8/2/12

Catorce años de leyenda en la República de Weimar

En “La cultura de Weimar”, Peter Gay propone una historia política de una época espléndida de la Europa del siglo XX.

José Fernández Vega

Si el siglo XX fue el de los extremos, según la famosa expresión de Eric Hobsbawm, la República de Weimar (1918-1933) los experimentó casi todos. Surgida del colapso del Imperio tras la debacle alemana en la Primera Guerra Mundial, sacudida en sus inicios por conmociones revolucionarias y presiones conservadoras o militares, y pronto sumida en la hiperinflación de 1923, acabó corroída por la inestabilidad política, agobiada por las reparaciones que exigían los aliados y, al fin, desmantelada por los efectos de la gran crisis económica de 1929. Guerra y revolución, crisis y contrarrevolución fueron los signos alrededor de los que gravitó durante sus catorce años de existencia. El ascenso al poder del nazismo marcó su hundimiento, y el inicio de un período aún más trágico y siniestro para el mundo entero.

El largo camino de la revolución en Egipto

Jordi Pérez Colomé

Hace un año empezó la revolución democrática en Egipto. Tras la caída de Mubarak y las primeras elecciones limpias en su historia, el país del Nilo enfrenta nuevos retos aunque aún no haya superado los lastres represivos.

La revolución egipcia empezó el 25 de enero de 2011. Cuatro meses atrás, la censura del gobierno veía en una sesión especial la película Microphone, de Ahmad Abdalla. La cinta se centra en la escena artística de Alejandría, la segunda ciudad del país. Según una reseña de la San Francisco Film Society, “los elementos de una revolución juvenil están todos ahí. [Los jóvenes] están hartos y la frustración alimenta su arte”. Sin embargo, los censores solo se fijaron en una escena. Una joven grafitera pinta un muro con el lema “La revolución empieza aquí”. Los censores preguntan a Abdalla qué revolución es esa. El director los tranquiliza: “No se refiere a una revolución real, es desde un punto de vista artístico, metafórico.” Tras alguna explicación más, la película pasa sin cortes. Se estrenó el 25 de enero de 2011.

Baruch Spinoza: Determinismo vs. Libertad

Baruch Spinoza por Maira Kalman
En la Ética spinoziana, la libertad no parece tener cabida en un orden de absoluta y necesaria causalidad. La libertad se concibe como la posibilidad humana de actuar con independencia de las causas determinantes. En la filosofía de Spinoza, en cambio, tiene lugar la más estricta identidad entre causa, razón y naturaleza: causa es lo mismo que razón, razón es lo mismo que causa, y causa es lo mismo que causalidad necesaria. ¿Puede haber libertad en un universo regido por leyes de pura causalidad necesaria? ¿Puede explicarse todo lo humano dentro de una concepción estrictamente determinista? ¿Cómo se explica dentro de un orden perfecto la presencia universal de la irracionalidad, la destructividad y la maldad del hombre? Roger Bartra explora aquí la posibilidad de un sentido de la libertad en la Ética de Spinoza.

Roger Bartra

Quienes niegan el libre albedrío suelen, abusivamente, acudir a la famosa frase de Spinoza: “Los hombres se equivocan, en cuanto piensan que son libres; y esta opinión solo consiste en que son concientes de sus acciones e ignorantes de las causas por las que son determinados.” Y digo abusivamente, porque el gran filósofo judío estaba muy lejos de creer en un determinismo implacable. La frase proviene de la Ética, una maravillosa obra que Spinoza no llegó a ver publicada y que es, entre otras cosas, un poderoso llamado a alcanzar la libertad humana. ¿Cómo concilia Spinoza su reconocimiento de que existe una cadena natural de causas y efectos con la lucha por lograr una verdadera libertad? Es necesario comprender el contexto y la lógica en que la frase citada está inscrita.