21/12/12

Crisis hegemónica y movimientos antagonistas en América Latina / Una lectura gramsciana del cambio de época

Massimo Modonesi

Massimo Modonesi
En su discurso de toma de posesión de la Presidencia de Ecuador, Rafael Correa afirmó que presenciamos un cambio de época y no una simple época de cambios. Utilizando las mismas palabras, la convocatoria al XXVI Congreso de la Asociación Latinoamérica de Sociología (2007) sitúa el debate y los desafíos de las ciencias sociales “ante el cambio de época”. Más allá de la búsqueda de efectos retóricos y del difuso culto a la “novedad” como justificación y legitimación de la actividad política e intelectual, la recurrencia de esta formulación sugiere que varios actores políticos y amplios sectores académicos latinoamericanos convienen en identificar un pasaje histórico significativo.


Al mismo tiempo, detrás de esta coincidencia nominal, todavía no se han planteado las coordenadas interpretativas de un debate historiográfico, sociológico y político cuyo desarrollo llevará inevitablemente a interpretaciones distintas e inclusive divergentes.

En esta dirección, el objetivo de las siguientes reflexiones es esbozar una interpretación de inspiración gramsciana de la historia del tiempo presente a partir de la caracterización de la idea de cambio de época en función de la centralidad de dos fenómenos entrelazados: la emergencia de rasgos antagonistas en los movimientos sociales y el paralelo agotamiento de la hegemonía neoliberal.

Este doble acercamiento pretende asentar la imprecisa idea de “cambio” en el terreno teórico de la relación entre estructura y agencia, es decir la relación entre transformaciones estructurales de la forma de dominación y la acción transformadora que impulsa u orienta esta modificación. En este sentido, el “cambio” relevante corresponde a una crisis de una forma de dominación, entendiendo por crisis un proceso de transformación—provocado y orientado por un conflicto político—que tensiona y modifica una relación de poder, reestructurándola o superándola según el saldo entre continuidad y de ruptura. La noción de época se asienta, por lo tanto, en la permanencia de una forma específica de la estructura de dominación, la crisis se relaciona con el cambio y la agencia remite a los protagonistas del conflicto social y político y al resultado de su enfrentamiento.