17/2/12

Panamá: El tesoro Ngobe y el río Tabasará

El pueblo Ngobe Buglé protesta
Marco A. Gandásegui, h.

El diálogo es una herramienta política que utilizan los que tienen el poder cuando no pueden imponerse por la fuerza. El diálogo también es un arma para imponerse al más débil mediante el engaño. El pueblo panameño conoce muy bien estas tácticas. En San Lorenzo, cuando la Coordinadora por la Protección de los Recursos Naturales y los Derechos del Pueblo Ngobe Buglé y Campesino aceptó ir al diálogo con los representantes del presidente Ricardo Martinelli, muchos pronosticaron una encerrona que daría al traste con las justas aspiraciones de los pueblos indígenas.

Las nueve vidas de la guerra de Afganistán

Especial para Gramscimanía
Amy Goodman                                      
Ocho adolescentes que pastoreaban sus ovejas en los campos nevados de Afganistán fueron exterminados la semana pasada en un ataque aéreo de la OTAN en el distrito de Najrab, provincia de Kapisa, al este del país. La mayoría de los niños tenían entre 6 y 14 años de edad y habían buscado refugio cerca de una gran roca, donde hicieron una fogata para resguardarse del frío.

El templo de la música en Tucumán (+ Video)

Foto: Luis Alberto Spinetta (a) El Flaco
Rolando “El Negro” Gómez      

Especial para Gramscimanía
Debe haber sido el año 1970 o 1971; no recuerdo muy bien.  Tampoco recuerdo si era invierno o verano, aunque en las imágenes de mi memoria no aparece el agobiante calor. El segundo tucumanazo estaba en preparación, sin que ninguno de nosotros lo supiera.  Desde el poder nos comenzaban a hablar de Gran Acuerdo Nacional, pero muchos ya sabíamos que era una trampa más.  A pesar de que éramos, al fin y al cabo, jóvenes casi-niños, buscábamos nuestras propias alternativas, políticas y culturales.

Sergio Larraín: El rectángulo en la mano

Sergio Larrain por René Burri
Juan Forn

Sergio Larraín camina por las callecitas de la Ile-Saint-Louis en París, saca algunas fotos al voleo, vuelve a su taller a revelar, algo le llama la atención en una de esas imágenes circunstanciales: al ampliarla descubre al fondo, en segundo plano, una pareja cogiendo contra una pared. Cae de visita su amigo Julio Cortázar, Larraín le cuenta lo sucedido, Cortázar vuelve a su casa y escribe “Las babas del diablo”. Michelangelo Antonioni lee el cuento y decide convertirlo en Blow-up. En la película, no es un acto sexual furtivo lo que pesca el fotógrafo, sino un crimen, y no es en las callecitas de París, sino en el corazón del Londres psicodélico. La película es un exitazo. En las redacciones periodísticas europeas se codean cuando ven entrar a Larraín: “Ese es el chileno de la Magnum, el fotógrafo de Blow-up”. Los fotógrafos de la agencia Magnum (la legendaria cooperativa fundada por Robert Capa y Henri Cartier-Bresson) no eran coquetos fotógrafos de moda, como el de la película de Antonioni. Eran los que mostraban al mundo lo que era imprescindible ver: las guerras, la miseria, la otra cara de la noticia.