19/7/12

Conversaciones con Gilles Deleuze

Gilles Deleuze
"A la manera de Andy Warhol
 "
Luis Roca Jusmet

Especial para Gramscimanía
Mi paso por la facultad de Filosofía y Ciencias de la Educación de la Universidad de Barcelona, allá por los finales de los setenta, no fue muy glorioso. Profesores bastante mediocres en general. Algunos se salvaban, por supuesto, por diferentes razones. Unos porque eran académica y didácticamente buenos, algunos fallecidos como Ramón Valls y Francesc Gomà. Otros porque, aun siendo bastante desiguales en sus intervenciones, tuvieron la capacidad de abrirme nuevos horizontes y estimularme a pensar. Es el caso de Miguel Morey, que lo hizo sobre todo iniciándome en la filosofía de Michel Foucault y Gilles Deleuze. A Foucault lo trabajé en dos etapas diferentes de mi vida y creó que he aprendido mucho con sus lecturas. Aprender de alguien es, siguiendo a Jacques Rancière, es ser capaz de integrar sus conceptos, sus enunciados, en el discurso de la propia experiencia. Si no lo único que hacemos es repetir al otro, que filosóficamente es inaceptable.

Hay 2 videos
con Gilles Deleuze
Deleuze, igual que Lacan, eran dos temas pendientes. Polémicos y difíciles necesitaban una inmersión de tiempo y trabajo. Hace años lo hice con Lacan. Hoy me lo planteo con Deleuze. O a medias porque en estos momentos no puedo hacer una inmersión en profundidad. De hecho he leído textos de Deleuze referidos a Hume, a Spinoza y a Nietzsche y me han parecido muy estimulantes.

Acabo de leer un libro que se llama Conversaciones, reeditado por Pretextos el año 2006 y muy bien traducido por José Luis Pardo. En él hay 17 entrevistas agrupados en cinco temas y realizadas a lo largo de 20 años. Voy a escribir, estructuradas por temas, las impresiones que me ha producido el libro. Añado aquí los videos en los que Deleuze conversa a viva voz.

El primer tema se llama de El Anti-Edipo a Mil mesetas. El Anti-Edipo es un libro que tengo en casa desde hace 20 años pero que nunca he empezado. Después de mi inmersión en Lacan y mi lectura a fondo del filósofo esloveno Slavoj Žižek he tenido un poderoso prejuicio en contra del libro. La entrevista con Deleuze, en parte, confirma mis sospechas. El término esquizonálisis me parece muy desafortunado en la teoría y muy peligroso en la práctica. No podemos hacer una apología de la esquizofrenia en contra de la neurosis. Cualquiera que conozca un caso de esquizofrenia sabe que sus delirios le conducen al abismo. Aunque dice algo que posiblemente sea cierto que es que el delirio del esquizofrénico no trata nunca de su entramado familiar, como parecen sugerir los psicoanalistas, sino con cuestiones cósmicas o apocalípticas. Dice Deleuze en un video que él quería enfrentarse básicamente al encierro psiquiátrico de los considerados locos. Es posible que esta fuera una batalla pero no en los términos que plantea Deleuze. Y Guattari, cuya unión para Žižek representa lo peor de la producción de Deleuze. En todo caso me sorprende que un psiquiatra y psicoanalista como Guattari, por muy crítico que sea, pueda entrar en este tipo de discursos. Hay apreciaciones interesantes, como el cuestionamiento de la teoría y de la práctica psicoanalítica y el cuestionamiento de la familia y sus oscuros secretos (el Edipo) como centro de la subjetividad humana en todos sus aspectos. En todo caso esto si son temas a discutir. Respecto a la segunda entrevista, que trata del libro Mil mesetas (que una inteligente amiga me ha recomendado con fuerza) la verdad es que no entiendo demasiado lo que plantea en la entrevista. Leeré el libro y veremos.

El segundo tema tiene que ver con el cine. Los libros de Deleuze sobre cine (que trata de la imagen-movimiento y la imagen-tiempo) son sin duda un referente para cualquier interesado en el cruce entre la filosofía y el cine. Me parece que esto es bastante incuestionable. Otra cosa es tomarse la molestia de leerlo, cosa que yo mismo no he hecho pero que lo haré en cuanto pueda. No hay que olvidar que dos de los grandes filósofos vivos que son Slavoj Žižek y Jacques Rancière, que han escrito textos muy interesados sobre cine, han estado directa o indirectamente por Deleuze. Resulta interesante la reivindicación de un filósofo algo olvidado que es Henri Bergson en este tema. Es interesante la reflexión sobre la noción de imaginario, cuya fecundidad Deleuze. Se merece toda una larga reflexión.

El tercer tema es Michel Foucault. Resulta impresionante la pasión, la inteligencia y el respeto con que Gilles Deleuze habla de Foucault. Es quizás la mejor iniciación a Foucault que he leído nunca. Para mí es un estímulo para leerme otro de los libros que tengo de Deleuze y que nunca he empezado, que es precisamente el que se titula Foucault. Es además un libro alegre, en el mejor sentido de la palabra. En el sentido de la gaya ciencia de Nietzsche o en de la crítica a las pasiones tristes de Spinoza. Lástima que Foucault no pudiera levantarse de la tumba para abrazar y reír con su amigo Foucault una vez escrito este libro. Totalmente recomendable para aquellos que duden de la coherencia de Foucault a lo largo de su trayectoria. Con desplazamientos y tensiones, pero con un hilo conductor claro. Foucault siempre fue fiel a sí mismo, como Deleuze. Les iguala esta libertad de espíritu, este criterio propio delante de lo que ocurre a su alrededor. Con contradicciones pero sin imposturas.

El cuarto tema es la filosofía. Hay aquí una concepción muy radical y muy clara de la filosofía. La filosofía es creadora de conceptos, igual que la ciencia lo es de funciones (o quizás mejor podríamos decir de modelos) y el arte de preceptos. Los preceptos son nuevas configuraciones visuales o auditivas. Nuevas maneras de ver y de oír las cosas. En realidad Deleuze empieza esta creación con la de su noción de concepto. Si siempre habíamos entendido el concepto como lo universal Deleuze cuestiona este significado para darle otro mucho más complejo. Los conceptos necesitan moverse, no pueden ser estáticos. Siempre son paradójicos, siempre son revolucionarios porque plantean nuevas maneras de pensar lo real.

La filosofía no es reflexiva, ningún discurso necesita que otra reflexione sobre él, cada discurso es capaz de esta función reflexiva : la ciencia, el arte. La filosofía no es comunicación. Lo que sí es interesante son las relaciones entre la filosofía, la ciencia y el arte. Es curioso porque veo aquí formulado lo que más tarde planteará Rancière sin citarle: la filosofía es un discurso entre otros discursos no sobre otros discursos. Son relaciones de intercambio, de mutua resonancia. La comunicación busca el consenso de opiniones para llegar al consenso. La filosofía no se basa en las discusiones, solo puede compartirse como un laboratorio de ideas. Deleuze piensa que hablamos demasiado. Es antiplatónico por naturaleza: prefiere lo escrito a lo hablado. Hay finalmente una referencia a uno de los últimos libros de Deleuze, en el que trata uno de sus conceptos creados, el de pliegue. A partir del barroco y Leibniz. Son sugerentes los comentarios sobre Leibniz y su reivindicación paradójica del tándem Spinoza- Leibniz, a alguien que se ha presentado siempre como nietzscheano (que también lo es, por cierto).

Queda la última temática, que es la política. Deleuze siempre mantuvo una cierta ambigüedad respecto a la política. Un concepto clave es el de línea de fuga. Deleuze la considera una de las diferencias con Foucault, que en su lugar habla de estrategia. La noción es sugerente pero se me escapa, no sé exactamente de lo que habla y como puede concretarse. Me ocuparé de ello cuando tenga tranquilidad para hacerlo. Otro concepto original suyo con el que también me pierdo es el de máquinas de guerra. En absoluto veo claro su discurso de reivindicación de las minorías frente a las mayorías. Hay finalmente todo un breve pero denso análisis de las sociedades de control. En este aspecto sí que hay que seguir el camino abierto por Foucault y por Deleuze: de las sociedades autoritarias pasamos a las disciplinarias del encierro y ahora pasamos a otra que son las sociedades de control. Quizás algunos análisis de la llamada biopolítica y de filósofos como Žižek puedan darnos instrumentos para seguir con sus análisis.

Queda claro que no he pretendido hacer un análisis de la filosofía de Deleuze. Sería poco honesto por mi parte, no lo conozco lo suficiente. Pero en todo caso estas impresiones me han servido a mí para clarificar lo que he leído en estas conversaciones. Si a alguien más le interesa más habrá valido el esfuerzo. Al final lo que aquí escribo es para compartir.
Hay aquí un inicio del abecedario de Deleuze, que yendo a youtube se puede ampliar a todo el abecedario.