21/8/12

Detrás y más allá de la crisis

Guglielmo Carchedi

Italiano
La crisis financiera de 2007 ha vuelto a encender el debate sobre las crisis, su origen y sus posibles remedios1. Actualmente la tesis más influyente en la izquierda ve la crisis como una consecuencia del subconsumo y recomienda políticas keynesianas para su solución. En este trabajo se argumenta que debemos entender la crisis desde la perspectiva de la ley de la caída tendencial de la tasa media de beneficio (TMB) de Karl Marx (para resumir, en adelante: “la ley”). Su característica peculiar es que el progreso tecnológico hace descender la tasa de beneficio, en vez de incrementarla, como se suele asumir. Veamos por qué.

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The 2007 financial crisis has reignited the discussion on crises, their origin and possible remedies.1 At present the most influential thesis on the left sees the crisis as caused by underconsumption and recommends Keynesian policies as a solution. This paper argues that we should understand the crisis from the perspective of Karl Marxs “law of the tendential fall in the average rate of profit” (ARP), for short “the law”. Its characteristic feature is that technological progress decreases the rate of profit, rather than increasing it as is usually assumed. Let us see why.

I. Resumen de la ley

Las características esenciales de la ley son las siguientes:

(1) Los capitalistas compiten entre sí introduciendo nuevos medios de producción que incorporan nuevas tecnologías. Esta no es la única forma de competencia, pero es de lejos la más importante para entender la dinámica de las crisis.

(2) Los nuevos medios de producción incrementan la eficiencia (producción [output] de valores de uso por unidad de capital invertida) de los capitales tecnológicamente más avanzados en los sectores productivos.

(3) Al mismo tiempo, las nuevas tecnologías están destinadas a reemplazar trabajadores con medios de producción. Por tanto, en los capitales más avanzados tecnológicamente la proporción de capital invertido en medios de producción relativa a la invertida en fuerza de trabajo, la composición orgánica del capital, aumenta. La consecuencia es el desempleo.

(4) Puesto que sólo el trabajo crea valor, menos fuerza de trabajo empleada significa menos (plus)valor creado por los capitales con alta tecnología. Permaneciendo igual todo lo demás, la TMB cae: “La tasa de beneficio no cae porque el trabajo se vuelva menos productivo, sino porque se vuelve más productivo”3. Nótese que es la tasa de beneficio la que cae, no la masa de beneficio. La última puede incrementarse cuando la primera cae. La economía convencional no puede ver que es la propia dinámica del sistema, es decir, la competencia tecnológica, la que causa la caída en la TMB y con ello las crisis, porque implícita o explícitamente sólo razona en términos físicos o de valores de uso.

(5) Se sigue que una mayor cantidad de valores de uso incorporan una menor cantidad de (plus)valor, es decir, que caída de la tasa de beneficio y aumento del producto son dos caras de la misma moneda.

(6) Los capitales tecnológicamente más avanzados perciben el incremento de productividad como el camino para realizar tasas de beneficio más altas. No saben que sus trabajadores producen menos plusvalor. Sin embargo, el aumento de la tasa de beneficio de los líderes tecnológicos tiene lugar porque ellos se apropian de plusvalor de dos fuentes. Primero, de otros sectores, si los nuevos productos atraen poder de compra desde otros sectores. Inicialmente, los que sufran por ello serán los capitales más débiles en esos otros sectores. Segundo, de los tecnológicamente rezagados en su propio sector, puesto que los capitales más productivos pueden vender al mismo precio unitario una mayor cantidad de productos por unidad de capital invertido. Por tanto, la tasa de beneficio de los líderes tecnológicos aumentamientras que la de los rezagados y la TMB caen. Eventualmente, los capitalistas que no pueden innovar quiebran.

(7) Como toda ley de desarrollo, esta ley es tendencial. El mismo factor, la innovación tecnológica, determina tanto la tendencia (el incremento en la composición orgánica y la resultante caída en la TMB) como las contratendencias. Varias contratendencias pueden coexistir y coexisten de hecho.

(8) La tendencia lo es porque es contrarrestada y atrasada por las contratendencias. Pero eventualmente emerge cuando las contratendencias agotan su poder. Entonces emerge la crisis. Tiene lugar un súbito aumento de las quiebras y el desempleo, que no habían podido manifestarse (del todo) gracias a las contratendencias.

(9) Se sigue que la tendencia continúa operando incluso si temporalmente es revertida por las contratendencias. Esto se vuelve empíricamente visible cuando la TMB es calculada en ausencia de contratendencias.

(10) La crisis crea las condiciones para la recuperación. La recuperación emerge cuando las condiciones se han vuelto lo suficientemente fuertes. Períodos de crecimiento se alternan con períodos de crisis.

(11) Puesto que la competencia tecnológica es la dinámica del capitalismo, la economía tiende necesariamente a un incremento de la composición orgánica del capital, una reducción de la TMB y hacia la crisis. Pero la forma concreta de la TMB es el resultado de la interacción entre la tendencia y sus contratendencias.