7/7/12

Antonio Gramsci / El caso del misterioso Cuaderno ‘perdido’

Bruno Gravagnuolo

Una comisión investigará la presunta “desaparición” de un hipotético Cuaderno de Gramsci

El misterio continúa. Resumen de los antecedentes: En verdad, ¿falta uno de los Cuadernos de la Cárcel? Teóricamente ¿eran 30 cuadernos y no 29? Esta es la tesis de Franco Lo Piparo, estudioso de Gramsci y de lingüística, sostenida en su libro “Las dos cárceles de Gramsci. La prisión fascista y el laberinto comunista”. Hoy, Lo Piparo que había debatido en el periódico L’Unità con Gianni Francioni, replica y plantea de nuevo sus argumentos. Con nuevos “indicios” sobre el Cuaderno “robado” o desaparecido, los expone en el Corriere della Sera. ¿De qué se trata? ¿De una discrasia caligráfica entre la mano de Tatiana Schucht y de otra mano misteriosa? Es decir: la escritura en números romanos, con una etiqueta pegada a los Cuadernos XXII-XXIII por Tania, no concuerda grafológicamente con la redacción de otras etiquetas colocadas por ella misma, quien, entre muchas confusiones y errores, se había encargado de la clasificación de cada uno de los Cuadernos. Hay un experto que lo confirmaría: el profesor Pietro Pastena, consultor en varias instituciones judiciales. Entonces, esta caligrafía diferente como indicio, precisamente sobre una de las etiquetas octogonales en números romanos que la cuñada de Gramsci colocó a los fascículos, después de su muerte, a mediados de junio de 1937, y antes de enviarlos a Moscú.

Y es en la escritura diferente, precisamente de un presunto Cuaderno XXXII (faltante), que en la hipótesis de Lo Piparo podría contener la prueba de una renuncia de Gramsci al comunismo y su paso [*] al liberalismo (¿o a la socialdemocracia?). Está demás decir que, dicho sea de paso, que habría sido Palmiro Togliatti a esconder el Cuaderno “herético”, en vista de que fue Ercoli el primero en querer estudiar el legado gramsciano. Como es sabido, Gramsci quiso confiar esta tarea a Piero Sraffa, no a Ercoli.

Para dilucidar lo planteado en su libro, Lo Piparo ha solicitado formalmente a Giuseppe Vacca, presidente de la Fundación Gramsci, y quien se cuenta entre los máximos estudiosos gramscianos, la constitución de un grupo de trabajo. Esta Comisión sería presidida por el “antagonista” Gianni Falcione, historiador de la filosofía y máximo artífice del la nueva edición nacional crítica de los Cuadernos, no la “cronológica”, sino la basada en criterios lógicos y neo-filológicos. Giuseppe Vacca, en nombre de la Fundación Gramsci, responde positivamente a la solicitud de Lo Piparo. Agradece y acepta complacido el desafío de Lo Piparo: la comisión se nombrará. Sería autorizada para examinar de visu y materialmente –sobre los manuscritos originales– la congruencia filológica de la hipótesis de Lo Piparo, eventuales faltas, anomalías grafológicas, etc., con el fin de determinar de una vez por todas la existencia o no del Cuaderno fantasma.

[…] Ahora no queda más que esperar el debate, el cual, antes de producir algún resultado deberá pasar a través de una fuerte confrontación. Mientras tanto y para seguir la confrontación, aquí están un par de detalles: Los Cuadernos están custodiados y resguardados en un banco, pero con la posibilidad de ser consultados físicamente, no con otros medios, como lo sugiere Lo Piparo. Los cuadernos son 36: Los teóricos son 29; 4 son de traducciones, 2 que no han sido clasificados (el 17 bis y el 17 ter.). A estos hay que sumarle el índice realizado por Tatiana Schucht. Más de una vez se han dicho que son treinta, excluyendo el índice, más dos que están sin uso y los cuatro de traducciones. En fin, para Lo Piparo, en diciembre de 1932, a través de un “mensaje” a la esposa Julia, que había portado Tatiana, Gramsci habría pretendido solicitar a Stalin que tramitara su excarcelación. La razón: ya no era más militante comunista sino un liberal. Esto es francamente poco creíble, más allá de cualquier especulación filológica

Omar Montilla
Nota del traductor

[*] En Venezuela esta acción se denomina “salto de talanquera”.