9/7/12

Economía y ecología: Problemas políticos / El marxismo es una síntesis múltiple que todavía se está realizando hoy

Jesús Albarracín

Durante los últimos tiempos, algunos economistas marxistas y algunos ecologistas hemos dado muestras de una enorme incomprensión mutua, a pesar de que todos estábamos comprometidos en la misma lucha emancipadora. Los primeros, hemos asumido algunos valores ecologistas fundamentales, pero hemos tendido a considerar que el cuerpo teórico y político que venía del ecologismo subvaloraba el papel central que desempeña la lucha de clases en el sistema capitalista. A mi modo de ver, los segundos han cometido un error similar pero en la dirección opuesta, al menospreciar la economía marxista, calificada de “tradicional”, por su pretendida incomprensión de los problemas derivados de la crisis ecológica. Como consecuencia, los economistas marxistas hemos tendido al ver demasiada poca ecología y los ecologistas demasiada poca economía. Es hora de tender puentes para comenzar a entendernos.
Una cuestión de método

Comparto totalmente las críticas a la “izquierda tradicional” por no haber comprendido el problema ecológico. Durante la larga fase de expansión del capitalismo tardío, la generalización de las tecnologías sucias, el despilfarro de recursos, el problema de los residuos, etc., eran demasiado evidentes como para que la izquierda los hubiera incorporado a sus análisis teóricos y políticos. Pero no lo hizo, salvo en lo que se refiere a la energía nuclear e, incluso en este tema, las aproximaciones no siempre fueron correctas. Hay que reconocer que la ecología, como problema político, no fue considerado seriamente hasta que los Verdes alemanes demostraron, en la década pasada, su potencialidad electoral y movilizadora. Hoy es evidente que la izquierda transformadora no puede ser otra cosa que “rojiverde”.

Sin embargo, ¿Qué es la izquierda tradicional? ¿La socialdemocracia? ¿Los partidos comunistas? ¿Los partidos maoístas? ¿Los trotskistas? ¿Los anarquistas? Ninguno de ellos consideró seriamente a la ecología hasta tiempos muy recientes, pero no es menos cierto que no lo hicieron por razones tan diferentes que analizarlas no nos conduciría a nada. El problema es que, en el fondo, la crítica no se refiere a la “izquierda tradicional”, sino al marxismo. Y este es un terreno más resbaladizo, porque ¿de qué marxismo hablamos? Desde mi punto de vista, el llamado marxismo soviético ha monopolizado durante mucho tiempo la etiqueta de “marxismo” porque era hegemónico, pero Marx no se hubiera reconocido en él y afortunadamente ha fenecido. Este tipo de marxismo dogmático es incapaz de incorporar coherentemente las aportaciones que vengan del exterior y, por tanto, si las críticas se refieren a él son correctas. El marxismo o es abierto o no es marxismo y las críticas al mismo deben ser de otro tipo, porque no ha incorporado hasta tiempos muy recientes los problemas ecológicos, pero no hay razón para que no lo haga.

El marxismo de una síntesis múltiple que todavía se está realizando hoy. En efecto, es una síntesis:

a) De las principales ciencias sociales. Marx y Engels le concibieron como una síntesis de la filosofía alemana, la economía política inglesa y la política francesa. Pero como todo cuerpo doctrinal no dogmático y en desarrollo, la síntesis hay que seguir haciéndola hoy con los avances de todas las ciencias sociales que puedan contribuir a conocer el mundo y transformarlo para emancipar a la humanidad. Evidentemente la ecología es una pieza fundamental para realizar esta síntesis.

b) De los distintos proyectos emancipatorios existentes. La humanidad se ha rebelado contra la opresión mucho antes de que existieran el capitalismo y el marxismo e incluso ha teorizado mundos mejores. Marx y Engels le deben mucho al socialismo utópico, pero le superaron con el socialismo científico. Hoy debemos hacer lo mismo porque el marxismo no tiene ni el monopolio de la emancipación, ni el monopolio de la crítica en la izquierda. Debe integrar las aportaciones emancipatorias que provienen del feminismo, del ecologismo, etc. Pero integración significa dialogo en el cual hay una influencia en las dos direcciones. Se trata de un punto de encuentro y no de un sistema acabado.

c) De los movimientos emancipatorios realmente existentes en cada momento del tiempo. Marx y Engels partieron del movimiento obrero que existía en su época, lucharon por su autorganización, su independencia de la burguesía y por dotarle de un programa revolucionario y aprendieron de sus experiencias. Hoy, en un mundo más complejo, el marxismo debe aprender de la práctica no solo del movimiento obrero, sino también de los demás movimientos sociales. Por lo que aquí nos respecta, el movimiento ecologistas desempeña un papel fundamental.