20/1/12

Gramsci es un clásico


 Miguel Manzanera Salavert    

 Especial para Gramscimanía
Decía el filósofo marxista Manuel Sacristán, que Antonio Gramsci (1891-1937) es un clásico. Y él interpretaba esa idea, diciendo que su lectura tiene derecho a estar de moda en cualquier época. Gramsci es un autor que siempre dirá algo a todas las corrientes de pensamiento en todas los momentos de la historia humana. Y eso le coloca incluso por encima de la matriz marxista de su pensamiento; esto es, por encima del marxismo escolástico y el marxismo programa de investigación científica. Ya que como es notorio en la filosofía posmoderna, desde los albores del siglo XX sabemos que toda teoría científica tiene fecha de caducidad –y que toda ideología

Las bondades intrínsecas de un ‘Cuaderno’ escrito en las cárceles fascistas italianas tras la segunda hemoptisis


  • Comunicación presentada al Congreso Internacional “Gramsci y la sociedad intercultural”. Universitat Pompeu Fabra (Barcelona), 3-5 de diciembre de 2009.
  • Para Jordi Mir, un joven gramsciano que apenas se esfuerza en serlo. Tiene a Gramsci en su interior.

Salvador López Arnal   |  “Nadie ha hecho tanto por el conocimiento de Gramsci en España como el filósofo Manuel Sacristán”. Así iniciaba Francisco Fernández Buey uno de sus imprescindibles escritos sobre el autor de los Quaderni y el que fuera su traductor y antólogo [1]. De todos los clásicos marxistas de tercera generación, proseguía el autor de Por una universidad democrática, “la ocupación de Sacristán con Gramsci fue la más constante y también la más problemática”.

A vértices de esta ocupación, que entroncan con uno de las preocupaciones centrales del revolucinario sardo, la autonomía cultural de las clases conducidas a la subalternidad social, quería referirme brevemente. El proceso de Antonio Gramsci estaba destinado a destruir al hombre, como redondamente lo dijo el fiscal Michele Isgrò: "Hemos de impedir funcionar a este cerebro durante veinte años".

Epistemología y praxis en la filosofía gramsciana

José Antonio Gómez Di Vincenzo

Consideraciones previas

“Leyendo el Ensayo, uno tiene la impresión de hallarse ante alguien que no puede dormir por el resplandor de la luna y trata de matar el mayor número posible de luciérnagas, convencido de que el resplandor disminuirá o desaparecerá”: Antonio Gramsci

Especial para Gramscimanía    
Antonio Gramsci (1891 - 1937)  es, sin duda, una de las mentes más brillantes del siglo XX. Sin embargo, su impresionante aporte suele pasar desapercibido en muchos espacios que se arrogan el título de académicos. O bien es simplemente ignorado o tildado de idealista por una militancia más proclive a repetir un rosario de consignas vacías de contenido que a estudiar en profundidad la complejidad de su propuesta y lo problemático que se torna el abordaje de las problemáticas histórico sociales y su transformación; o bien es usado por una serie de oportunistas que encuentran en la obra del marxista sardo, luego de sobrevolarla con una lectura simplista y desafortunada, una escusa para dejar todo como está, diluyendo problemáticas claves o evadiendo discutir las cuestiones de fondo. Todos hacen del genio italiano “un hombre de paja”.

El moderno príncipe

Niccolò Machiavelli por Santi di Tito
Antonio Gramsci

Apuntes sobre la política de Maquiavelo

El carácter fundamental de El Príncipe no es el de ser un tratado sistemático, sino un libro "viviente", donde la ideología política y la ciencia política se fundan en la forma dramática del "mito". Entre la utopía y el tratado escolástico, formas bajo las cuales se configuraba la ciencia política de la época, Maquiavelo dio a su concepción una forma imaginativa y artística, donde el elemento doctrinal y racional se personificaba en un condottiero [capitán] que representa en forma plástica y "antropomórfica" el símbolo de la "voluntad colectiva". El proceso de formación de una determinada voluntad colectiva, que tiene un determinado fin político, no es representado a través de pedantescas disquisiciones y clasificaciones de principios y criterios de un método de acción, sino como las cualidades, los rasgos característicos, deberes, necesidades, de una persona concreta, despertando así la fantasía artística de aquellos a quienes se procura convencer y dando una forma más concreta a las pasiones políticas {[16]}.

Gramsci e histórias em quadrinhos: Mafalda e a construção de sentidos contra-hegemônicos


Carlos Eduardo Rebuá Oliveira

Resumo

Apesar da recente profusão de trabalhos acerca das hq’s e sua relação com a educação, estudar os quadrinhos na sala de aula ainda representa tarefa difícil não apenas pela bibliografia acadêmica ainda incipiente, mas sobretudo pela dificuldade em se discutir tal linguagem sem incorrer no mecanicismo, no utilitarismo, ou em outras palavras, estudar as hq’s sem enjaulá-las na categoria de "ferramenta", de "carta na manga" do professor.

Antonio Gramsci: Guía Anticapitalista


Chris Harman

Introducción a la primera edición en castellano

Hoy en día, el lenguaje de la izquierda en el Estado español está impregnado de terminología gramsciana. Encontramos palabras como ‘hegemonía’ o ‘sociedad civil’ por todas partes.1

En Realitat, la revista teórica del Partit dels Comunistes de Catalunya, se lee que “Tenía razón Antonio Gramsci…” o “La política, es decir, la práctica que conduce a la conquista de la hegemonía…”2 Esto en un partido de orígenes claramente prosoviéticos.

Juan Ramón Capella, de la redacción de la revista Mientras Tanto, en un libro lleno de referencias gramscianas, critica a Marx y Engels por no haber tenido en cuenta suficientemente “la coerción ideológica… ni… la hegemonía cultural”.3

Y ex militantes de la nueva izquierda, los radicales de la transición, escriben que “Nos colocamos… en el punto en el que Gramsci sitúa la cuestión entre 1920 y 1937”.4

Antonio Gramsci, pensamiento y acción


¿Quién es Antonio Gramsci? ¿Por qué es imprescindible hablar de él hoy? Hegemonía, comunismo, Cuadernos de la cárcel, pesimismo de la razón, revolucionario, marxismo, intelectuales orgánicos, filosofía de la praxis, prisión, fascismo, cultura, internacional, optimismo de la voluntad… ¿Por qué todas estas palabras y conceptos nos conducen a este gran revolucionario y teórico italiano?

Entrevistas: Daniel Campione, Jorge Gantiva Silva, Andrés Martínez Lorca, Miguel Candioti, Susana Neuhaus y Hugo Calello.

Pulsar aquí para oír el reportaje: "Antonio Gramsci, pensamiento y acción"
Textos y fuentes: “Antonio Gramsci”, Néstor Kohan (Colección Vidas Rebeldes); “Gramsci para principiantes”, Néstor Kohan; “Antonio Gramsci /Antología”, selección y notas de Manuel Sacristán; “Para leer a Gramsci”, Daniel Campione; “Gramsci, una travesía hacia el socialismo en América Latina”, Hugo Calello y Susana Neuhaus; Hugo Chávez, en Fundación de la Juventud del PSUV.

Edición y montaje: Gabriela Gurvich, con colaboración de Francisco “Pechugo” Briceño

Producción integral y locución: Gabriela Gurvich y Hernán Cano

Gramsci y la utopía socialista


 Francisco Fernández Buey

I

¿Fue la revolución rusa de octubre de 1917 una utopía? Los contemporáneos de aquella revolución tuvieron tres respuestas diferentes para esta pregunta.

La primera respuesta dice: sí, fue una utopía en el sentido peyorativo de la palabra; fue desde el principio una fantasía, una ilusión, porque socialismo es sinónimo de abundancia, de gran desarrollo de la industria y de las fuerzas productivas en general, y la Rusia de entonces, el topos en el que se pretendía construir el socialismo, era un país económica y culturalmente atrasado (por lo menos en comparación con la Europa occidental de la época). Según esto, los bolcheviques soñaban despiertos. Tal fue la respuesta de la mayoría de los teóricos marxistas de la socialdemocracia alemana de entonces.

La segunda respuesta dice: sí, fue una utopía, aunque en el sentido positivo de la palabra; fue una aproximación al topos bueno, el intento de realización (parcial e imperfecta) de un ideal, el ideal socialista, en las condiciones históricas dadas y, en ese sentido, una utopía concreta, apreciable. Esta fue la respuesta de todas aquellas personas que pensaban que el espíritu de utopía es consustancial al movimiento revolucionario y al ideal emancipador o liberador.

Antonio Gramsci, la hegemonía y la política exterior de Estados Unidos


Daniel Nemser


El 8 de noviembre, 1926, fue detenido en Roma por la policía fascista de Mussolini Antonio Gramsci, un pensador italiano comunista y activista, por haber violado ciertas "Leyes Excepcionales," que prohibían las actividades en contra del régimen. Fue condenado a veinte años en la cárcel, pero sólo vivió diez - el 27 de abril, 1937, murió de una hemorragia cerebral. Durante el juicio, el fiscal dijo que "por veinte años, debemos impedirle a esa mente que funcione," pero los años en la cárcel a la postre fueron los más productivos, desde una perspectiva filosófica - en sus Cuadernos de la cárcel Gramsci desarrolló teorías que siguen siendo útiles para explicar el mundo actual.(1)


Una de éstas es su concepto de la hegemonía, la cual es especialmente útil para analizar la coyuntura del mundo caracterizada por la dominancia unipolar de los Estados Unidos encabezado por el presidente George W. Bush. Para Gramsci, la hegemonía es una forma de dominación que consta de "fuerza y consentimiento, los cuales se equilibran entre sí, sin que la fuerza predomine excesivamente sobre el consentimiento."(2) Es decir, el poder dominante consigue y mantiene su control no sólo mediante la coerción (utilizando instituciones como las fuerzas armadas, la policía, etc.) sino también mediante el "liderazgo," con lo cual crea una cultura que apoya sus maniobras dentro de esa sociedad. Bajo este concepto del poder, la fuerza sola no es suficiente para dominar un sistema - aparte de este brazo bélico, se necesita un lado más benévolo (no necesariamente menos insidioso) que fortalezca su apoyo y así logre el consentimiento. Este concepto nos puede ayudar a entender la visión actual de la política exterior de EU. Luego de las invasiones de Afganistán y de Irak, las cuales demostraron el poder ilimitado de sus fuerzas armadas, la administración Bush busca este mismo consentimiento, que es el talón de Aquiles del dominio estadounidense.

A vida de Antonio Gramsci

Tarsila do Amaral
Obreros
Otto Maria Carpeaux

Antonio Gramsci é o fundador do Partido Comunista da Itália. A história das suas lutas, do seu martírio no cárcere e das vitórias póstumas do seu espírito é leitura edificante para os adeptos do credo político que foi o seu. Mas suas atividades de altiva independência em parte só agora reveladas, também o tornam caro a todos os que apreciam a heresia, the right to dissent, em suma: a liberdade. A recordação de Gramsci deve ser igualmente cara a todos os que reivindicam a verdadeira democracia, contra as hipocrisias do elitismo. Sua obra de grande intelectual -- um dos maiores do século XX -- inspira respeito até aos adversários do seu credo: inspirou respeito também ao intransigente Benedetto Croce que "só com reverência e com afeto" permitiu falar desse morto, desse símbolo vivo de uma resistência inquebrantável nos cárceres mais escuros da tirania. Antonio Gramsci foi um mártir e quase um santo. Sua história é um exemplum vitae humanae. 

A vida de Gramsci! Seria um livro para todos. Mas não pretendo escrevê-lo. Em parte porque minha intenção é outra; em parte porque os fatos já são bem conhecidos, de modo que basta recordá-los. 

Gramsci, la revolución cultural y la estrategia para Occidente

Antonio Gramsci por Tullio Pericoli
Ricardo Miguel Flores

I. Preámbulo

Ante los ojos de muchos de nuestros contemporáneos, el marxismo es punto menos que una concepción del mundo derrotada, una filosofía perimida o hasta un objeto de nostalgia en determinados casos {[1]} En realidad ésto no hace totalmente justicia a la realidad, ya que a una visión que busque ahondar en el asunto, las cosas aparecen de un modo diverso y no tan expeditivo.

Incluso a personas con un nivel de información apreciable y hasta con alguna especialidad humanística, se les ha escapado cómo el marxismo-leninismo - de suyo perverso - fue deviniendo hasta mutar en algo más destructivo y sutil, y por ello mismo, más difícil de detectar. Nos estamos refiriendo al gramscismo, filosofía que quizá es cada vez menos explícitamente mencionada en eventos, publicaciones y ambientes filosóficos especializados, pero que sin embargo, como haremos ver en el presente artículo, ha triunfado como pocas visiones filosóficas lo han hecho a lo largo de la historia, siendo su escasa notoriedad abierta, parte precisamente de su insidiosa victoria.

Gramsci: Os cadernos de um revolucionário

Cándido Portinari
Café
Ivete Simionatto

Americanismo e fordismo, um dos mais instigantes textos da obra de Antonio Gramsci, publicado pela primeira vez no Brasil na década de 1960, chega novamente até nós com o quarto volume da nova edição dos Cadernos do cárcere. Esse tema contempla uma das mais brilhantes análises sobre o fenômeno americano como forma extrema de “revolução passiva” e de regulação das relações humanas e sociais. Como processo de organização do trabalho, o americanismo não busca rearticular apenas o mundo da produção. Imbrica-se, também, na esfera da reprodução da vida social, já que o controle do capital não incide somente na extração da mais-valia, mas implica, ainda, o consentimento e a adesão das classes à nova ideologia. A hegemonia que “nasce da fábrica”, escreve Gramsci, é acompanhada por uma “moral dos produtores” e por uma “ética do trabalho”, destinadas a produzir formas de passividade e adaptação das classes trabalhadoras às estratégias de dominação capitalistas [1].

Gramsci se pregunta y responde: ¿Qué es la filosofía?

Renato Guttuso
Techos de Palermo
Antonio Gramsci

¿Qué es la filosofía? ¿Una actividad puramente receptiva, ordenadora, o, al contrario, una actividad absolutamente creativa? Es necesario definir qué se entiende por "receptivo", "ordenador", "creativo". "Receptivo" implica la certeza de un mundo externo absolutamente inmutable, que existe "en general", objetivamente, en el sentido vulgar del término. "Ordenador" se acerca a "receptivo aunque implica una actividad, ésta es limitada y estrecha. Pero ¿qué significa "creativo"? ¿Significa que el mundo exterior es creación del pensamiento? Pero ¿de qué pensamiento y de quién? Puede caerse en el solipsismo [Forma radical de subjetivismo según la cual solo existe o solo puede ser conocido el propio yo] y de hecho, toda forma de idealismo cae necesariamente en el solipsismo. Para escapar al solipsismo y, al mismo tiempo, a las concepciones mecanicistas que se hallan implícitas en la concepción del pensamiento como actividad mecánica y ordenadora, es preciso plantear el problema en forma "historicista" y, al mismo tiempo, colocar en la base de la filosofía la "voluntad" (en último análisis, la actividad práctica o política), pero una voluntad racional, no arbitraria, que se realiza cuando corresponde a necesidades históricas objetivas; o sea, cuando es la misma historia universal, en el momento de su actuación progresiva. Si esta voluntad está representada inicialmente por un solo individuo, su racionalidad quedará documentada por el hecho de ser acogida por el mayor número, y si es acogida permanentemente se convertirá en una cultura, un "buen sentido", una concepción del mundo, con una ética conforme a su estructura.

Sobre la noción de materialismo en Gramsci

Antonio Gramsci por David Levine
Francisco Fernández Buey

“Leyendo el Ensayo [de Bujárin], uno tiene la impresión de hallarse ante alguien que no puede dormir por el resplandor de la luna y trata de matar el mayor número posible de luciérnagas, convencido de que el resplandor disminuirá o desparecerá.” Cuaderno 11 [Introducción al estudio de la filosofía]

I

De los primeros escritos de Antonio Gramsci publicados entre 1914 y 1919 no se puede decir que sean precisamente materialistas. Estoy pensando en escritos como “Socialismo y cultura” (1916), “Tres principios, tres órdenes” (1917) y “La revolución contra El capital” (1918) principalmente. En un artículo dedicado a las universidades populares y publicado en Avanti a finales de 1916, Gramsci llega a decir que el marxismo se funda en el idealismo filosófico, el cual identifica los conceptos de ser y consciencia. Admite que en la obra de Marx hay ciertos elementos positivistas, explica que esos residuos se deben a que no era filósofo de profesión y a que también Marx dormía a veces, pero concluye que lo esencial de su doctrina tiene que verse “en dependencia del idealismo filosófico”.

En esos años de la primera guerra mundial Gramsci era un idealista (sobre todo moral) influido por la filosofía actualista o activista de Gentile, por el historicismo de Croce y por el vitalismo de Bergson. No le interesaba nada el materialismo filosófico, conocía poco la historia del materialismo europeo moderno y sólo había leído un poco de Marx, en la línea historicista de Benedetto Croce, por interés intelectual.

Gramsci: Odio a los indiferentes


Antonio Gramsci

Odio a los indiferentes. Creo, como Friedrich Hebbel, que “vivir significa tomar partido”. No pueden existir quienes sean solamente hombres, extraños a la ciudad. Quien realmente vive no puede no ser ciudadano, no tomar partido. La indiferencia es apatía, es parasitismo, es cobardía, no es vida. Por eso odio a los indiferentes. La indiferencia es el peso muerto de la historia. Es la bola de plomo para el innovador, es la materia inerte en la que a menudo se ahogan los entusiasmos más brillantes, es el pantano que rodea a la vieja ciudad y la defiende mejor que la muralla más sólida, mejor que las corazas de sus guerreros, que se traga a los asaltantes en su remolino de lodo, y los diezma y los amilana, y en ocasiones los hace desistir de cualquier empresa heroica. La indiferencia opera con fuerza en la historia. Opera pasivamente, pero opera. Es la fatalidad, aquello con lo que no se puede contar, lo que altera los programas, lo que trastorna los planes mejor elaborados, es la materia bruta que se rebela contra la inteligencia y la estrangula. Lo que sucede, el mal que se abate sobre todos, el posible bien que un acto heroico (de valor universal) puede generar no es tanto debido a la iniciativa de los pocos que trabajan como a la indiferencia, al absentismo de los muchos. Lo que ocurre no ocurre tanto porque algunas personas quieren que eso ocurra, sino porque la masa de los hombres abdica de su voluntad, deja hacer, deja que se aten los nudos que luego sólo la espada puede cortar, deja promulgar leyes que después sólo la revuelta podrá derogar, dejar subir al poder a los hombres que luego sólo un motín podrá derrocar.


Puede leer también el texto original en lengua italiana