15/12/12

Gramsci y el análisis de coyuntura (Algunas notas)

Juan Carlos Portantiero

Buscando una definici6n tendiente a especificar el carácter de su aporte 'fundamental al marxismo, se ha llamado a Gramsci "teórico de las super-estructuras". Más aún: el propio Althusser, critico tenaz del presunto "historicismo" gramsciano, expresa en uno de sus textos mejores (impensable, por otra parte, sin el estímulo directo de las ideas de Gramsci) que no conoce a otro autor sino a este capaz de haber producido (luego de Mao y Lenin) un discurso teórico referido al tema clave de "la eficacia especifica de las superestructuras" y de haber generado, además de "visiones absolutamente originales" sobre el problema, conceptos nuevos como el de hegemonía, "notable ejemplo de un esbozo de solución teórica a los problemas de la interpretación de lo económico y lo político".

"Teórico de las superestructuras"; productor, en un nivel eminente, de un esbozo sistemático acerca de la eficacia especifica con que las de-terminaciones surgidas de la superestructura condicionan la determinación "en última instancia" de la economía, para lo cual ha elaborado no s6lo "imágenes" empíricas sino también el primer desarrollo de una batería de conceptos pertinentes, por qué no llamar a Gramsci, si se quiere calificar su aporte, como principal "teórico de la coyuntura"?

Pero seguramente no estamos frente a un problema de condecoraciones. Al fin, el tema de la oposici6n entre estructura y acontecimiento marca todo el debate sustantivo de las ciencias sociales y ha sido -como señala Granger- "la fuente principal de los problemas epistemológicos" en ese terreno. Nominalismo, Realismo, Empirismo, Formalismo, Historicismo-Especulativo: que tiene que decir el marxismo frente a esa querella secular?' El marxismo, en efecto, que ha autodefinido su voluntad de conocimiento como "el análisis concreto de una situaci6n concreta". Hay en ese sentido una línea de textos, de elaboraciones parciales, de preguntas abiertas a la posibilidad de construir conceptos que tornen aprehensible "el episodio" por un pensamiento estructural. Desde ese apunte genial de- Marx -la Introducción de 1857- siguiendo por los textos de Lenin sobre la dialéctica redactados en 1914, verdadera matriz teórica de la practica revolucionaria de 1917, y el corpus filosófico-político de Mao, hasta toda la obra -fragmentaria, dispersa, pero absolutamente coherente de Gramsci redactada antes de la prisión y durante la década de martirios carcelarios. He aquí, ciertamente, las líneas esenciales de un discurso epistemológico rico aunque no sistemático. A su lado, conviven otros fragmentos, trozos apretados donde se entrecruza la historia del pensamiento con la historia de las practicas revolucionarias: reflexiones -polémicas volcadas en la correspondencia de Marx y Engels; estudios históricos donde la complejidad del análisis de coyuntura alcanza a ser descripta pero no teorizada (El 18 Brumario, como ejemplo clásico); por fin, el proceso mismo de las grandes revoluciones en las que la realimentación de teoría y práctica da lugar a lecciones" abiertas" que pueden ser codificadas. Es en el interior de este desarrollo donde revaloramos a Gramsci, porque toda su reflexión no lleva sino al intento de colocar las bases gnoseológicas y también sustantivas- para el estudio y la resolución de las, coyunturas a través del desafío de un "canon metodológico" (la expresión aparece reiteradamente en los Cuadernos de la Cárcel) que permita relacionar las estructuras con la actualidad.

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El análisis de una coyuntura no es otra cosa, en Gramsci, que el examen de un haz de relaciones contradictorias (relaciones de fuerza), en cuya combinación particular un nivel de ellas -las "económicas"- opera como límite de variación, “o sea, permite controlar el grado de realismo y de posibilidades de realización de las diversas ideologías que nacieron (...) en el terreno de las-contradicciones que generó durante su desarrollo".