1/7/12

Los enigmas del placer

Luis Roca Jusmet

Los enigmas del placer / François Ansermet y Pierre Magistretti / Traducción de Víctor Goldstein / Buenos Aires: Katz editores, 2011

Especial para Gramscimanía
Las noticias de la superación del psicoanálisis forman parte de la segunda cruzada en contra de esta tradición. La primera cruzada fue, de hecho, anterior a la constitución de la tradición, ya que fue la campaña por desterrarlo antes de que se consolidara. Una vez aceptada su realidad de lo que se trató fue de desprestigiarla. No hay que trivializar este movimiento, ya que aparte de los colectivos más reaccionarios del mundo de la psicología y de la psiquiatría participaron en él gente tan inteligente e interesante como Karl Kraus, Ludwig Wittgenstein o Ernst Jünger. Incluso un crítico del positivismo con Karl Popper lo puso como ejemplo de hipótesis no científica. Hoy en día se dice que el psicoanálisis está superado y algunos de lo que hacen esta afirmación se basan en el gran avance de las neurociencias.

Entrevista con Eric Laurent
Se olvidan de que el mismo Freud fue uno de los neurocientíficos de su tiempo y de que algunos de los más importantes neurocientíficos de la actualidad, como lo es Pierre Magistretti, son claros defensores de las aportaciones del psicoanálisis. El mismo Magistretti, junto a Ansermet escribieron ya hace unos años un libro imprescindible ( A cada cual su cerebro. Plasticidad neuronal e inconsciente) con el que iniciaron una reflexión a partir del encuentro entre neurociencias y psicoanálisis.

El libro que nos ocupa continua este brillante inicio manteniendo el mismo método. No se trata de comparar las dos disciplinas porque, como los mismos autores plantean, son inconmensurables. Tampoco de buscar una relación causal entre las neurociencias y el psicoanálisis, que sólo daría lugar a un reduccionismo forzado. Tampoco buscar en las neurociencias un fundamento biológico imposible para el psicoanálisis. Sí avanzar hacia un paradigma más amplio en el que los dos tuvieran su lugar y pudieran enriquecerse mutuamente. Como dicen los autores, el psicoanálisis puede con sus conceptos ayudar a las neurociencias a pensar sus investigaciones de manera diferente y abrir nuevos horizontes de investigación.  Las neurociencias pueden aportar con sus hallazgos nuevas reflexiones al psicoanálisis. 

El libro es, en cierta manera fallido, pero esto no le saca interés. Fallido porque pretende resolver  unas cuestiones iniciales demasiado complejas y problemáticas. Estas preguntas son sobre la naturaleza del inconsciente y de la pulsión, por una parte, y sobre el círculo vicioso que nos empuja al malestar (tanto individual como socialmente) por otro. Evidentemente las cuestiones son muy ambiciosas y un libro como el que tratamos (que es además relativamente breve) es imposible que las resuelva. De acuerdo. Pero sí parece que hay una pretensión de hacerlo y en este sentido hay que decir que el epílogo es pobre en relación con el hilo conductor del trabajo. En algún momento, además, me parece que caen en lo que critican metodológicamente, como cuando explican la tendencia a la vuelta al displacer a partir de los mecanismos fisiológicos que están en la base de la adicción. Por otra parte la forma como analizan la complejidad de las dos nociones centrales del trabajo, que son las de pulsión y de inconsciente, es muy fecundan. Pero en el caso del inconsciente me parece que no acaban de encontrar una salida adecuada. Como ellos proponen hay que reiventarlo pero la idea de un inconsciente creativo me parece algo jungiana y no acabo de entenderla. Hay algo en el inconsciente, como decía Lacan, que es nuestro núcleo más singular pero quizás lo plantean de una forma demasiado clara y fácil. La misma analogía que hacen en algún momento entre la pulsión inconsciente con la decisión consciente me parece muy discutible.
 Justamente hablando de Lacan nos encontramos aquí con una cuestión compleja. Los autores se reclaman, como mínimo en algún sentido, del psicoanálisis lacaniano y esto es evidente por sus referencias. La misma noción de goce que utilizan para referirse a este placer en el dolor o en el displacer me parece un buen camino. Pero también me parece que lo solucionan muy rápido planteando por una parte diciendo que es el placer inconsciente en el displacer consciente. También citan a Miller en su afirmación de que el goce es la lívido más la pulsión de muerte sin acabar de argumentarlo. Quizás hay un intento algo precipitado (también en Miller) de ligar las piezas del puzzle de Lacan de una manera demasiado sistemática. Más bien habría que afirmar que estos enigmas del placer siguen siéndolo por mucho que los queramos resolver con fórmulas. Hay también una eliminación del Otro por el otro, ya que utilizan únicamente el segundo término cuando esta distinción lacaniana me parece imprescindible. Ahora bien, cuando en lugar del término real lacaniano hablan de el exceso de lo viviente hay aquí algo acertado, ya que aunque los lectores de Lacan nos hallamos familiarizado con el primero quizás resulte todavía más confuso que el segundo en esta noción para la que es difícil encontrar el término adecuado. También su propuesta de utilizar anticipación en lugar de alucinación como hacían Freud-Lacan para referirse al primer objeto del deseo podría resultar más clarificadora. De todas maneras hay aquí una cuestión muy interesante y muy problemática que es la relación entre el objeto del deseo y el objeto de la pulsión, que remite a dos elaboraciones freudianas paralelas, que son La interpretación de los sueños y Las Pulsiones y destinos de la pulsión. Recuerdo aquí un extraordinario libro de Diana Ravinovich que es El concepto de objeto en el psicoanálisis para abordar el tema en profundidad. Por otra parte sigo pensando que es mejor utilizar fantasía que fantasma en la traducción del término francés, aunque sé que es una cuestión de opiniones y que ambas están justificadas.

Todo el análisis de la continuidad/discontinuidad de lo psíquico a partir de la noción de huella es también muy sugerente. En realidad todo el libro lo es. Me parece muy valiente esta reflexión sobre un tema tan espinoso como la tendencia ambivalente del ser humano hacia el placer y el displacer a partir del encuentro entre el psicoanálisis y las neurociencias. Es un problema tan central en lo que es la condición humana y la explicación de su malestar, tanto a nivel individual como social, que libros como éste se agradecen. ¿Polémico? Por supuesto. Pero me parece que es esto lo que necesitamos, materiales para discutir y no fórmulas para compartir. Y como nos advertía Slavoj Žižek cualquier filósofo o psicoanalista debe enfrentarse hoy, no evadirse, de lo que nos ponen sobre la mesa las neurociencias.

Entretien avec Eric Laurent