1/1/12

“Revolución blanca”, banderas rojas y fuerzas en la sombra


Jean-Marie Chauvier

¿“Los” rusos contra Putin"? ¿Una “revolución blanca” (o naranja)? ¿Una “primavera rusa” a imagen y semejanza de la “primavera árabe”, contra un “sistema cerrado” o incluso contra “la dictadura” de Vladímir Putin? ¿La temible inminencia del “retorno a la URSS”? Como cada vez que se trata de este país, las tendencias a la exageración y a la caricatura parecen irresistibles. Los frecuentes errores de pronóstico de los medios de comunicación, sin embargo, deberían incitar a la prudencia.

Escudo de la URSS
Las nuevas turbulencias rusas tienen un punto de partida: las elecciones legislativas del 4 de diciembre de 2011, esperadas como una simple formalidad con vistas a preparar el éxito —garantizado y prefabricado— de Putin en las presidenciales de marzo de 2012 y garantizarle supuestamente dos mandatos sucesivos hasta 2024. Una perspectiva terrible para la oposición. El escrutinio no iba a deparar ninguna sorpresa. Según el Centro Levada, un instituto de sondeos de opinión de tendencia liberal, “la inmensa mayoría de rusos se declaran convencidos de la victoria de Rusia Unida el 4 de diciembre y la apatía electoral de esta situación beneficia a Vladímir Putin”.

Sobre el lenguaje "militar" de Antonio Gramsci

Juan Dal Maso

[… ] la falta de reflexión estratégica impuso en la izquierda una suerte de "posicionalismo absoluto", que funciona como un "espíritu de época". De ese enfoque fueron referentes teóricos los gramscianos argentinos en particular, pero cruza a importantes sectores que se reivindican de izquierda, sea porque lo defienden conscientemente, sea porque en la práctica se dedican a "ocupar espacios" por fuera de una estrategia revolucionaria que una las "operaciones aisladas" en un plan de combate contra la patronal y el estado. 

Algo de este debate se expresa también en las polémicas con todos aquellos que, desde posiciones de centroizquierda más o menos conservadoras en el terreno sindical, defienden la política de "acumulación de fuerzas" gradual y siguiendo programas mínimos o haciendo acuerdos con sectores de la burocracia, fundamentando esto en que las "condiciones" no dan para otra cosa. Tal el caso de la Agrupación Naranja de ATEN, que conduce la seccional capital y que trajo hace unos años a Rolando Astarita a disertar sobre el tema.