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4/1/12

Odio a los indiferentes, de Antonio Gramsci, es ahora un libro


Joaquín Mª Aguirre

En el día de la salida de Silvio Berlusconi, [trajimos] aquí lo que podríamos considerar sus antípodas, el extremo opuesto a lo que ha representado, en todo los órdenes, Il Cavaliere. Nada puede estar más distante del defenestrado presidente que la del pobre en lo económico y contrahecho en lo físico Antonio Gramsci. Si hubiera que elegirle una contrafigura, sería él. Casi cien años después seguimos leyendo a Gramsci; de Berlusconi no hay nada que leer.

Los efectos de la “indignación” se notan a través de múltiples factores y se trata de saberlos apreciar en el entorno. Uno de ellos es la proliferación de libros que hace mucho no se veían en los estantes libreros cargados de obras de autoayuda, memorias de famosos y series novelescas. Mis libros de Gramsci son los que conservo de aquellas ediciones de los años setenta en los que una España (al menos una parte) deseosa de enterarse de muchas cosas que solo conocía de oídas (y mal oídas) se adentraba tratando de poner su mente en orden para un cambio inminente de régimen político. De aquella época conservo los libros de Gramsci, Kropotkin, Hayek, Mao, Burke, Aron, Tocqueville…, que en estantes mentales iban ordenándose y conviviendo de la mejor manera posible.

El euro en su laberinto


Pablo Bilsky

Tiene apenas diez años, pero está muy enfermo. Algunos recomiendan eutanasia. Otros insisten con recetas viejas: desangrar a los trabajadores, jubilados, y a aquellos sectores que más necesitan del Estado, cada vez más pequeño y raquítico. A diferencia de su nacimiento, festejado en medio de una fiebre consumista en 2001, su décimo cumpleaños pasó casi inadvertido. El horno no está para bollos en Europa. La democracia se hizo a un lado para dar paso a los banqueros. El sueño neoliberal de un gran mercado con una moneda común y sin el estorbo de los Estados y los políticos se convirtió en una pesadilla para la mayoría de los europeos.

La sombra del delirio por el oro verde en Brasil

Plantación de caña de azúcar en Brasil
“Brasil gastará miles de millones de dólares en organizar la Copa Mundial de Fútbol 2014 pero no puede indemnizar a los hacendados para que salgan de nuestras tierras”. Esta es la queja de miles de indígenas guaraníes kaiowás de Mato Grosso do Sul que reclaman desde hace años la restitución de sus territorios. Sobre sus tierras actualmente se extienden millares de hectáreas de caña de azúcar y soya de las transnacionales que son destinadas a la producción de etanol.

Ver el documental sobre esta problemática 
A pesar de que los guaraníes kaiowás viven hoy en menos del 1 por ciento de su territorio original, las ansias de expansión capitalista continúan, amparados en una norma que promueve la ampliación de la frontera agrícola. En los últimos ocho años, matones a sueldo han asesinado a 250 indígenas de este pueblo, ubicado en la región fronteriza con Paraguay.

Breve crónica de la nueva y esperada ofensiva atómica española


 Especial para Gramscimanía  
Salvador López Arnal

Estaba cantado: Santa María de Garoña, la central nuclear más antigua de España, lleva activa desde marzo de 1971, no se va a cerrar en 2013. Las discrepancias y vacilaciones de varios gobiernos Zapatero, las fuertes presiones de la empresa propietaria y del lobby nuclear en su conjunto, los intereses económicos en juego, el menosprecio generalizado a todo lo que tenga que ver con la verdad y la seguridad de la ciudadanía, la abonada apuesta por caminos energéticos trillados, la ciega mirada y nula reflexión ante lo sucedido en Fukushima, la manipulación de los trabajadores y trabajadoras de la central, el golpeo de la crisis en nudos críticos del movimiento obrero y antinuclear, la eléctrica y casi inconmensurable fuerza de las eléctricas hispánicas, así parecían indicarlo.