20/12/12

La metodología del marxismo en el pensamiento de Gramsci

Cesare Luporini

Este título –«La metodología del marxismo en el pensamiento de Gramsci»– podría dar lugar a un equívoco que es necesario eliminar de inmediato. Podría llevar a atribuirnos el propósito de reconstruir lo que es esencial, filosóficamente, en el pensamiento de Gramsci, como un esfuerzo por comprender e interpretar el marxismo como si fuera una pura o mera metodología (quedando por determinar cuál sería el objeto de esta metodología).

Intentos parecidos, respecto al marxismo, se hicieron, como es notorio, hace tiempo, y tienen toda una historia que no es la ocasión propicia para juzgar y mucho menos para liquidar en bloque y en abstracto, es decir, independientemente del contexto de los problemas y de las reglas teóricas y de las concretas situaciones culturales en las que se originaron.


Se trata, aparentemente, de una vieja cuestión, y habrá quien no dejará de recordar cómo Croce, en sus escritos de fin de siglo acerca del marxismo, negará sin más, que el marxismo, o más exactamente, el «materialismo histórico» (con cuya indicación se apuntaba entonces a comprender toda la doctrina) pueda considerarse un «método», mientras que le negaba también el carácter de «teoría», reduciéndolo finalmente a un empírico «canon de interpretación histórica». Aquí, al historiador de las ideas le interesa sobre todo la convergencia de las negaciones, que aparecen como síntoma de una peculiar actitud de un pensamiento en formación. Más tarde, en efecto, Croce identificará la «teoría», mejor dicho, la filosofía (toda la filosofía, es decir, su filosofía) con la «metodología de la historia». Esa degradación del marxismo, de «método» a «canon», implicaba, a fortiori, también la negación (contra Labriola, con quien Croce sostenía una discusión) de que el marxismo fuera una «filosofía», o sea, una autónoma concepción de la realidad.