14/12/12

El marxismo incómodo / Althusser en la experiencia de ‘Pasado y Presente’, de Gramsci (1965-1983)

Marcelo Starcenbaum

Este trabajo tiene como objetivo delimitar el lugar de la obra del filósofo marxista francés Louis Althusser en el proceso de relectura de la tradición marxista llevado a cabo por el colectivo de intelectuales argentinos nucleados en la revista Pasado y Presente. A partir de la reconstrucción de dicho proceso de recepción, se matiza y complejiza la interpretación canónica de la necesaria exclusión e incompatibilidad entre las tradiciones gramsciana y althusseriana al interior de esta experiencia.

Uno de los principales acontecimientos en el campo del marxismo anglosajón de los últimos años, lo constituye la edición del libro de Peter D. Thomas (2009), ‘The Gramscian Moment. Philosophy, Hegemony and Marxism’, en el cual se reconstruye la tradición marxista gramsciana y se repasan las querellas en las cuales ésta se vio envuelta a lo largo de su historia, especialmente la referida a la oposición entre el marxismo gramsciano y el althusseriano.

En la reseña de dicho libro realizada por Toni Negri para Il Manifesto [y publicada en Gramscimanía], el italiano celebra la iniciativa de Thomas de introducir los debates en torno a Gramsci en el marxismo anglosajón, sin embargo manifiesta una serie de reservas sobre la interpretación de Gramsci realizada por Thomas. En primer lugar, Negri advierte una lectura de Gramsci realizada a través de Althusser, la cual lo convence solo parcialmente en tanto esta aproximación está realizada desde un aparato epistemológico, aquel influenciado por la corriente iniciada por Georges Canguilhem, que es típicamente francés y por ende, ajeno al marxismo gramsciano. En segundo lugar, Negri observa que,más allá de la reconstrucción de las diferencias entre el gramscianismo y el althusserianismo, el estudio de Thomas niega absolutamente las similitudes que existen entre ambas corrientes del marxismo contemporáneo. La reconstrucción de los itinerarios del gramscianismo y el althusserianismo en Argentina y en América Latina ha estado en gran medida condicionada por la tradición de oposición y exclusión entre ambas vertientes del corpus marxista, cuya supervivencia en el presente da cuenta tanto la elección de Thomas como la reacción de Negri. En los estudios que han tenido como objeto de estudio la recepción de la obra de Gramsci en América Latina se advierte una de esas afirmaciones que, a fuerza de repetición, se convierten en lugares comunes nunca problematizados: el auge del althusserianismo en América Latina durante la segunda mitad de la década de 1960 bloqueó la circulación de la obra gramsciana y le otorgó a ésta la marca del prejuicio althusseriano; al mismo tiempo, el gramscianismo comenzó a ser hegemónico en el continente a medida que el althusserianismo perdía su interés a mediados de la década de 1970. Así, José Aricó (1988) recuerda que la forma predominante de acercamiento a Gramsci se hacía a través de las obras de Althusser y que de esta forma se interiorizaba un Gramsci ligado a la tradición idealista italiana; Marco Aurélio Nogueira (1988) señala que la obra de Gramsci se topó con una intelectualidad inundada  de estructuralismo y del efecto Althusser ; Carlos Nelson Coutinho (1991) afirma que el privilegio alcanzado por la supuestamente radical obra althusseriana relegó a los libros de Gramsci a los estantes de oferta; Arnaldo Córdova (1991) señala lo lamentable que fue el hecho de que la figura de Gramsci fuera conocida a través de las críticas althusserianas; Jaime Massardo (1999) le adjudica a la legitimidad alcanzada por el althusserianismo una  postergación de la recepción de Gramsci que impidió una valoración de la productividad del historicismo gramsciano.

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