14/1/12

Diez años de Guantánamo: El prisionero y el fiscal

Amy Goodman

Especial para Gramscimanía 
Hace diez años, a nadie se le hubiera ocurrido relacionar a Omar Deghayes con Morris Davis. Aunque nunca se conocieron, comparten ahora una profunda conexión: están unidos por el tiempo que pasaron en la tristemente célebre prisión militar estadounidense de la Bahía de Guantánamo, en Cuba. Deghayes estuvo preso en ese lugar. El Coronel de la Fuerza Aérea Morris Davis fue fiscal en jefe de las comisiones militares de Guantánamo desde el año 2005 hasta el 2007.

Deghayes fue arrestado en Paquistán y entregado al Ejército de Estados Unidos. Me dijo: “Pagaban por cada persona entregada a los estadounidenses y, entonces, algunos del gobierno paquistaní aprovecharon para obtener dinero de Estados Unidos vendiendo árabes que vivían en Paquistán desde hacía un tiempo. Nos encadenaron, nos cubrieron la cabeza y luego fuimos enviados a Bagram, [en Afghanistan]. Allí nos torturaron y después nos llevaron desde Bagram hacia Guantánamo.”

En Guantánamo, Deghayes, uno de los casi 800 hombres enviados allí desde enero de 2002, recibió el tratamiento estándar: “Las personas son objeto de todo tipo de humillaciones y maltratos. La gente está encerrada en régimen de aislamiento. Algunos sufren tales maltratos que, según escuchamos, muchos han muerto. Hay gente que perdió las manos, los ojos, las extremidades. Algunas personas fueron sometidas a privación del sueño. No se les permitía dormir. Estaban en celdas con las luces encendidas las 24 horas, día y noche, y tuvieron que vivir en esas condiciones durante seis años. Donde yo estaba éramos sometidos a golpizas todos los días, al miedo a diario y a todo tipo de maltrato sin haber sido condenados por ningún delito, que es lo más inaceptable. Y hay gente que permanece allí y no fue acusada de nada.”