29/9/12

El regreso a Karl Marx

Carlos Armando Lazo García

En el folleto “Trabajo Asalariado y Capital,” Carlos Marx explica “las relaciones económicas que forman la base material de la lucha de clases y de las luchas nacionales de nuestros días.” En Venezuela, estamos viviendo directamente, colisiones políticas de masas y en algunos momentos como el 27 de febrero de 1989, las confrontaciones pasaron a ser armadas. La lucha de clases transitó a su forma superior la Lucha Armada. La importancia histórica de este hecho, a nuestro juicio, es que la rebelión militar del 4 de febrero de 1992 fue la expresión política del estallido del 27 de febrero. Esta rebelión militar y la del 27 de noviembre del mismo año señaló el agotamiento del modelo político que se construyó a partir de la Constitución de 1961, la cual consagró la transferencia de la soberanía popular al representante, y el monopolio de los partidos políticos como instrumentos únicos de acceso al poder por la vía electoral.

El resultado de la unión de estos dos hechos, 27 de febrero del 89, y 4 de febrero del 92, constituyen la síntesis de un proceso de luchas populares y de confrontación contra los intereses de la burguesía venezolana y el imperialismo, que venían desarrollándose desde las primeras décadas tempranas del siglo XX en nuestro país, que apuntaban a la formación del poder popular, y la construcción de un gobierno democrático y popular con acento en la participación protagónica del pueblo.  

La Lucha de Clases, está  siempre presente en las diferentes formas en la cual ella se expresa, desde la lucha económica sindical, pasando por la lucha de clases en el ámbito ideológico, en su forma política en la disputa por el poder, en la dimensión político institucional y la forma definitiva, la Lucha Armada, en donde una de las  clases triunfa e impone su voluntad.

Fundamento material de la Lucha de Clases 

Veamos, como la lucha de clases tiene su fundamento material. Un fundamento objetivo, que deviene de las relaciones de producción capitalista. Esta se inscribe en la forma en que se organizan los hombres en todas  las sociedades para producir.  

Desde la perspectiva de la lucha de clase, al analizar la Empresa Capitalista, se nos  revela como una Relación de Poder Institucional, de carácter despótico y privado. El empresario privado construye un Dominio Privado de Carácter Despótico.
“La clase de poder que esta posesión (de dinero) le transfiere inmediata y directamente es el poder de comprar; éste es un poder de mando sobre todo el trabajo de otros o sobre todo producto de este trabajo que se encuentre de momento en el mercado.”
“El Capital es, pues, el poder  de Gobierno sobre el trabajo. El capitalista posee este poder no merced a sus propiedades personales o humanas, sino en tanto en cuanto es propietario del capital. El poder adquisitivo de su capital, que nada puede contradecir, es su poder.”
Carlos Marx, en su primer manuscrito (1844) ya nos anunciaba la relación de poder, de poder  de Gobierno sobre el trabajo, que construye el capitalista dentro de la empresa, al adquirir con el dinero (D) mediante el poder de compra, la mercancía fuerza de trabajo, los instrumentos de trabajo, la maquinaria y los equipos, y la materia prima con los que el obrero, propietario de la mercancía fuerza de trabajo vendida por el obrero y comprada por el capitalista, va a modificar las materias primas, durante el proceso de trabajo,  para producir un objeto útil, que vende el capitalista como mercancía (M) y obtiene una cantidad de dinero mayor (D´) de la que invirtió en la compra de todos los objetos necesarios para la producción de esa mercancía, incluyendo la fuerza de trabajo, “el capital industrial es también dinero que se convierte en mercancía, para convertirse nuevamente en más dinero, mediante la venta de aquélla” (D-M-D´). (Karl Marx, Capítulo 4, Apartado 3, Primer Tomo del Capital,)

Como la fuerza de trabajo es el hombre mismo, la voluntad de él está al servicio del propietario, que lo será del producto elaborado por el productor directo, el obrero.  Este dominio, derivado del poder de Gobierno sobre el trabajo que ejerce el propietario de los medios de producción sobre el productor directo, el obrero, dentro de un espacio físico donde él capitalista  le impone su voluntad, está a su vez normado    dentro de la estructura jurídica del Estado Burgués. La ley es el instrumento que instituye el Dominio y le establece su privacidad que es excluyente para el resto de los individuos de la sociedad.

Ese ámbito de poder, construido como resultado de la propiedad privada de los medios de producción, es un ámbito de poder que está determinado por el dominio de las condiciones internas, donde el propietario dirige el proceso de trabajo, e impone su voluntad. 

Este poder del capitalista sobre el obrero, le permite extraer una plusvalía producto del uso de la mercancía fuerza de trabajo, cuyo valor de uso es, precisamente la capacidad de añadirle un valor adicional mayor a la que ella, la mercancía fuerza de trabajo le cuesta al capitalista, que la paga mediante su precio que es el salario.

Karl Marx lo explica así:
“La transformación del dinero en capital…tiene necesariamente que operarse en la mercancía comprada en la primera fase, D – M, pero no en su valor, puesto que el cambio versa sobre equivalentes y la mercancía se paga por lo que vale. La transformación a que nos referimos sólo puede, pues, brotar de su valor de uso como tal, es decir, de su consumo. Pero, para poder obtener valor del consumo de una mercancía, nuestro poseedor de dinero tiene que ser tan afortunado que, dentro de la órbita de la circulación, en el mercado descubra una mercancía cuyo valor de uso posea la peregrina cualidad de ser fuente de valor, cuyo consumo efectivo fuese, pues, al propio tiempo, materialización de trabajo, y, por tanto, creación de valor. Y, en efecto, el poseedor de dinero encuentra en el mercado esta mercancía específica: la capacidad de trabajo o la fuerza de trabajo”. (Karl Marx, Capítulo 4, Apartado 3, Primer Tomo del Capital)
La propiedad de la mercancía fuerza de trabajo de generar más valor de la que ella cuesta, es el origen y la base material de la lucha de clases en el Capitalismo. En el folleto Trabajo asalariado y Capital, 1849, Marx señala:
“Ahora bien, la fuerza de trabajo en acción, el trabajo mismo, es la propia actividad vital del obrero, la manifestación misma de su vida. Y esta actividad vital la vende a otro para asegurarse los medios de vida necesarios. Es decir, su actividad vital no es para él más que un medio para poder existir. Trabaja para vivir.”
“El obrero ni siquiera considera el trabajo parte de su vida; para él es más bien un sacrificio de su vida. Es una mercancía que ha adjudicado a un tercero. Por eso el producto de su actividad no es tampoco el fin de esta actividad. Lo que el obrero produce para sí no es la seda que teje ni el oro que extrae de la mina, ni el palacio que edifica. Lo que produce para sí mismo es el salario; y la seda, el oro y el palacio se reducen para él a una determinada cantidad de medios de vida, si acaso a una chaqueta de algodón, unas monedas de cobre y un cuarto en un sótano.”(Karl Marx, Trabajo Asalariado y Capital 1849)
Esta actividad productiva que se realiza en una jornada de trabajo diaria, ocupa el tiempo del productor directo para dedicarlo para producir objetos para otro y no para su propio uso y consumo, en consecuencia se encuentra dentro de un mecanismo despótico donde el obrero tiene que forzosamente tranzarse  por un salario, si quiere seguir existiendo. Está  compelido al trabajo asalariado. El salario por la vida. Al respecto Marx sigue diciendo:  
“Pero, al consumir los medios de vida de que dispongo, los pierdo irreparablemente, a no ser que emplee el tiempo durante el cual me mantienen estos medios de vida, en producir otros, en crear con mi trabajo,...,otros nuevos. Pero esta noble fuerza reproductiva del trabajo es precisamente la que el obrero cede al capital, a cambio de los medios de vida que éste le entrega. Al cederla, se queda, pues, sin ella.”
La condición del trabajo asalariado, es que solo produce para el que le paga por el uso de su mercancía fuerza de trabajo, la cual es el obrero mismo, donde el producto de su trabajo no le pertenece, le pertenece al que le paga por la venta de su mercancía fuerza de trabajo cuyo precio en dinero es el salario, que luego intercambia por medios de subsistencia.

Esta mercancía Fuerza de Trabajo tiene la propiedad de generar más valor de la que ella cuesta, y la usa el capitalista que la compra en el contexto de una relación de sujeción al poder que ejerce el patrón sobre el obrero. Su actividad solo le reporta el salario que necesita para reponer las fuerzas gastadas durante la jornada de un determinado número de horas. “La fuerza de trabajo es, pues, una mercancía que su propietario, el obrero asalariado, vende al capital. ¿Para qué la vende? Para vivir.”

Vende su mercancía fuerza de trabajo  para luego con el dinero que le reporta la venta de su  mercan- cía, el salario que es su precio, compra las mercancías necesarias para reponer las energías gastadas en la actividad, encontrándose en el ciclo: Mercancía – Dinero – Mercancía, la mercancía que vende es la Fuerza de Trabajo y el dinero que recibe es el salario (M – D – M).  

Cuando el capitalista realiza en el mercado la venta de la mercancía producida por el obrero, se apropia de la parte de valor que le genera al capitalista el uso de la mercancía del obrero, fuerza de trabajo, en la producción de  mercancías. El Capitalista completa su ciclo: Dinero – Mercancía – Dinero incrementado (D – M – D´) Acumulando más dinero del que invirtió al principio del proceso productivo. Dentro de este proceso se genera la plusvalía, este excedente se lo apropia el capitalista para la Acumulación del Capital.

Como lo expresa Marx, la transformación del dinero en capital sólo puede ser producida en la utilización de la mercancía fuerza de trabajo cuyo valor de uso es producir más valor de lo que ella le cuesta al capitalista, el Salario. Donde el proceso de transformación de dinero en capital se desarrolla en el marco de la explotación capitalista, a lo interno del dominio privado, del poder  de Gobierno sobre el trabajo, en el proceso de transformación de las materias primas y demás materiales, en mercancía, durante el proceso de trabajo. La esfera del mercado de mercancías para el obrero (M – D – M) se constituye porque el obrero o productor directo se encuentra compelido por la necesidad de mantenerse vivo, ya que el mismo no puede producir sus alimentos, el tiempo lo utiliza para producir para otro.

Esta Relación Trabajo-Capital (R-(TC)), comprende el núcleo del dominio capitalista, poder  de Gobierno sobre sobre la clase obrera. Dominio que se acrecienta, en la medida en la cual se incrementa la productividad del trabajo y por consiguiente la capacidad de acumulación de capital, disminuyendo el fondo salarial por la reducción de la nómina de obreros asalariados. Este incremento de la productividad del trabajo incrementa las ganancias del capitalista en proporciones mayores que el incremento del precio de la mercancía Fuerza de Trabajo, el salario. El salario relativo, que expresa la relación entre lo que ingresa el obrero por concepto de salario y el ingreso percibido por el empresario generado por el obrero en el contexto de la explotación, disminuye. Karl Marx  lo expresa así:  
“El precio de venta de la mercancía producida por el obrero se divide para el capitalista en tres partes: la primera, para reponer el precio desembolsado en comprar materias primas, así como para reponer el desgaste de las herramientas, máquinas y otros instrumentos de trabajo adelantados por él; la segunda, para reponer los salarios por él adelantados, y la tercera, el remanente que queda después de saldar las dos partes anteriores, la ganancia del capitalista. Mientras que la primera parte se limita a reponer valores que ya existían, es evidente que tanto la suma destinada a reembolsar los salarios (ya) abonados como el remanente que forma la ganancia del capitalista salen en su totalidad del nuevo valor creado por el trabajo del obrero y añadido a las materias primas. En este sentido, podemos considerar tanto el salario como la ganancia, para compararlos entre sí, como partes del producto del obrero…”
“...La parte obtenida por el capital aumenta en comparación con la del trabajo. La distribución de la riqueza social entre el capital y el trabajo es ahora todavía más desigual que antes. El capitalista manda con el mismo capital sobre una cantidad mayor de trabajo. El poder de la clase de los capitalistas sobre la clase obrera ha crecido, la situación social del obrero ha empeorado, ha descendido un grado más en comparación con la del capitalista…”
“…La ganancia, aumenta en la misma proporción en que disminuye la parte que le toca al trabajo, el salario, y viceversa. La ganancia aumenta en la medida en que disminuye el salario y disminuye en la medida en que éste aumenta.”
Esta relación de carácter inversa que se expresa en la Relación Trabajo – Capital, como lo señala Karl Marx, indica el carácter irreconciliable de los intereses de las clases en pugna por el excedente que la burguesía se apropia y el proletariado que intenta recobrar más del excedente creado por él, en la producción y reproducción de las condiciones materiales de la sociedad.

Estos intereses antagónicos se expresan en la sociedad como lucha de clases, como una lucha encarnizada que se manifiesta todos los días en el mundo político-institucional. Todo esto se desarrolla en el marco de las relaciones de producción  Capitalistas. Desde lo interno del dominio privado, poder de Gobierno  del Capital sobre el trabajo, hasta la confrontación abierta en el campo político e ideológico y en su forma superior, la lucha armada.

Al establecerse la burguesía como una fuerza social independiente y dominante, en cuanto clase social en poder del Estado, este se separa de la sociedad en la medida que va estableciendo sus leyes para garantizar la acumulación capitalista y esclavizar más al obrero, para su protección y reproducción como fuerza dominante y en consecuencia, la administradora de la violencia a través de los órganos represivos del Estado, el ejército, la policía, y el sistema de justicia. (ver diagrama) Mediante estos instrumentos, se conserva como clase explotadora, forzando el intercambio con la fuerza de trabajo, mediante la compra de la fuerza de trabajo. De ahí la potencia de las rebeliones populares cuando la clase explotada comprende su situación de explotación.
“La existencia de una clase que no posee nada más que su capacidad de trabajo es una premisa necesaria para que exista el capital.”(Karl Marx Trabajo Asalariado y Capital).”