1/4/12

Ética y política en la obra de Antonio Gramsci

Francisco Fernández Buey

Una lección de ética

Si preguntáramos hoy a los jóvenes que se siguen sintiendo marxistas y socialistas acerca de aquellas personas de la propia tradición en las cuales la ética y la política han ido más unidas, estoy seguro de que, en cualquier país del mundo, la respuesta sería la misma: Antonio Gramsci y Ernesto Che Guevara.

El que desde experiencias y vivencias muy distintas haya hoy una coincidencia tan grande de opiniones, por encima incluso de las diferencias generacionales, se debe a algo que conviene subrayar por obvio que sea: más allá de las diferencias culturales, lo que se aprecia y se valora en Gramsci (como en Guevara) es la coherencia entre su decir y su hacer. Por eso al cabo de los años podamos seguir considerando a ambos, con verdad, como ejemplo vivo de aquellos ideales ético-políticos por los que combatieron.

Antonio Gramsci / Posición y maniobra: Oriente y occidente

Para introducirnos en el pensamiento de Gramsci hemos elegido un fragmento del artículo “Lucha política y guerra militar” recogido en el volumen Notas sobre Maquiavelo, sobre la política y sobre el Estado moderno, Ediciones Nueva Visión, 1980 (páginas 75-83) en el que procede al estudio de la estructura que determina el tipo de lucha, y para ello va a utilizar una metáfora tomada de la guerra europea de 1914 consistente en una comparación entre el arte militar y el arte de la política.
«El general Krasnov afirma (en su novela) que la Entente no quería la victoria de la Rusia imperial por miedo a que la cuestión oriental quedara resuelta definitivamente en favor del zarismo, y por tanto obligó al Estado Mayor ruso a adoptar la guerra de trincheras (absurda, a la vista de la enorme longitud del (rente desde el Báltico hasta el mar Negro, con vastas zonas pantanosas y bosques), mientras que la única estrategia posible era una guerra de maniobra.