23/3/12

Mao Tse-Tung / El gran dialéctico

Foto: Mao Tse-Tung
Alain Badiou

Tal y como podrá ver todo el mundo al leer los textos editados por Brumaria en este libro, Mao se distingue de todos los demás dirigentes revolucionarios del siglo XX por la tranquila sutileza de su pensamiento dialéctico. Sin duda alguna, es el gran dialéctico del movimiento comunista, hecho que ya señalaba en su diario Bertold Brecht a raíz de su entusiasta lectura del texto “Sobre la contradicción”. También es por ello que cuando, por aquel entonces, mi amigo Sylvain Lazarus intentó clasificar lo que él llamaba los “modos históricos de la política”, decidió dar el nombre de “modo dialéctico de la política” a la acción de los comunistas chinos bajo la dirección de Mao. Quisiera mostrar, en las líneas que siguen, usando el ejemplo fundamental de la teoría de la guerra, cómo funciona esta dialéctica. Quisiera, en suma, extraer de los conceptos estratégicos de Mao el núcleo de una filosofía “en acto”, que resultará ser de gran complejidad.

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Durante la guerra fría, la gran cuestión fue la transformación de la relación entre la guerra y la paz. ¿Cambiaron las armas nucleares radicalmente esta relación? Y ¿cuáles fueron las modalidades de una nueva forma de paz? La dirección que tomó el Partido Comunista Chino fue profundamente dividida en cuanto a estas cuestiones, particularmente durante y después de la Guerra de Corea.

Diario “El País”, España / El futuro ya no es lo que era

Jonathan Blitzer

El 15 de mayo de 2011, conocido desde entonces como 15-M, decenas de miles de jóvenes españoles se echaron a la calle. El paro había alcanzado el 21 por ciento a nivel nacional —el 43 por ciento entre jóvenes de 16 a 24 años— y el gobierno del presidente socialista José Luis Rodríguez Zapatero preparaba nuevos recortes, sin prestar demasiada atención a los 5 millones de parados del país. Una semana antes de las elecciones autonómicas, y durante casi un mes desde entonces, la Puerta del Sol de Madrid se convirtió en el eje de las manifestaciones de toda España. Decenas de pancartas fueron colgadas a lo largo de un deteriorado edificio en obras en el extremo este de la plaza, del que hacía poco se había retirado una emblemática valla publicitaria con el alegre emblema con sombrero del famoso jerez español Tío Pepe, para hacer sitio a una tienda de Apple.