11/2/12

Platón y Mao al día con Alain Badiou

El filósofo francés ha publicado un texto "platónico" cuya lectura sirve para reflexionar sobre ciertos aspectos fundamentales, y discutibles, de su pensamiento.

Iñaki Urdanibia Sarasola

Hace no mucho hablaba en este mismo lugar sobre el filósofo francés, nacido en Rabat, Marruecos, en 1937. Ahora con ocasión de su nueva obra aprovecho la ocasión para leerla y volver a repensar / revolver en la (¿inquietante?) línea que guía la obra toda del inagotable y combativo filósofo que le pega, como se suele decir, a todos los palos: intervenciones políticas al hilo de la más rabiosa actualidad, ahí está su serie Circonstances, editadas por Lignes que ya va por la sexta entrega, por no nombrar otras que las hay desde luego, amén de sus libros en los que muestra su megalómana construcción filosófica , además de su infatigable labor pedagógica.

El inmenso Charles Dickens - I & II

Charles Dickens  por Franklin
Ariel González Jiménez

Para bien o para mal, las últimas voluntades de los escritores suelen ser desatendidas. “Pido a mis amigos que eviten que yo sea el protagonista de cualquier tipo de monumento o placa conmemorativa en ningún lugar”, fue la de Charles Dickens.

Pero nunca una última voluntad es suficiente. Quizás porque sus amigos ya no viven —y sí, en cambio, los que se reclaman no sólo como sus fervientes admiradores y, para colmo, paisanos— el ayuntamiento de Portsmouth, en el condado de Hampshire (sur de Inglaterra), donde nació el escritor, proyecta inaugurar desde hace un tiempo una estatua en su honor el 7 de febrero de 2012, cuando se cumplirán 200 años de su nacimiento.

Según Gramsci, todos somos intelectuales y filósofos

Todos somos intelectuales. Si es por pensar y juzgar, todos somos filósofos, decía Antonio Gramsci. Vemos y nombramos, damos sentido a las cosas y evaluamos. Ahora bien, con frecuencia eso lo hacemos de carrerilla: con creencias o ideologías que se nos imponen. ¿Qué es lo preferible? ¿Hablar de prestado, pasivamente?

No, responde Gramsci. Hay que pensar y juzgar con autonomía y con crítica: cada persona debe interrogarse sobre lo que hay, sobre lo que ocurre y sobre sí misma, participando activamente en la historia del mundo. Si no lo hacemos nos impondrán opiniones e ideas ajenas: nos someteremos con docilidad.

Todos somos intelectuales. Discurrimos y creamos, nos expresamos e intervenimos en la sociedad. Son intelectuales quienes cumplen esa función y quienes se comprometen públicamente, analizando y exponiendo sus resultados. En principio, no todas las personas desempeñan dichas tareas.