13/1/12

En el segundo aniversario de su muerte: La indignación de Daniel Bensaïd

Foto: Daniel Bensaïd
Josep Maria Antentas

“La indignación es un comienzo. Una manera de levantarse y ponerse en marcha. Uno se indigna, se subleva, y después ya ve. Uno se indigna apasionadamente, antes incluso de encontrar las razones de esta pasión” [1]. Escritas diez años antes, estas palabras de Daniel Bensaïd, de cuya muerte se cumplieron dos años este 12 de enero, han sonado vivamente actuales en el recién finalizado 2011, un año en el que hemos vivido, definitivamente, momentos muy bensaïdianos. Recuerdo que en más de una ocasión durante los instantes más mágicos e inolvidables de la ocupación de plaza Catalunya me descubrí en pleno diálogo imaginario con Daniel quien, sin duda, hubiera contemplado con pasión la irrupción “intempestiva” de las revoluciones árabes y la rebelión de l@s indignad@s.

Para Bensaïd la indignación era “el contrario exacto de la costumbre y la resignación. Incluso cuando se ignora lo que podría ser la justicia del justo, queda la dignidad de la indignación y el rechazo incondicional de la injusticia” [2]. La suya fue una indignación de largo aliento, durante un camino militante que resultó ser “mucho más largo de lo que imaginamos en el entusiasmo juvenil de los años sesenta y no es fácil permanecer tanto tiempo siendo ‘revolucionarios sin revolución’” [3] y en el que, como señalaba en su autobiografía, “tuvimos muchas más noches de derrota que mañanas triunfantes. Pero acabamos con el Juicio final de siniestra memoria. Y, a fuerza de paciencia, ganamos el derecho precioso a recomenzar” [4].

Ocupar Wall Street

Gustavo Márquez Marín       

 Especial para Gramscimanía
A   pesar del silencio de las grandes cadenas de medios internacionales y de su esfuerzo por banalizar la protesta de los indignados estadounidenses, tanto en sus dimensiones reales como en las verdaderas razones que los motivan, el movimiento “Ocuppy Wall Street” (OWS) se ha regado como pólvora por la geografía de EEUU  a través de las redes sociales y medios alternativos.

Slavoj Žižek: La rebelión de la burguesía asalariada

Foto: Slavoj Žižek 
El London Review of Book publica en su versión electrónica el artículo 'The Revolt of Salaried Bourgeoisie' (La rebelión de la burguesía asalariada ) del filósofo Slavoj Žižek (11 de enero, 2012):
“¿Cómo Bill Gates se convirtió en el hombre más rico de Estados Unidos? Su riqueza no tiene nada que ver con los costos de producción de lo que Microsoft está vendiendo, es decir, no es el resultado de que esté produciendo buen software a precios más bajos que sus competidores, o que 'explote' a sus trabajadores con más éxito (Microsoft paga a sus trabajadores intelectuales un salario relativamente más alto). Si ese hubiera sido el caso, Microsoft habría quebrado hace mucho tiempo, entonces la gente habría elegido los sistemas libres como Linux, que son tan buenos o mejores que los productos de Microsoft. Pero millones de personas siguen comprando el software de Microsoft porque éste se ha impuesto como un estándar casi universal, prácticamente monopolizando el mercado, como una concretización de lo que Marx llamó el "intelecto general", esto es, el conocimiento colectivo en todas sus formas, desde la ciencia hasta el conocimiento técnico-práctico. Efectivamente, Gates ha privatizado parte de la inteligencia general y se ha enriquecido con la apropiación de la renta que siguió a eso”.
The Revolt of the Salaried Bourgeoisie
Slavoj Žižek



http://www.rebelion.org/noticia.php?id=143383
Traducción al español

El jurista es el sastre que confecciona el traje de la decisión política

Foto: Iñigo Iruin
Lo dice Iñigo Iruin en una entrevista, abogado y militante de la izquierda abertzale
«Es claro que los aparatos policiales, y sobre todo la Guardia Civil, realizarán movimientos para trabar lo que no sea de su gusto».

Sustrai Colina

Nacido en 1953, en Hernani (Guipúzcoa), a pesar de que en su época fue senador en Madrid y en Vitoria, es conocido por su trabajo como abogado. En los últimos años, le hemos visto en macrosumarios como el 18/98 o Egunkaria y defendiendo a los diferentes partidos ilegalizados de la izquierda abertzale, de la que es un militante significativo desde hace largo tiempo.

Década de 1980, el ambiente político en plena ebullición y tú, abogado. Parece un clásico.

Yo soy abogado de segundo o tercer rebote. Primero, influido por el trabajo de mi padre y el ambiente de casa, estudié ciencias económicas y empresariales durante cinco años y, atraído por las asignaturas de derecho de la carrera, descubrí mi vocación. Para mí, el trabajo de abogado no es, como dice Joseba Sarrionandia, elegir a quién dar la razón a cambio de dinero. Para mí, la nobleza de este oficio reside en colocarte al lado del imputado, en el nivel más humilde de la escalera. Es claro que el ambiente político de entonces me alimentó la pasión, pero el paso del tiempo ha convertido el derecho en su conjunto en mi vocación. Los periodistas de la Audiencia Nacional a menudo me toman el pelo: «¡tú crees en el derecho!» Esa convicción ahí es un grave error, al parecer.
"Erabaki politikoari soinekoa egiten dion jostuna da jurista"

Claudio Katz está “Bajo el imperio del capital”

Edición argentina
Claudio Katz acaba de publicar un libro, que para ser poco complacientes diremos que es bastante interesante. Allí se responden las grandes preguntas macro:  ¿Cuáles son las diferencias entre el imperialismo clásico y contemporáneo? ¿Cómo se transformaron durante la posguerra y bajo el neoliberalismo las formas de la dominación imperial?

Edición colombiana
El libro responde a estos interrogantes analizando el rol singular del gendarme norteamericano y estudiando los nuevos mecanismos de gestión geopolítica conjunta y asociación económica internacional. Describe el impacto de estos cambios en las relaciones entre potencias y en el manejo de los recursos de la periferia.

El autor objeta las interpretaciones convencionales y retoma las controversias marxistas sobre el imperialismo como etapa última del capitalismo. Evalúa las teorías actuales de la sucesión hegemónica y del declive estadounidense, indaga la hipótesis de un imperio transnacional descentrado y discute las propuestas de desarrollo multipolar cooperativo.

Toda la problemática imperial es actualizada a la luz de las modificaciones registradas en el perfil de las clases dominantes, el funcionamiento de los estados y el impacto de la ideología.

Pablo Neruda, Luis Rosales y la autocensura preventiva

Gabriele Morelli

La amistad entre los poetas Luis Rosales y Pablo Neruda fue cuento largo. Se conocieron en el Madrid de los años 30, donde el poeta granadino, íntimo amigo de Lorca, comenzó a colaborar en la revista “Cruz y Raya”, que dirigía el chileno. Las diferencias ideológicas y las sospechas les alejaron después del 36, pero en 1971 volvieron a encontrarse, pues Neruda pasó por Madrid tras recibir el premio Nobel. Dos años después, Rosales preparaba una edición de la poesía del chileno pero los editores exigían que no aparecieran los poemas sobre la guerra civil. Y Neruda aceptó autocensurarse. El profesor Gabriele Morelli nos descubre la historia y presenta esta correspondencia inédita, ahora que Visor publica El libro de las baladas, una antología de Luis Rosales con versos de juventud, muchos de ellos inéditos, en edición crítica y notas de Xelo Candel. El lector puede disfrutar las mejores baladas inéditas en www.elcultural.es

Contra quienes sostienen una cosmovisión ideologizada a ultranza, que divide el mundo en dos bandos, los buenos y los malos, y para quienes resulta difícil, por ejemplo, conciliar la figura de Pablo Neruda con la de Luis Rosales, como representantes de una dicotomía imposible de armonizar, conviene afirmar que ambos poetas, que se frecuentaron con asiduidad en los años treinta durante la residencia madrileña de Pablo, fueron buenos amigos y se estimaron recíprocamente hasta el final. Así lo muestra el texto autógrafo que Neruda envió para el homenaje que la revista Cuadernos Hispanoamericanos (mayo-junio de 1971) dedicó a Rosales:

El Estrecho de Ormuz: No es sólo un conflicto entre Irán y EE UU


Mahdi Darius Nazemroaya

Tras años de amenazas por parte de EEUU, Irán está adoptando una serie de medidas que sugieren que está dispuesto a cerrar el Estrecho de Ormuz y que puede hacerlo. El 24 de diciembre de 2011, Irán inició sus maniobras militares Velayat-90 en el Estrecho de Ormuz y sus alrededores, extendiéndose desde el Golfo Pérsico y el Golfo de Omán (Mar de Omán) al Golfo de Adén y el Mar Arábigo.

Desde que esas maniobras tuvieron lugar, ha habido una escalada bélica verbal entre Washington y Teherán. Sin embargo, nada de lo que la Administración Obama o el Pentágono han dicho o hecho hasta ahora ha impedido que Teherán continúe con sus ejercicios navales.

¿Son los planes de austeridad la solución a los problemas?

Marco Antonio Moreno

Las duras medidas de austeridad que están adoptando algunos países europeos no están resolviendo los problemas sino que los están agravando aún más. En Grecia, el desempleo llegó al 18,8 por ciento desde el 13,3 por ciento de hace solo un año, en un aumento de casi el 50% de la población en paro. La tasa de desempleo no es la única que ha aumentado: se han duplicado la tasas de personas sin hogar y se han triplicado las tasas de suicidio y delincuencia aumentado también los casos de VIH y los contagios por uso de drogas intravenosas. Los sobrecargados hospitales públicos se enfrentan a una aguda escasez de todo, desde jeringas a telas de vendaje, lo que ha obligado al cese de actividad en los quirófanos y al ahorro energético.

Marie Bonaparte: Medio centímetro de tristeza

Foto: Marie Bonaparte
Juan Forn

Había una vez una princesa que fue a ver a Freud para no suicidarse. Tenía 44 años, la habían criado para casarse, la habían casado con el príncipe heredero de la corona de Grecia y Dinamarca, que resultó ser un homosexual rampante; desde entonces llevaba veinte años buscando desesperadamente alcanzar la volupté (como llamaba al orgasmo) con diferentes amantes, que la habían despreciado por fría. Freud, que registró de inmediato la calidez humana debajo del título nobiliario, la angustia sexual y la desesperación suicida de la princesa, y logró hablarle como nunca nadie le había hablado, fracasó sin embargo con ella, según los anales del psicoanálisis. Logró que no se suicidara, sí (la princesa Bonaparte murió de muerte natural a los ochenta años, en su residencia de verano de Saint Tropez, sin haber probado jamás el sabor de la volupté, según propia confesión); logró incluso que encontrara un sentido a la vida, y un poco el problema está ahí, para los anales del psicoanálisis: porque luego de paciente, la princesa Marie Bonaparte se convirtió en discípula de Freud y luego en terapeuta, dedicó sus desvelos y su fortuna a difundir el psicoanálisis en Francia, sacó a Freud y a su familia de Viena y los instaló en Londres, pagó de su bolsillo la edición de las obras completas de su maestro en alemán, tradujo ella misma algunas al francés y solventó durante años la Sociedad Psicoanalítica de París. Pero su terapia con Freud y su figura son una aberración para los anales psi, y ni les cuento para las feministas.