9/7/12

Gramsci y la Educación

Foto de Antonio Gramsci proyectada como
fondo en la pantalla del Festival de San Remo
Graciela Hierro

“Es mejor avanzar y morir que detenerse y morir": Gramsci, Pasado y Presente

Nuestro interés en este artículo se ubica en el propósito de destacar algunas ideas educativas del pensamiento de Antonio Gramsci. Específicamente nos concretaremos al análisis de una cuestión que el filósofo italiano estudió a fondo: La formación de los intelectuales, en el proceso de la historia y la praxis política.

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Pensamos que la teoría sobre la formación de los intelectuales y su función social, más como el compromiso político y moral que estos suponen, contribuye en -gran medida- a enriquecer el pensamiento educativo actual en lo que se refiere a la relación entre educación y política. Dado que las ideas gramscianas acerca de la educación se desprenden en gran medida de su concepción de la filosofía, es por ello que también haremos referencia a esta cuestión así como a su concepto de “hegemonía", el cual constituye un eslabón indispensable para un primer acercamiento al pensamiento educativo de Gramsci.

Sin desconocer el hecho de que Gramsci no es propiamente un pedagogo sino un revolucionario profesional, cuya intención primordial es el cambio de las estructuras sociopolíticas italianas fascistas de su tiempo y la formación de un estado proletario, es evidente que su reflexión arroja luz sobre la formación de los intelectuales, en cualquier contexto histórico político de que se trate: El “intelectual orgánico" que nos describe Gramsci, con colores tan distintivos, señala el compromiso político y moral que toda persona educada posee, frente a la colectividad que propicio su desarrollo, y a la cual se halla vinculado por razones políticas y morales. Por otra parte, su visión de la filosofía, que se inicia con esa idea original de que “Todos los hombres son  filósofos", de una filosofía espontanea, es otra de las contribuciones importantes de Gramsci a la teoría educativa actual. En efecto, la filosofía ya no se concibe como la tarea de unos cuantos profesionales, es también una actividad social en la cual todos los hombres están comprometidos. La Filosofía de la Praxis, que sostiene Gramsci, es la labor colectiva producto de la unión de la teoría y la práctica. Bajo esta luz, la educación no se concibe como la difusión de ideas “desde arriba", sino que constituye una actividad crítica intelectual en estrecha relación con la práctica política de la masa. Así, los intelectuales y la masa se educan mutuamente en una acción conjunta, que traerá como consecuencia la creación de una nueva cultura. En virtud de la idea gramsciana de que toda relación pedagógica es una relación hegemónica, y las implicaciones que se desprenden de esto -para el análisis de la relación entre la educación y la política-, se complementa el esquema de nuestra problemática a tratar en el presente trabajo.

Por último, deseamos destacar el hecho de que la creación de los intelectuales de la clase obrera, lo cual constituye una de las preocupaciones del pensamiento de Gramsci, no es más que la historia de su propio desarrollo intelectual. En efecto, la nueva educación que propone este pensador es factible porque  el mismo ha recorrido todo el camino que se requiere para superar una concepción del mundo más limitada, y alcanzar el progreso intelectual que lo constituye en uno de los intelectuales orgánicos mas lúcidos de la clase trabajadora.

Es por ello que con Gramsci, al igual que sucede con los grandes maestros, su enseñanza está garantizada por el testimonio de su propia vida.