31/3/12

¿Quién es el maldito Žižek?

Slavoj  Žižek  por Pablo Gallo
Luis Roca Jusmet           

Especial para Gramscimanía
 Este es el punto en que la izquierda no debe “ceder”: debe preservar las huellas de todos los traumas, sueños y catástrofes históricas que la ideología del “fin de la historia” preferiría olvidar; debe convertirse a sí mismo en un monumento vivo de modo que, mientras esté la izquierda, estos traumas sigan marcados. Esta actitud, lejos de confinar a la izquierda en un enamoramiento nostálgico del pasado es la única posible para tomar distancia sobre el presente, una distancia que nos permita discernir los signos de lo nuevo.

Žižek es hoy un filósofo, analista de la cultura y teórico de la izquierda que da lugar a múltiples controversias, que van desde la fascinación hasta el desprecio. Como es un autor que he trabajado a fondo los últimos años y he sido uno de sus divulgadores en este país me gustaría plantear una reflexión crítica basada en el matiz.

Antonio Negri & Gilles Deleuze / Face à face, tête à tête

Esta entrevista fue publicada originalmente, en francés, en la revista Futur Antérieur, No. 1, 1990 y, después, en el libro Pourparlers, Minuit, 1990 (Conversaciones, Valencia: Pre-Textos, 1996).

Foto: Gilles Deleuze
Foto: Antonio Negri
En su vida intelectual el problema de lo político parece haber estado siempre presente. Por una parte, la intervención en los movimientos de las prisiones, de los homosexuales, de la autonomía italiana, de los palestinos; por otra parte, la problematización constante de las instituciones, que se busca y se entremezcla en su obra desde el libro sobre Hume [1] hasta el libro sobre Foucault [2] . ¿De dónde viene esta aproximación continua a la cuestión de lo político y cómo tal cuestión logra mantenerse siempre presente en el curso de su obra? ¿Por qué la relación movimiento-instituciones es siempre problemática?

¿Qué quiere decir hoy ser de izquierdas?

Luis Roca Jusmet    

Especial para Gramscimanía
Hubo una época en que parecía que la diferencia entre izquierdas y derechas era puramente retórica. 

Los grandes partidos comunistas habían caído, el anarquismo era un residuo casi folclórico y los izquierdismos sectas marginales. Los partidos socialistas o socialdemócratas eran simples gestores del capitalismo, como los liberales o los conservadores.