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Leon Trotsky ✆ Bob Row |
En Estados Unidos se discute a menudo el problema del
reconocimiento de la Unión Soviética [1]. Naturalmente, el reconocimiento
diplomático no implica que cada una de las partes aprueba la política de la
otra. Hasta ahora el no reconocimiento de la república soviética se basó
fundamentalmente en razones de carácter moral. Las preguntas que me planteó el
director de Liberty se refieren a ese tipo de temas.
1. ¿El estado
soviético transforma a los hombres en robots?
¿Por qué? Eso es lo que yo pregunto. Los ideólogos del
sistema patriarcal como Tolstoi o Ruskin dicen que la civilización industrial
convierte al campesino libre y al artesano en tristes autómatas. En estas
últimas décadas se lanzó esta acusación fundamentalmente contra el sistema
industrial de Norteamérica (taylorismo, fordismo).
¿Es que tal vez oiremos ahora los Clamores de Chicago y
Detroit contra la máquina que destruye el alma? ¿Por qué no volver al hacha de
piedra y la choza de barro, a cubrirse con pieles de oveja? No; nos negamos a
hacerlo. En el terreno de la mecanización la república soviética es a lo sumo
una discípula de Estados Unidos... y no tiene intenciones de quedarse a mitad
de camino.
Pero tal vez la pregunta no se refiere al trabajo mecanizado
sino a las características del orden social. ¿No será que en el estado
soviético los hombres se están convirtiendo en robots porque las máquinas son
de propiedad estatal y no privada? Basta con plantear claramente la pregunta
para demostrar que carece de todo fundamento.
Finalmente, queda en pie la cuestión del régimen político,
de la dura dictadura, la máxima tensión de todas las fuerzas, el bajo nivel de
vida de la población. No tendría ningún sentido negar estos hechos. Pero no son
tanto la expresión del nuevo régimen como de la terrible herencia del atraso.
A medida que se eleve el bienestar económico del país la
dictadura tendrá que ablandarse y suavizarse. El método actual de disponer de
los hombres dará paso al de disponer de las cosas. El fin del camino no es el
robot sino un tipo de hombre superior.
2. ¿Está el estado
soviético totalmente dominado por un pequeño grupo que desde el Kremlin ejerce
poderes oligárquicos con el pretexto de la dictadura del proletariado?
No, no es así. La misma clase puede, según las
circunstancias, gobernar valiéndose de diferentes sistemas y métodos políticos.
Así, la burguesía en su trayectoria histórica gobernó a través de la monarquía
absoluta, el bonapartismo, la república parlamentaria y la dictadura fascista.
Todas estas formas de gobierno conservan su carácter capitalista ya que las
riquezas más importantes de la nación, la administración de los medios de
producción, de la educación y la prensa siguen en manos de la burguesía y las
leyes protegen antes que nada la propiedad burguesa.
El régimen soviético es el gobierno del proletariado, más
allá de la amplitud del sector que en lo inmediato concentra el poder.
3. ¿Los soviets les
robaron la alegría a los niños y transformaron la educación en un sistema de
propaganda bolchevique?
La educación de los niños siempre y en todas partes estuvo
ligada con la propaganda. La propaganda comienza convenciendo acerca de las
ventajas del pañuelo sobre los dedos y se eleva luego a las ventajas de la
plataforma demócrata sobre la republicana o viceversa. La educación religiosa
es propaganda; seguramente nadie se negará a admitir que San Pablo fue un gran
propagandista.
La educación universal que imparte la república francesa
está imbuida hasta la médula de propaganda. Su idea fundamental es que a la
nación francesa o, más precisamente, a la clase dominante de la nación francesa
le son inherentes todas las virtudes.
Posiblemente, nadie niegue que la educación que reciben los
niños soviéticos también es propaganda. La única diferencia reside en que los
países burgueses se trata de inculcarle al niño respeto por las viejas
instituciones y por ideas que se dan por aceptadas. En la URSS se trata de
ideas nuevas, y por eso la propaganda resulta más evidente.
"Propaganda", en el mal sentido de la palabra, es el nombre que se le
da generalmente a la defensa y difusión de las ideas que a uno no le gustan.
En las épocas conservadoras y estables la propaganda
cotidiana pasa desapercibida. En las épocas revolucionarias la propaganda
adquiere generalmente un carácter belicoso y agresivo. Cuando volví con mi
familia de Canadá a Moscú a principios de mayo de 1917 mis dos hijos estudiaron
en un "gimnasio", (es decir, una escuela secundaria) al que concurrían
los hijos de muchos políticos, entre ellos los de algunos ministros del
Gobierno Provisional. En todo el gimnasio había solamente dos bolcheviques -mis
hijos- y un tercer simpatizante. Pese al reglamento oficial, "la escuela
debe ser apolítica", mi hijo, que apenas tenía doce años, fue
despiadadamente golpeado por ser un bolchevique. Después de que fui electo
presidente del Soviet de Petrogrado a mi hijo nunca se lo llamaba de otra
manera que "el presidente" y los castigos se redoblaron. Era
propaganda contra el bolchevismo.
Los padres y maestros partidarios de la vieja sociedad
claman contra la "propaganda". Si un estado tiene que construir una
sociedad nueva, ¿cómo no va a comenzar por la escuela?
"¿La propaganda soviética les roba a los niños la
alegría?" ¿Por qué razón y de qué manera? Los niños soviéticos juegan,
cantan, bailan y lloran como todos los demás niños. Hasta los observadores
malevolentes admiten la atención desusada que presta el estado soviético a la
niñez. La mortalidad infantil descendió a la mitad de la cifra usual en el
antiguo régimen.
Es cierto que a los niños soviéticos no se les habla del
pecado original ni del paraíso. En este sentido se podría decir que a los niños
se les roba la alegría de la vida después de la muerte. Como no soy un experto
en la materia no me atrevo a juzgar la magnitud de la pérdida. Sin embargo,
los dolores de esta vida tienen cierta prioridad sobre las alegrías de la vida
futura. Si a los niños se les proporciona la cantidad necesaria de calorías la
abundancia de su vida actual será motivo suficiente de alegría para ellos.
Hace dos años vino de Moscú mi nieto. Aunque no sabía
absolutamente nada de Dios, no pude descubrir en él tendencias esencialmente
pecaminosas, salvo la vez en que, con la ayuda de algunos diarios, logró
obstruir totalmente las cañerías del lavabo. Para que pudiera relacionarse con
otros chicos en Prinkipo tuvimos que enviarlo a un jardín de infantes dirigido
por monjas católicas. Las buenas hermanas no hacían más que alabar la moral de
mi ateíto que ahora tiene casi siete años.
Gracias a este mismo nieto, el año pasado me puse muy al
tanto de los libros rusos para niños, tanto de los soviéticos como de los de
los emigrados. En ambos hay propaganda. Sin embargo, los libros soviéticos son
incomparablemente más frescos, más activos, más llenos de vida. El hombrecito
lee y escucha estos libros con el mayor placer. No, la propaganda soviética no
le roba la alegría a la niñez.
4. ¿Destruye el
bolchevismo deliberadamente la familia?
5. ¿Se rebela el bolchevismo contra todos los valores morales establecidos respecto al sexo?
6. ¿Es cierto que la bigamia y la poligamia no son punibles en el sistema soviético?
5. ¿Se rebela el bolchevismo contra todos los valores morales establecidos respecto al sexo?
6. ¿Es cierto que la bigamia y la poligamia no son punibles en el sistema soviético?
Si se considera "familia" la unión compulsiva
basada en el contrato matrimonial, la bendición de la iglesia, el derecho de
propiedad y el acta de matrimonio, entonces el bolchevismo destruyó de raíz
esta familia policial.
Si se entiende por "familia" la dominación
ilimitada de los padres sobre los hijos y la carencia de derechos legales por
parte de la esposa, entonces, desgraciadamente, el bolchevismo no destruyó por
completo este lastre de la vieja barbarie social.
Si se entiende por "familia" la monogamia ideal
-no en el sentido legal sino real-, entonces los bolcheviques no podían
destruir lo que nunca existió sobre la tierra, salvo afortunadas excepciones.
Carece absolutamente de todo fundamento la afirmación de que
la ley de matrimonio soviética incentivó la poligamia y la poliandria. No hay,
ni puede haber, estadísticas -reales- sobre las relaciones matrimoniales. Pero
aun sin columnas de datos se puede afirmar con certeza que la cantidad de
adulterios y matrimonios naufragados en Moscú no es mayor que la de París,
Nueva York o Londres, y -¿quién sabe?- tal vez mas baja.
La lucha contra la prostitución fue muy enérgica y dio
resultados bastante buenos, lo que demuestra que los soviets no tienen
intención de tolerar la desenfrenada promiscuidad que aquélla refleja de la
manera más destructiva y maligna.
Lo ideal es el matrimonio prolongado y permanente basado en
el amor y la cooperación mutuos. La influencia de la escuela, la literatura y
la opinión pública soviéticas tienden a ello. Liberado de las cadenas de la
policía y el clero, más tarde también de las de la necesidad económica, el lazo
entre hombre y mujer hallará una expresión propia, que estará determinada por
la fisiología, la psicología y la preocupación por el bienestar de la raza
humana. El régimen soviético todavía está lejos de haber solucionado éste como
tantos otros problemas, pero creó bases serias para su solución. De todos modos
el problema del matrimonio dejó el terreno de la tradición acrítica y de la
fuerza ciega de las circunstancias para pasar al de la razón colectiva.
En la Unión Soviética nacen anualmente cinco millones y medio
de niños. Los nacimientos exceden a los decesos en más de tres millones. En la
Rusia zarista nunca hubo tal crecimiento de la población. Este solo hecho
impide hablar siquiera de desintegración moral o de disminución de las fuerzas
vitales de la población rusa.
7. ¿Es cierto que el incesto no es considerado
una ofensa criminal?
Debo admitir que nunca me interesé en este problema desde el
punto de vista de la persecución criminal, de modo que para contestar tendría
que informarme sobre lo que dice al respecto la ley soviética, si es que dice
algo. Sin embargo, creo que esta cuestión pertenece más a los campos de la
patología y la educación que al de la criminología. El incesto disminuye las
cualidades necesarias para la supervivencia de la raza humana. Por esa razón la
gran mayoría de las personas sanas lo consideran una violación de las pautas
normales.
El objetivo del socialismo consiste en hacer racionales no
sólo las relaciones económicas sino también, en todo lo posible, las funciones
biológicas del hombre. Ya hoy las escuelas soviéticas hacen muchos esfuerzos
por esclarecer a los niños sobre las necesidades reales del cuerpo y del alma
humanos. No tengo motivos para creer que los casos patológicos de incesto sean
más numerosos en Rusia que en otros países. Además, me inclino a sostener que
en este terreno la intervención jurídica no es beneficiosa. Discuto, por
ejemplo, que la humanidad haya salido ganando cuando la justicia británica
envió a Byron a la cárcel.
8. ¿Es cierto que se
puede obtener el divorcio con solo pedirlo?
Por supuesto que es cierto. Hubiera sido más adecuado hacer
otra pregunta: "¿Es cierto que todavía existen países en los que no se
puede obtener el divorcio por el simple pedido de una de las partes?"
9. ¿Es cierto que en
la URSS no hay ningún respeto para la castidad de los hombres y las mujeres?
Creo que en este aspecto lo que disminuyó no es el respeto
sino la hipocresía.
Por ejemplo, ¿acaso Ivar Kreuger, el rey de los fósforos al
que en vida se describía como un austero asceta e irreconciliable enemigo de
los soviets, no denunció más de una vez la inmoralidad de los muchachos y
chicas rusos de la Juventud Comunista, que no hacían bendecir sus abrazos por
la iglesia? Si no hubiera sido por su naufragio financiero, Kreuger se habría
ido a la tumba como un hombre que actuaba honradamente en el mercado de valores
y además como un pilar de la moralidad. Pero ahora la prensa informa que la
cantidad de mujeres que mantenía Kreuger en los distintos continentes era
varias veces mayor al número de chimeneas de sus fábricas de fósforos.
Las novelas francesas, inglesas y norteamericanas describen
familias dobles o triples presentando el hecho como regla general, no como
excepción. Un joven observador alemán muy bien informado, Klaus Mehnert, que
recientemente publicó un libro sobre la juventud soviética, dice: "Es
cierto que los jóvenes rusos no son modelos de virtud […], pero moralmente no
son por cierto inferiores a los alemanes de la misma edad." Creo que tiene
razón.
En febrero de 1917, estando en Nueva York, observé una vez
en un vagón subterráneo a alrededor de dos docenas de estudiantes con sus
novias. Aunque en el coche había una cantidad de gente que no era de su grupo,
la conducta de estas parejas vivaces era tal que uno se veía obligado a hacerse
la reflexión de que, si estos jóvenes creían en principio en la monogamia, en
la práctica llegaban a ella por los caminos más desviados.
La abolición de la ley seca en Norteamérica de ninguna
manera significa que la nueva administración esté a favor de estimular la
bebida. Del mismo modo, la abolición por el gobierno soviético de una cantidad
de leyes que supuestamente protegían el hogar, la castidad, etcétera, de ningún
modo significa que se quiera destruir la permanencia de la familia o impulsar
la promiscuidad. Simplemente se trata de llegar a través de la elevación del
nivel material y cultural a lo que no se puede lograr por medio de la
prohibición formal o la prédica sin vida.
10. ¿Es el objetivo
último del bolchevismo reproducir en la vida del hombre la etapa de la colmena
o del hormiguero?
11. ¿En qué se diferencia el ideal del bolchevismo del nivel de civilización que predominaría sobre la tierra si los insectos tuvieran el control?
11. ¿En qué se diferencia el ideal del bolchevismo del nivel de civilización que predominaría sobre la tierra si los insectos tuvieran el control?
Ambas preguntas son tan injustas para con los insectos como
para con los hombres. Las hormigas y las abejas no tienen por qué responder por
las monstruosidades de que está plagada la historia de la humanidad. Por otro
lado, por malos que sean los seres humanos, tienen posibilidades inaccesibles
para cualquier insecto. No sería difícil demostrar que el objetivo de los
soviets es precisamente destruir las características "hormiguísticas"
de la sociedad humana.
Es un hecho que entre las abejas y las hormigas hay
distintas clases: algunas trabajan o pelean, otras se especializan en la
reproducción. ¿Se puede ver en esa especialización de las funciones sociales el
ideal del bolchevismo? Esas son más bien las características de la civilización
actual, llevadas hasta sus límites máximos. Algunas especies de hormigas
esclavizan a sus hermanas hormigas de distinto color.
El sistema soviético no se parece en absoluto a esto. Las
hormigas, por su parte, no produjeron un John Brown ni un Abraham Lincoln.
Benjamin Franklin describió al hombre como "el animal
que fabrica herramientas". Esta notable caracterización constituye la base
de la interpretación marxista de la historia. La herramienta creada liberó al
hombre del reino animal e impulsó el trabajo del intelecto humano; provocó los
cambios del esclavismo al feudalismo, al capitalismo y al sistema soviético.
La idea que evidentemente subyace tras la pregunta es la de
que el control general debe matar la individualidad. Los males del sistema
soviético residirían entonces en su control excesivo, ¿no es así? Pero ya hemos
visto que en otras preguntas se acusa al sistema soviético de negarse a poner
bajo el control estatal los más íntimos aspectos de la vida personal, el amor,
la familia, las relaciones sexuales. La contradicción es perfectamente obvia.
Los soviets de ninguna manera se proponen controlar las
fuerzas intelectuales y morales del hombre. Por el contrario, a través del
control de la economía quieren liberar la personalidad de cada individuo del
control del mercado y de sus fuerzas ciegas.
Ford organizó la producción de automóviles en serie, lo que
le permitió obtener un rendimiento enorme. El objetivo del socialismo, desde el
punto de vista de los principios de la técnica productiva, es organizar toda la
economía nacional e internacional sobre ese sistema, en base a un plan de
conjunto y a una distribución precisa de todas sus partes. El principio de la
producción en cadena transferido de algunas fábricas aisladas a todas las
fábricas y granjas produciría tales resultados que, en comparación, los éxitos
de Ford parecerían los de un miserable taller artesanal de las afueras de
Detroit. Una vez que el hombre haya conquistado a la naturaleza ya no tendrá
que ganarse el pan con el sudor de su frente. Ese es el requisito fundamental
para la liberación de la personalidad.
Cuando baste, digamos, con tres o cuatro horas de trabajo
diario para satisfacer con creces las necesidades materiales, cada hombre y
cada mujer tendrán veinte horas libres de todo "control". Los
problemas educativos, de perfeccionamiento de la estructura física y
espiritual del hombre, se convertirán en el Centro de la atención general. Por
primera vez las escuelas filosóficas y científicas, las distintas tendencias
literarias, arquitectónicas y artísticas en general serán de interés vital no
solamente para un estrato privilegiado sino para toda la masa de la población.
Liberada de la presión de las fuerzas económicas ciegas, la lucha entre los
grupos, tendencias y escuelas será una lucha de ideas, de un carácter
profundamente desinteresado. En este clima no se agotará la personalidad
humana; por el contrario, florecerá plenamente.
12. ¿Es cierto que el
sovietismo enseña a los niños a no respetar a sus padres?
No; así generalizada, esa afirmación es una simple
caricatura. Sin embargo, es cierto que los rápidos progresos en la técnica, las
ideas o las costumbres generalmente disminuyen la autoridad de las generaciones
anteriores, incluida la de los padres. Cuando los profesores enseñan la teoría
de Darwin, es inevitable que se lesione la autoridad de los padres que creen
que Eva salió de la costilla de Adán.
En la Unión Soviética todos los conflictos son
incomparablemente más agudos y dolorosos. Las actitudes de los jóvenes
comunistas tienen que chocar inevitablemente a los padres que todavía quisieran
casar a sus hijos e hijas según su buen saber y entender. El soldado del
Ejército Rojo, que aprendió a manejar el tractor y la cosechadora, no puede
aceptar la autoridad técnica de su padre, que trabaja con un arado de madera.
El padre ya no puede mantener su dignidad simplemente
señalando el icono y reforzando este gesto con una bofetada en la cara. Los
padres recurren a armas espirituales. Sin embargo, los chicos, que se apoyan en
la autoridad oficial de la escuela, demuestran estar mejor armados. El amour
propre herido de los padres a menudo se vuelve contra el estado. Esto sucede
generalmente en las familias hostiles a los objetivos fundamentales del nuevo
régimen. La mayoría de los padres proletarios se reconcilian rápidamente con la
pérdida de parte de su autoridad paterna a medida que el estado asume casi
todas las obligaciones que antes recaían sobre ellos. Sin embargo, también en
estos sectores hay conflictos generacionales, y en el campesinado son
especialmente agudos. ¿Es bueno o malo que así sea? Yo pienso que es bueno. De
otra forma no se avanzaría.
Permítanme hablar de mi propia experiencia. A los diecisiete
años tuve que romper con mi familia. Mi padre había tratado de decidir el curso
de mi vida. Me dijo: "Las cosas por las que tú luchas no ocurrirán ni en
trescientos años." Y en ese entonces sólo se trataba del derrocamiento de
la monarquía. Más tarde mi padre comprendió los límites de su autoridad y volví
a establecer relaciones con mi familia. Después de la Revolución de Octubre
comprendió su error. "Tu verdad era más fuerte", me dijo. Había miles
de ejemplos como esos; después fueron cientos de miles y millones. Caracterizan
la situación de una época en que "el lazo de las generaciones" se
rompe en pedazos.
13. ¿Es cierto que el
bolchevismo castiga la religión y pone fuera de la ley la práctica religiosa?
Miles de veces, con hechos, pruebas y testimonios se refutó
esta afirmación deliberadamente falsa. ¿Por qué se vuelve a plantear
continuamente? Porque la iglesia se considera perseguida cuando no se ve
apoyada por el dinero del estado y la fuerza policial y cuando no se persigue a
sus adversarios.
En muchos países se considera un crimen la crítica
científica a la fe religiosa; en otros simplemente se la tolera. El estado
soviético actúa de otro modo. Lejos de considerar un crimen la fe religiosa,
tolera la existencia de distintas religiones pero, al mismo tiempo, apoya
abiertamente la propaganda materialista contra la religión. Es precisamente
esta situación lo que la iglesia interpreta como persecución religiosa.
14. ¿Es cierto que el
estado bolchevique, aunque hostil a la religión, capitaliza sin embargo los
prejuicios de las masas ignorantes? Por ejemplo, los rusos consideran que
ningún santo podrá ir al cielo si su cadáver no resiste la descomposición. ¿Es
por eso que los bolcheviques preservan artificialmente la momia de Lenin?
No; ésa es una interpretación totalmente incorrecta,
determinada por los prejuicios y la hostilidad. Puedo afirmarlo con toda
libertad ya que desde un principio, igual que la viuda de Lenin, N.K.
Krupskaia,[2] me opuse decididamente al embalsamamiento, el mausoleo y todo lo
demás. No me cabe ninguna duda de que si Lenin, en su lecho de enfermo, hubiera
pensado por un momento en que se trataría a su cadáver como al de un faraón,
habría apelado indignado al partido. Planteé esta objeción como mi argumento
principal. No se debía usar el cuerpo de Lenin contra el espíritu de Lenin.
También señalé el hecho de que la
"incorruptibilidad" del cadáver embalsamado de Lenin podía dar lugar
a supersticiones religiosas. Krasin,[3] que defendía y aparentemente fue el
iniciador de la idea del embalsamamiento, objetó: "Al contrario, lo que en
manos de los curas aparecía como un milagro en las nuestras será un problema de
tecnología. Millones de personas tendrán una idea de cómo era el hombre que
introdujo cambios tan grandes en la vida de nuestro país. Con ayuda de la
ciencia, podremos satisfacer este justificable interés de las masas y a la vez
les explicaremos el misterio de la incorruptibilidad."
Indudablemente el levantamiento del mausoleo tenía un
objetivo político: fortalecer para la eternidad la autoridad de los discípulos
a través de la autoridad del maestro. Sin embargo, esto no puede ser interpretado
como una capitalización de la superstición religiosa. A los visitantes al
mausoleo se les dice que le corresponde a la química el mérito de la
preservación del cadáver.
Nuestras respuestas no pretenden adornar la situación actual
de la Unión Soviética, subestimar las conquistas económicas y culturales ni,
mucho menos, representar el socialismo como una etapa ya lograda. El régimen
soviético es y seguirá siendo durante mucho tiempo un régimen transicional,
plagado de contradicciones y dificultades extremas. Sin embargo, debemos
considerar los hechos a la luz del proceso. La Unión Soviética cargó con la
herencia del imperio de los Romanov.[4] Durante quince años vivió rodeada por
un mundo hostil.
Esa situación de fortaleza sitiada determinó que la dictadura
asumiera formas especialmente duras. La política de Japón no se presta
precisamente para que en Rusia se desarrolle un sentimiento de seguridad; pero
también el hecho de que Estados Unidos, que hizo la guerra contra los soviets
en territorio soviético, no haya establecido hasta hoy relaciones diplomáticas
con Moscú tuvo una influencia enorme, y naturalmente negativa, en el régimen
interno del país.
Notas
[1] Catorce preguntas sobre la vida y la moral en La Unión
Soviética. Liberty [Libertad], 14 de enero de 1933, donde se publicó con el
título ¿Está la Rusia soviética en condiciones de ser reconocida? Este artículo
fue escrito durante la campaña electoral de 1932, en la que se discutía el
problema del reconocimiento de la URSS. Finalmente, Estados Unidos la reconoció
en noviembre de 1933, dieciséis años después de la Revolución.
[2] Nadezda K. Krupskaia (1869-1939): dirigente del Partido
Bolchevique y compañera de Lenin.
[3] Leonid Krasin (1870-1926): compañero de Lenin y
dirigente en la revolución de 1905. Sirvió al gobierno soviético en importantes
cargos administrativos y diplomáticos, entre ellos el de comisario de comercio
exterior (1922-1924). En el intervalo entre una y otra revolución se destacó
como ingeniero.
[4] La dinastía Romanov gobernó en Rusia desde 1963 hasta
1917.