19/11/12

Presente y futuro del marxismo

Montserrat Galcerán Huguet

Hablar de «presente y futuro del marxismo» en el primer año del siglo XXI, después del sangriento y cruel siglo que acabamos de terminar, tiene algo de provocación. Muchos piensan que el marxismo no podrá recuperarse jamás de su trágico pasado. Defienden dicha tesis no sólo intelectuales conservadores o anti-marxistas de toda la vida, sino radicales de diverso tipo o conversos avergonzados de sus entusiasmos anteriores. 

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Vaya por delante que quien esto escribe, aún sin cerrar los ojos ante aquellos desmanes, no cree que sea fácil ni mucho menos que sea provechoso clausurar una larga tradición que con sus pros y sus contras ha ayudado a definir las luchas obreras y sociales del último siglo en sus enfrentamientos con el sistema capitalista, todavía vigente.


Con mayor razón si se tiene en cuenta que, ya desde los años veinte, voces también marxistas aunque minoritarias, se pronunciaron contra el modo en que esta teoriza estaba siendo utilizada y desvirtuada para legitimar determinados sistemas sociales. Sin duda el problema es complejo: no pretendo insinuar que nada tuviera que ver la interpretación oficial del marxismo de los partidos comunistas, especialmente en el caso de ser partidos gobernantes, con la situación política, social y económica creada en sus respectivos países, pero no parece que las decisiones tomadas, especialmente a partir de los años treinta fueran aplicación pura y simple de una doctrina; más bien creo que se usaba la referencia al marxismo, convertido en doctrina oficial pero por ello mismo intangible, como fuente de legitimación de una política que obedecía a otros móviles y tenía otras intenciones. Tampoco me parece justo responsabilizar a los comunistas en Occidente que, en tantos casos, siguieron una política de oposición y enfrentamiento con los gobiernos de sus respectivos países que les causó tantos sufrimientos, de la corrupción imperante en otros lugares. En Europa el primer intento ha fracasado; tal vez algún otro le seguirá con éxito inesperado.

El objetivo del artículo es pues, como indica el título, abordar el presente y el futuro del marxismo, no relatar su pasado ya que no se trata de revisar la historia del movimiento teórico y político denominado «marxismo», sino de abordar los debates planteados en la actualidad y esbozar su proyección futura, en el caso de que sea posible. 

Aun así tendré que volver en más de una ocasión al modo en que los temas han sido debatidos en el marco de la tradición marxista cuya trayectoria histórica es importante no perder de vista. A ello debe servir esa corta introducción.

Montserrat Galcerán Huguet es catedrática de Filosofía de la Universidad Complutense de Madrid. Ha publicado «La invención del marxismo», Madrid, Lépala, 1997.

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