21/1/12

¿Dónde estaría Gramsci en la decadente Europa actual?


Jon Juanma     

 Especial para Gramscimanía
Antonio Gramsci fue un revolucionario, teórico marxista, periodista y filósofo que llegó a ser uno de los principales dirigentes del Partido Comunista Italiano en los años veinte del pasado siglo (alcanzando el cargo de Secretario General). Murió un 27 de abril, el de 1937. En ese momento, con 46 años de edad, sumamente enfermo, se encontraba a punto de salir de la cárcel. Lúgubre morada donde el régimen de Mussolini lo había confinado arrancándolo de los brazos de la humanidad por ser, precisamente, uno de sus grandes: sensible, comprometido con los de su especie y brillantemente inteligente. Todo ello lo colocó irremisiblemente como un destacado y honesto dirigente de los explotados: de la clase obrera italiana. Primero, como miembro del partido socialista, y después, liderando el partido comunista de su tiempo. Pero por la misma razón, también lo situó en el punto de mira de los explotadores.

Antonio Gramsci y el Conde de Montecristo


En los "Cuadernos de la Cárcel", escritos entre 1929 y 1935, el pensador marxista Antonio Gramsci se refiere por lo menos dos veces a la novela. Por un lado dice que es "… la más opiácea de las novelas populares. ¿Qué hombre del pueblo no cree haber sufrido una injusticia de parte de los poderosos y no fantasea sobre el castigo a infligirles?"

Sin embargo, no deja de reconocer su enorme influencia e importancia cuando escribió que el concepto de superhombre de Nietzsche tiene como único origen y modelo doctrinal no a su Zaratustra sino a "El Conde de Montecristo" y agrega, aludiendo inequívocamente a Mussolini que "… el superhombre tipo conde de Montecristo, llevado a la política es pintoresco. El creerse “superhombre”  es un opio para intelectuales pequeño burgueses que aspiran ser o creen ser “superhombres” combatiendo así lo mezquino de su existencia".