ellos han cumplido una misión en su época. Su desbaratamiento debe ser leído en términos dialécticos e históricos. El hecho de que hayan desaparecido no puede leerse desde un juicio moral o una cuestión de “higiene de pensamiento” o perfeccionamiento del saber producido desde cierta objetividad o neutralidad.

Una vez más sobre José María Aricó y sus “Nueve Lecciones” en El Colegio de México

Leon Trotsky @ David Levine
Demian Paredes

El libro de José Aricó da verdaderamente mucho para discutir (generalmente en contra). El camarada Juan Dal Maso siguió haciendo sus posts sobre cada lección que contiene […] y yo, probablemente, haga un par más, considerando la cantidad de ¿errores?, malinterpretaciones y/o tergiversaciones que hay, en este caso, respecto a Trotsky, y a las diferencias entre éste y Lenin. (En un anterior post discutía contra la ausencia de Trotsky. Ahora… tengo que discutir en contra de lo que postula Aricó sobre él.)

Dice Aricó en su “Lección Sexta”:
“... el análisis de Trotsky presuponía una sobrevaloración de la capacidad revolucionaria del proletariado europeo. Subordinar la posibilidad de triunfo del movimiento socialista a la capacidad de extensión del movimiento revolucionario ruso a la socialdemocracia europea, al proletariado europeo, era no comprender el nivel, el grado de conciencia, de organización, de consistencia de este proletariado. Si se analizan con detenimiento los escritos de Trotsky anteriores a su obra Resultados y perspectivas, que es posterior a la revolución de 1905, se encontrará la ausencia del examen de la situación particular de Europa, del estallido del movimiento europeo, del estado de la clase obrera europea, del grado de fuerza de la socialdemocracia europea y, del carácter de su lucha porque este análisis desde el punto de vista del mercado mundial, esta ausencia de recortes nacionales, esta obsesión por las contradicciones generales del conjunto de un sistema capitalista en el mercado mundial, le impedía analizar qué posibilidades existían de lograr la expansión de la revolución en el plano internacional.